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Mangueira

Samba, colores y crítica

Mariana Recamier

Las escuelas de samba presentaron espectáculos con mensajes políticos en el Carnaval de Río de Janeiro. Los participantes retomaron la historia de los sujetos olvidados por la narración oficial, el rostro de activistas asesinadas e incluso hicieron alusión al expresidente preso Lula da Silva


Mar 6, 2019
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El Carnaval de Río de Janeiro no sólo fue samba, música y colores este año. Las escuelas de danza sumaron crítica política a sus participaciones en uno de los espectáculos más grandes de América y una de las mayores expresiones de la cultura carioca.

Los desfiles de los primeros días de marzo destacaron de las ediciones anteriores por una fuerte presencia de crítica hacia el gobierno de Jair Bolsonaro. Especialistas perciben un aumento en el carácter político de las canciones, bailes y carros creados por las diferentes academias.

“El carnaval ha tomado desde el gobierno de Michel Temer (expresidente de Brasil) un carácter de protesta y esa característica está aumentando. Hace años no había una presencia tan clara de la protesta política en las escuelas que hacen el desfile”

- Miriam Madureira

Coordinadora del Seminario de Estudios Brasileños

La también coordinadora del Seminario de Estudios Brasileños (Sembrar) comenta que por lo menos dos escuelas de samba presentaron temas políticos en el carnaval de Río de Janeiro: Estação Primeira de Mangueira y Paraíso do Tuiuti.

Estação Primeira de Mangueira, quien recibió el Estandarte de Oro a la mejor escuela del Grupo Especial de 2019, enfocó su participación en los héroes olvidados de la historia de Brasil. También realizaron un homenaje a Marielle Franco, activista y concejal asesinada a tiros el 14 de marzo del año pasado, mediante banderas rosas y verdes con su rostro.

“Mangueira tuvo como tema la historia de los indígenas, negros y pobres que no forma parte de la historia oficial”, detalla Madureira.

En este sentido, en la presentación de la escuela destacó una bandera de Brasil con las palabras “indios, negros y pobres”, en lugar de la frase “orden y progreso”.

Deivid Doménico, compositor de la participación de Mangueira, se mostró orgulloso por exponer los problemas sociales de Brasil mediante la samba.

“Es un honor muy grande ganar el estandarte del oro, conquista extremadamente importante para el mundo del carnaval, existente desde 1972. Orgullo mayor aún de tener el coraje de exponer, por medio de la samba, las molestias de nuestro país”, dijo el compositor a medios de comunicación locales

Un chivo parecido a Lula

La otra escuela que protestó al ritmo de la samba es Paraíso do Tuiuti. Esta academia retomó la historia del chivo Ioiô con alusión a cierto político brasileño “barbudo, bajito, de origen pobre, amado por los humildes y por intelectuales”, como dice la sinopsis.

“Contaron la historia de un chivo humilde que se convirtió en un líder político en contra de las elites. Hicieron un paralelo con la historia de Lula da Silva (expresidente brasileño), quien viene de un contexto humilde”, asegura la profesora de la UAM.

El chivo es una figura histórica de la cultura cearense. La historia cuenta que el protagonista e hilo conductor de la trama fue elegido concejal en 1922 como forma de protesta a la política local. El chivo que hoy está empalado en un museo conquistó los presentes en la Marqués de Sapucaí porque también se presentó como una crítica a las nuevas políticas del gobierno de Bolsonaro.

En otro coche de la misma escuela se podía leer la frase “Ninguém solta a mão de ninguém” (nadie suelta la mano de nadie).

“Aparecieron imágenes con una frase que se ha vuelto parte de la resistencia en contra de Bolsonaro”, comparte Madureira en referencia a la leyenda en el coche de Paraíso do Tuiuti

Otra de las escuelas con mensajes políticos fue la de Vila Isabel, que rindió homenaje a Petrópolis, la ciudad serrana donde Isabel, la princesa imperial, firmó la Ley Áurea que puso fin a la esclavitud en el país.

El desfile de esa escuela también hizo alusión al Brasil soñado de Pedro II y también destacó la lucha que enfrentó la concejal Franco contra las injusticias, las desigualdades y la discriminación.

Por otra parte, la coordinadora del Seminario de Estudios Brasileños asegura que también aumentaron este año los grupos de calle que salen a bailar durante el Carnaval en Río de Janeiro.

“Hace 15 años no había grupos así y eso habla de que la protesta está muy presente”, menciona Madureira.

El Carnaval de Río de Janeiro permite denunciar situaciones sociales

En el carnaval de las Carmelitas en Río de Janeiro, una de las actividades más tradicionales de esta ciudad, los juerguistas cantaron el viernes pasado una composición titulada Azul o rosa, todo es igual, en referencia a la ministra de derechos humanos de Bolsonaro, Damares Alves, quien poco después de asumir su cargo declaró: “Es una nueva era en Brasil, los niños visten de azul y las niñas de rosa”.

El vestuario de varias personas que asistieron a las Carmelitas también aludió a un escándalo de corrupción en las primeras semanas del gobierno de Bolsonaro. Vinicius Alves, estudiante universitario, vestía de anaranjado con una diadema adornada con dinero falso y rebanadas de naranja, reconocimiento a la expresión brasileña empleado naranja, que se refiere al uso de trabajadores fantasmas por políticos para lavar dinero.

La coordinadora de Sembrar asegura que las protestas políticas que se presentan en el carnaval permiten conocer más sobre la situación de Brasil y las consecuencias de las decisiones de los ciudadanos durante las elecciones pasadas.

La profesora añade que gracias al carnaval más personas entienden que son muchos los ciudadanos que critican al gobierno de Bolsonaro y desaprueban el encarcelamiento de Lula. Es decir, la samba se convierte en una herramienta para visibilizar la inconformidad actual de los brasileños.

“Gracias al carnaval más gente entiende que la inconformidad con el gobierno de Bolsonaro y el encarcelamiento de Lula no es exclusivo de quienes son considerados izquierdistas”, concluye Madureira.

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