Una Italia sin Berlusconi es difícil de imaginar. La política italiana sin Berlusconi es una historia difícil de contar. 

Pero Matteo Renzi logró distraer a los italianos del “cavaliere” cuando ocupó el cargo de primer ministro. Y desde entonces ha acelerado el debate y los procesos políticos en Italia. 

“La llegada de Renzi al poder ha barajado las cartas de manera radical e inesperada”, publicó The Huffington Post el pasado 20 de abril.

“Los electores de izquierda, de repente, se encontraron con un líder que como primera cosa decidió pactar las reformas institucionales con Berlusconi, el enemigo de siempre; que tiene un estilo humano y político ligero y poco ideológico que le hace muy diferente al típico y austero líder post-comunista; que plantea reformar el sistema económico sin aceptar vetos de los sindicatos”, añadieron Andrea Betti y Gabriel Echeverría en el medio estadounidense. 

Pero así como ha significado la esperanza para muchos, Renzi es tildado de ser un pequeño Berlusconi. Italianos aseguran que no lo eligieron y por esto no es un político que deba manejar asuntos del país. 

En Italia, el primer ministro es elegido por el Parlamento y aprobado por el presidente de la República. 

Sin embargo, y a pesar de las críticas, el exalcalde de Florencia ha sacudido al país que hasta ahora era sinónimo de burla  política debido a las ocurrencias de Silvio Berlusconi. 

En entrevista con la revista Time, Renzi habla sobre la locura de los italianos y la política de su país. “Italia jamás será un país normal. Porque Italia es Italia. Si fuéramos un país normal no tuviéramos a Roma. No tuviéramos a Florencia. No tuviéramos la maravilla que es Venecia. Hay un poco de locura en el ADN de los italianos, (…). Es la comida, la moda, todo hace a Italia magnífica en el mundo”. 

Pero también asegura que no son una nación normal en el aspecto político, pues tienen una burocracia complicada y un sistema político “atroz”. 

“Tenemos el doble de parlamentarios que Estados Unidos. Le pagamos más a los presidentes regionales que lo que le paga Estados Unidos a su presidente”.

Esto, es un problema para Italia. El primer ministro indicó a la revista que tenían demasiados políticos en el país pues seguían con los sistemas del pasado. 

“El pasado es nuestra fuerza, pero amenaza con convertirse en nuestra ruina si avanzamos con la cabeza volteada”, dijo. 

Posteriormente comparó a Italia con una escultura de Miguelangel a la que debía quitarle los residuos para que surgiera algo “tan bonito como el David”. 

¿Y el ‘Cavalieri’?

En cuanto a Silvio Berlusconi, Renzi asevera que aunque el ex primer ministro tenga problemas con la justicia lo cierto es que aún representa a una buena parte de la población. 

“No voy a formar un Gobierno con Silvio Berlusconi. No voy a realizar arreglos secretos con Silvio Berlusconi. Quiero llegar a un acuerdo con él, porque uno no debe escribir las reglas del juego uno mismo. Las reglas del juego se deben escribir juntos”, afirmó.

Ni tan querido

“¡Este hombre es un mentiroso! Es un corrupto, pequeño político que ni siquiera fue electo por nosotros. No crean nada de lo que dice, porque no tiene intención de hacerlo. Lo único que este tipo quiere es seguir robándole a la gente. Si no eres italiano no puedes entender lo malo que son nuestros políticos, y este hombre es un pequeño hijo de Berlusconi”

Fabio Pibiri
Lector italiano de la revista Time