Irán está entrando a un nuevo periodo. A partir de agosto, las y los iraníes tendrán de manera oficial a su proximo presidente: Ebrahim Raisi, un político ultraconservador con múltiples retos por delante.

Con el 62 por ciento de los votos, fue que el también jefe del Poder Judicial ganó la contienda, relevando de ese modo al aún actual presidente Hassan Rouhani, quien no pudo participar en la jornada electoral debido a que la Ley iraní impide un tercer mandato consecutivo.

“No tengo duda de que la gente apoyará su gobierno legítimo para que sus intereses puedan implementarse y así mejorar la situación en Irán”, declaró Rouhani momentos después de darse a conocer los avances que Ebrahim Raisi tenía en el conteo de votos.

Pero a pesar de lo mencionado por el actual mandatario, aunque las y los iraníes apoyen o no las decisiones del presidente electo, son altas las posibilidades de que sus políticas avancen y se ejecuten sin mayor problema debido al apoyo que recibirá en los dos poderes de Estado restantes, los cuales cuentan con ideología ultraconservadora.


El presidente electo, Ebrahim Raisi, tomará posesión en agosto próximo

En ese sentido, no sería una sorpresa que el nuevo gobierno se incline en tener una relación más estable con países de Oriente que de Occidente, pues mientras que con China, por ejemplo, ya tiene acuerdos firmados sobre la mesa, con Estados Unidos sólo deslumbran sanciones económicas en su contra.

“La administración que está por entrar va a poder hacer prácticamente lo que quiera sin muchos contrapesos en el sistema político iraní. ¿Qué significa esto?, que es probable que haya mayores márgenes de acción para aplicar represión en contra de cualquier gobierno disidente (…) Va a ser mucho más fácil tomar decisiones de alto nivel y entre esas decisiones están prácticamente no hacer negociaciones con Estados Unidos a menos que se levanten las sanciones económicas que impuso en su momento Donald Trump”, declara el doctor Moisés Garduño García, especialista en política y cultura de Oriente Medio de la UNAM.

En 2018, la administración del magnate estadounidense impuso sanciones económicas al gobierno iraní tras salir del Acuerdo Nuclear con Irán firmado en 2015, dejando al país de Oriente Medio en una de sus mayores crisis financieras, y afectando, además, su relación bilateral.


Ebrahim Raisi tiene derecho a reelegirse por segunda vez en 2025

Bajo ese panorama, es el doctor Armando Azúa García, académico del Departamento de Historia de la Universidad Iberoamericana, quien asegura que, con la entrada del nuevo gobierno iraní, es poco probable que estas relaciones vuelvan a lo que eran antes, a menos de que se vea un acuerdo entre algunas de las dos partes.

De acuerdo con él, hasta el momento no se ve que el presidente Joe Biden vaya a levantar las sanciones económicas hacia Irán sin antes ver una muestra de cooperación por parte de su próximo homólogo, o viceversa.

“Ahí hay un problema, porque los dos piden acciones previas (…) Entonces, lo más fácil sería ver que el presidente Ebrahim Raisi se entreviste con otros líderes de Occidente, quizá hasta con las Naciones Unidas, algo que se vería como un buen avance”, opina.

En ese sentido, se espera que próximamente se dé a conocer la postura del líder demócrata ante su relación con Irán, y sólo así se perciba el camino que podrían tener juntos en el corto o largo plazo.

Mejorar su imagen: la próxima meta de Ebrahim Raisi

Además de la victoria del conservadurismo, otro de los puntos que resaltaron en la pasada jornada electoral iraní fue la poca participación de los votantes con el 48.8 por ciento, convirtiéndola en la contienda presidencial con menos presencia social desde 1979

En entrevista, el también académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la UNAM, el doctor Moisés Garduño García, resalta que esa poca afluencia se dio debido al casi nulo respaldo que los iraníes le tienen al presidente, precisamente porque hasta el momento ningún jefe de Estado ha podido mejorar la crisis económica que Irán viene arrastrando desde hace años.

“La única forma en la que el próximo presidente pueda mejorar su reputación, es arreglando los problemas económicos al interior de Irán, especialmente enfocándose en dos puntos: generar empleo para los jóvenes y con eso incorporar mejores salarios y acceso de seguridad social; y la cuestión demográfica, pues las generaciones actuales corren el riesgo a no ser reemplazadas en los próximos años, y eso agotaría los recursos del Estado; entonces, Ebrahim Raisi debe ser pieza clave para que la población iraní llegue a 150 millones para el año 2050”, comparte el doctor Garduño García.

Según remarca el doctor Armando, de la Universidad Iberoamericana, aunque el presidente electo tiene otras vías para mejorar su imagen, es el impulso a la economía a lo que más podría inclinarse, pues las demás tendrían que ver con disminuir su política de mano dura, y eso es casi imposible que suceda.


“Podría ganarse la confianza de la gente dándole mayor participación, pero dudo que eso suceda porque no es la línea que ha seguido; él es muy conservador, muy duro (…) Creo que si logra suavizar el problema de la crisis económica podría ganar mayor legitimidad y bajar la presión social”

Dr. Armando Azúa García

Académico de la Universidad Iberoamericana

De ese modo, se espera que en las próximas semanas, Raisi dé a conocer sus futuras acciones económicas, y con eso se comience a ver la respuesta de las y los iraníes ante su figura política.

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