A diferencia de la relación que Estados Unidos pueda tener con países como Canadá o Reino Unido, con quienes la comunicación ha sido parte clave de su trabajo bilateral, su postura hacia naciones como Irán puede ser contrastante.

El pasado 25 de febrero, por ejemplo, el Departamento de Defensa dio a conocer que Estados Unidos llevó a cabo un ataque aéreo en Siria contra una estructura que pertenecía a milicias respaldadas por Irán.

Esto, luego de que 10 días antes se registrara que una serie de cohetes alcanzaron la base militar estadounidense ubicada en el aeropuerto de Erbil, haciendo que perdiera la vida un contratista civil no estadounidense y quedaran heridos varios norteamericanos.


Tras los ataques de EU, su fuerza militar podría volver a la región de Oriente, algo que estaba controlado durante la administración de Trump

Ante todo ello, Jen Psaki, secretaria de Prensa de la Casa Blanca, declaró que su país actuó de conformidad con su derecho a la legítima defensa, tal como se refleja en el Artículo 51 de la Corte de las Naciones Unidas.

De acuerdo con ella, los ataques fueron necesarios para hacer frente a la amenaza y proporcionales a los golpes anteriores, así como para disuadir el riesgo de incidentes adicionales en las próximas semanas.

Horas antes del ataque emitido por parte de Estados Unidos, Psaki había confesado que si Irán volvía a cumplir plenamente con sus obligaciones (en tema de lanzamientos), ellos harían lo mismo, lo que podría llevar a construir un acuerdo “más largo y sólido que incluya abordar los misiles balísticos y muchas otras preocupaciones que nuestros socios europeos tienen sobre las acciones con Irán”.

Al tomar posesión, una de las misiones que Joe Biden tenía por cumplir durante sus primeros meses de gestión, era volver a ser parte del Acuerdo Nuclear con Irán, a través del cual gobiernos europeos y asiáticos acordaron, en 2015, levantar sanciones económicas a la administración iraní si ésta limitaba su programa de energía atómica.

Hasta ahora y a pesar de los ataques, la secretaria de Prensa de la Casa Blanca ha enfatizado que Estados Unidos sigue estando abierto a tener conversaciones diplomáticas con Irán, principalmente tras una invitación de gobiernos europeos.

Consecuencias geopolíticas del ataque a Irán

Aunque el gobierno estadounidense tenga todavía una puerta abierta hacia un diálogo con Irán, y así evitar más golpes militares, su última acción en Siria podría alejarlo de ese objetivo.

De acuerdo con el profesor Juan Carlos Barrón Pastor, del Centro de Investigaciones sobre América del Norte de la UNAM, a pesar de que este tipo de ataques se hacen con la intención de fortalecer la posición estadounidense en la zona de Oriente, lo que realmente pasa es que genera resultados contraproducentes.

“Entonces, desde ese punto de vista era innecesario realizar este ataque, pero bueno, sin duda prevaleció la idea de que lanzar un golpe vuelve a poner a Estados Unidos en el mapa de ese conflicto. Ya veremos si les funciona para fortalecer su posición como ellos lo están pensando, o si los debilita como ha pasado en las últimas ocasiones”, dice el académico.

Por su parte, la doctora Arlene Ramírez, internacionalista y catedrática, señala que seguramente la acción por parte del país norteamericano en Siria tendrá repercusiones geopolíticas, pues podría haber una reacción por parte del mundo ultra racional en el Medio Oriente.


En este momento algo que nosotros vemos con preocupación es la reacción que puede tener esto, porque además en el tema de Siria quienes han llevado la peor repercusión han sido los civiles, pues esta acción, aunque aparentemente se da para desfragmentar una coalición iraní con Siria, evidentemente también afecta a los bloques civiles que ya están sumamente dañados por la estructura social de su país

Arlene Ramírez

Internacionalista

Por otro lado, esto no únicamente genera una tensión entre la región de Oriente y Estados Unidos, sino que además una detonación de desplazamiento de tropas estadounidenses hacia ese territorio, “cosa que ya se tenía sumamente controlada por el gobierno del expresidente Donald Trump”.

Algo que el magnate ya había hecho hasta cierto punto de manera cuidadosa, era justamente evitar el desplazamiento y mantenimiento de tropas en la región; sin embargo, con los últimos movimientos de Estados Unidos pueden volver las fuerzas militares, “y usando además un tercer punto de fuerza que sería Irak, y eso con el tiempo por supuesto pudiera generar nuevas tensiones”.

Finalmente, de acuerdo con Ramírez, un punto que no debería sorprender son las acciones militares implementadas por Joe Biden, pues aunque se piensa que los demócratas no son de ese corte, en realidad llegan a ser todo lo contrario.

“Si bien durante los gobiernos demócratas ha habido momentos de buena relación en política exterior, también es cierto que les gusta la militarización y la intervención en los asuntos de política interna de otras regiones”, puntualiza Ramírez.

De ese modo, sólo se espera ver cuáles serán los siguientes movimientos tanto de los estadounidenses como del Medio Oriente, sobre todo durante el resto de la actual administración demócrata en Estados Unidos.

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