Este domingo, medios internacionales han reportado de la detención del opositor de Vladimir Putin, Alexéi Navalni, durante su llegada al aeropuerto moscovita de Sheremétievo, en Rusia, cuando se disponía a pasar el control de pasaportes.

La detención se da después que los servicios penitenciaros rusos advirtieron que detendrían a Navalni, de 44, a su llegada desde Berlín, donde se recuperó de un presunto envenenamiento.

Las autoridades rusas advirtieron sobre el arresto de Alexéi Navalni por violar las condiciones de una condena con suspensión de pena de 2014, además que previamente acusó al presidente Putin por su envenenamiento en Siberia.

“Hemos aterrizado en Sheremétievo. Hasta el último momento costaba creer que tienen tanto miedo. Pero esta es la confirmación”, escribió en Twitter la portavoz de Navlni, Kira Yarmiysh.

Y es que el opositor decidió volver a su país cinco meses después de ser envenenado aún cuando las amenazas de captura eran explícitas.

Minutos después de que se difundiera su detención, el servicio penitenciario, el FSIN, confirmó el arresto. Aseguró que lo hizo por “múltiples violaciones” de una sentencia suspendida en 2014 por cargos de fraude, y añadió que “se le mantendrá en custodia” hasta que un tribunal dicte sentencia.

El político se despidió con un beso de su esposa, Yulia, con quien regresó a Moscú desde Alemania, donde se había recuperado durante casi cinco meses del envenenamiento que sufrió en agosto.

”Puedo decirles que estoy completamente feliz de haber regresado y que es mi mejor día en los últimos cinco meses”, dijo poco antes de ser detenido el líder opositor a la prensa.

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