Una de las condiciones que pusieron los líderes del G8 en la mediación del conflicto sirio es dejar fuera de las conversaciones de paz a extremistas islámicos

La anunciada Cumbre del G8, punto de reunión de los denominados “países más ricos del orbe”, produjo uno de sus primeros acuerdos en la búsqueda por terminar con el conflicto en Siria.

Los líderes de las potencias mundiales coincidieron en que es “urgente” reunir a las partes en discordia de la guerra civil para entablar un diálogo que ayude a alcanzar la paz.

Paralelamente, funcionarios del gobierno estadounidense anunciaron el mismo día que habrá un histórico encuentro a realizarse en Qatar con los talibanes afganos.

El gobierno de EU busca una solución para acabar con los enfrentamientos de más de una década con las milicias fundamentalistas afganas.

Este martes fue un día decisivo que acerca a las naciones en guerra a un desenlace más armónico, aunque aún falta que estos buenos deseos se materialicen.

El futuro en sus manos

Desde antes del inicio de la Cumbre del G8, los principales bandos ya estaban definidos: Estados Unidos y una porción de los países europeos a favor de los rebeldes sirios –con excepción de los extremistas islámicos como el Frente Al-Nusra, ligado con Al Qaeda– y en contraparte, el respaldo ruso al gobierno del presidente de Siria, Bashar al Assad.

La guerra civil acumula más de 93 mil muertos en los últimos tres años, de acuerdo a las últimas estimaciones de Naciones Unidas.

El consenso de que es necesaria una conferencia de paz ha sido el fruto de las negociaciones en Lough Erne, Irlanda del Norte.

Sin embargo, el punto en discordia terminó siendo el destino del mandatario Al Assad.

El primer ministro británico, David Cameron, dijo que era “impensable” que el dictador alauita pudiera tener un rol en el futuro de su país.

El presidente ruso, Vladimir Putin, agregó que funcionarios de su país y de Estados Unidos están preparando las bases para afrontar la crisis de dicha guerra.

Por otra parte, en Kabul, afganos y estadounidenses se preparan para la próxima reunión en la capital catarí Doha.

La meta de EU es que los talibanes renuncien a los vínculos con Al Qaeda.

Barack Obama reconoció que el progreso de las conversaciones no será fácil.