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IslasMalvinas

Las colonias que quedan

Mariana Recamier

Diecisiete territorios dependen de la administración de potencias mundiales. La ONU pide a las naciones gobernantes que comiencen procesos para que estas regiones logren su autonomía


Jun 24, 2019
Lectura 5 min
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Algunos territorios son administrados por gobiernos de países lejanos. Naciones Unidas tiene un listado de diecisiete islas y otras regiones consideradas no autónomas en la actualidad. En la práctica suponen las últimas colonias del mundo como lo fue México de España previo a la Independencia.

De acuerdo con la ONU, un territorio no autónomo es la región dependiente de una nación que debe ser objeto de un proceso de descolonización. El término descolonización hace referencia al procedimiento mediante el cual los territorios sometidos a otros gobiernos logran poner fin a su estatus de colonia.

Dos millones de personas viven en los diecisiete territorios no autónomos, según los registros de la ONU. Cuando se crearon las Naciones Unidas en 1945, más de 750 millones de individuos, casi una tercera parte de la población mundial, vivía en regiones no autónomas que dependendían de las potencias coloniales.

Más de 80 antiguas colonias obtuvieron su independencia en los últimos 70 años. Los once territorios en fideicomiso alcanzaron la libre determinación mediante la independencia o la libre asociación con un Estado independiente.

Reino Unido es una de las potencias mundiales que aún tiene colonias en diferentes regiones del mundo. Estos territorios británicos se llaman Anguila, Bermuda, Islas Caimán, las Malvinas, Turcas y Caicos, las Islas Vírgenes Británicas, Montserrat, Santa Elena, Gibraltar y Pitcairn. Algunos de los diecisiete territorios no autónomos presentan conflictos porque varios naciones quieren su administración, por ejemplo, existe una disputa de soberanía entre los gobiernos de Argentina y Reino Unido respecto de las Islas Malvinas.

Francia también mantiene dos territorios de este tipo: Nueva Caledonia y la Polinesia Francesa. Estados Unidos administra sus propias Islas Vírgenes, Guam y la Samoa Americana.

Nueva Zelanda cuenta con un territorio por descolonizar, Tokelau, y el Sáhara Occidental es responsabilidad de España, aunque desde hace décadas se encuentra ocupado por Marruecos

El 26 de febrero de 1976, España comunicó al Secretario General de Naciones Unidos que a partir de dicha fecha daba por terminada su presencia en el Sáhara y se consideraba exenta de toda responsabilidad de carácter internacional en relación con la administración del territorio.

La Asamblea General reafirmó en 1990 que la cuestión del Sáhara Occidental era un problema de descolonización que debía ser resuelto por los ciudadanos del territorio.

La internacionalista Norma Soto Castañeda comenta que estos territorios no autónomos mantienen su conexión con las potencias porque de esa forma pueden mantener una estructura económica y política que favorece a ambos lados.

“En las colonias se mantiene esa estructura política que beneficia los dos territorios y no les genera ninguna situación de conflicto o se sienten esclavizados”, asegura Soto Castañeda.

Por otra parte, la lista de territorios no autónomos es criticada por diferentes aspectos. Algunos de los motivos son que el listado incluye dependencias que decidieron democráticamente mantener su estado actual de vinculación con las potencias.

Además, algunos territorios dependen económicamente de su país administrador. Bermudas, Islas Malvinas y Gibraltar se consideran autónomos y dotados de autogobierno, pero el país administrador supervisa de forma limitada asuntos como la defensa y la diplomacia.

¿Una búsqueda por la autonomía de las colonias?

Ante la existencia de estos territorios no autónomos, la ONU estableció una serie de reglas generales que pueden servir como guía para los territorios dependientes que desean su emancipación. Este marco normativo quedó recogido en los capítulos XI, XII y XIII de la Carta de San Francisco de 1945 y en posteriores resoluciones de la Asamblea General.

La citada carta de la ONU creó dos sistemas diferenciados: uno para los territorios no autónomos y otro para los territorios en régimen de fideicomiso. En la Declaración relativa a los territorios no autónomos se establecieron los principios que deben guiar todos los Estados miembros de la organización en relación a las regiones dependientes.

Uno de los principios es reconocer la primacía de los intereses de estos pueblos; promover su progreso social, económico, político y educativo; prestarles asistencia en la creación de sus estructuras de gobierno propio; tener en cuenta sus aspiraciones políticas; y presentar información sobre la situación de estos territorios a la ONU.

La Carta de las Naciones Unidas insinuaba un marco normativo en materia de descolonización, sin embargo, los contornos jurídicos de dicho marco no fueron definidos por el citado texto fundacional, sino que fueron precisados a través de diferentes resoluciones entre las que sobresale la resolución 1514 de diciembre de 1960.

Esta resolución, conocida como la Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales, no sólo proclamó la necesidad de poner fin rápida e incondicionalmente al colonialismo, sino que afirmó que el colonialismo es contrario a la Carta y compromete la promoción de la paz y la cooperación mundiales y estableció que todos los pueblos tienen el derecho a la libre determinación.

De acuerdo con la ONU, los ciudadanos de los diecisiete territorios tienen la capacidad de decidir si quieren separarse del país que los administra, prefieren mantener el vínculo por cuestiones económicas o sólo preservar algunos elementos de la relación.

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