Durante la última semana el pueblo de España alzó la voz. La detención y encarcelamiento del rapero Pablo Hasél provocó que cientos de personas salieran a las calles a exigir su liberación, así como la posibilidad de tener mayor libertad de expresión dentro de su país.

Su detención, suscitada el pasado 16 de febrero, fue lo que incitó a que las protestas empezaran a tener forma y tomaran las calles de Madrid, Valencia, Granada, Barcelona, Girona, así como las de Cataluña, entre otras.

El resultado de tales manifestaciones fueron decenas de enfrentamientos con la policía, detenciones y heridos, luego de haberse lanzado piedras, crear barricadas de fuego e intervenir diferentes comercios.


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Ante esto, días antes de su encarcelamiento pareciera que el rapero Pablo Hasél conocía la situación a la que las autoridades españolas iban a enfrentarse tras su arresto, pues a través de un comunicado puntualizó lo que sucedería.

“La batalla no estará perdida cuando me encarcelen, todo lo contrario, será el momento de intensificar la difusión, la movilización. Si se responde de forma contundente se lo pensarán dos veces antes de encarcelar a otros por denunciar a los culpables de las políticas que sufrimos”, escribió el rapero en el oficio, el cual fue publicado en su cuenta de Twitter el pasado 12 de febrero.

La más reciente detención de Pablo Hasél respondió a la pena de prisión que debía cumplir desde 2014 por enaltecimiento del terrorismo e injurias a la Corona, así como por una multa no pagada por más 20 mil euros.

“Creo que es fundamental dejar claro, por una parte, que estos no son delitos de opinión. A mí se me ha condenado a prisión, especialmente en esta última condena, por contar hechos objetivos sobradamente probados (…) Yo no estoy opinando, yo estoy relatando una realidad”, había declarado el músico a inicio de este mes, en una entrevista con Semando Escontra la Represión.

El seguimiento de las autoridades hacia Pablo Hasél ha estado ligado a sus comentarios, tuits y letras que componen sus canciones, pues a través de ellas se habla en contra de la monarquía, los líderes políticos y las decisiones que estos toman.

Su última canción lanzada en YouTube, por ejemplo, lleva el nombre de “Ni Felipe VI”, y hasta ahora ha rebasado las más de 900 mil reproducciones.

“No hay quien me quite esto, ni Felipe VI. Muestro la verdad en el remite de mi texto. Hijos de Franco condenados por ser Franco. Se creará la semilla de la libertad que planto. Repudias no controlar toda la masa. No son injurias, es contar lo que pasa. Facista, no somos el domesticado Iglesias, somos la ira que la Revolución aspira y no anestesia”, se le escucha decir a Pablo.

Una reforma viable

Días antes de la detención de Pablo Hasél, las autoridades españolas se encontraban analizando la posibilidad de reformar algunas leyes del Código Penal y #LibertadPabloHasél así derogar delitos relacionados con la libertad de expresión, una petición por la cual el rapero estaba luchando.

En el Artículo 510, por ejemplo, se enfatiza que serán castigados con una pena de prisión de uno a cuatro años y multa de seis a doces meses a quienes públicamente fomenten, promuevan o inciten directa o indirectamente al odio, hostilidad, discriminación o violencia contra un grupo, una parte del mismo o contra una persona determinada.

Al respecto, la maestra Milca Calzada Lemus, docente en el área de Posgrado en Derecho y en Política Criminal de la FES Aragón, asegura que sí es viable esta reforma de eliminar la prisión como una medida de sancionar un delito que atenta o incide la libertad de expresión.

Para ella, esta posibilidad es alta debido, en gran parte, a las protestas que se han dado últimamente, pues van a meter presión al gobierno español para que pueda reconocer o garantizar plenamente el ejercicio de este derecho fundamental.

“Si esta situación no pudiera darse es por una cuestión también de política del gobierno español con la monarquía, donde lo que se busca es un control; entonces, si la ley actualmente es tan severa en España es por una cuestión de control social, de mantener el orden y que el poder del gobierno siga subsistiendo”, asume Calzada Lemus.

Por otra parte, la especialista agrega que, aunque aún no está claro el tiempo que podría llevar a cabo esta modificación en el Código Penal, en dado caso de no realizarse, esto podría ser muy peligroso para el propio poder o la monarquía, ya que podría incluso hasta desencadenar en un cambio de régimen.


Sin embargo, la solidaridad que se ha mostrado ante el propio Hasél va a influir en que el gobierno determine trabajar lo más pronto posible en su ley a fin de flexibilizar más, tener una mayor apertura a garantizar este derecho de expresión

Milca Calzada Lemus

Docente en el área de Posgrado en Derecho y en Política Criminal

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