La mayoría de los gobiernos a nivel mundial no han dejado de poner la mira en la salud de sus ciudadanos. Con la detección de Ómicron, la variante identificada más reciente del COVID-19, sus medidas preventivas han ido en aumento.

En Reino Unido, por ejemplo, el primer ministro, Boris Johnson, aseguró el pasado jueves que solicitó 114 millones de vacunas contra el virus a Pfizer y Moderna para los próximos dos años, garantizando con ello la salvación de muchas vidas.

De igual manera, en Estados Unidos, el presidente Joe Biden aseguró el reforzamiento de las dosis en su país, a fin de lograr que en el mediano plazo la mayoría de su población esté completamente vacunada.

Este tipo de medidas han sido sugeridas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), dejando en claro que los gobiernos mundiales deben aumentar su capacidad de respuesta mediante recursos médicos y de la salud pública para hacer frente al aumento de casos de COVID-19 o cualquier otra variante.

“Del mismo modo, es fundamental reducir las desigualdades que afectan el acceso a las vacunas para asegurarnos de que, en todos los países, se administren la primera y la segunda dosis a todos los grupos vulnerables de la población (…) Además de ofrecerles de forma equitativa las pruebas diagnósticas y los tratamientos que necesitan”, apuntó la organización.

Entre las regiones que más requieren ayuda sanitaria en cuanto a vacunas, está la zona del sur de África, de donde se originaron los primeros casos de Ómicron.

Según datos registrados por Our World in Data, al pasado jueves en Sudáfrica, por ejemplo, sólo 26.11 millones de personas estaban inmunizadas, dejando a esta zona muy por detrás de las naciones más desarrolladas respecto a infraestructura sanitaria.

Y aunque los miembros del G7 han asegurado el apoyo a los países en desarrollo con el envío de mil millones de dosis, por otro lado han impuesto medidas de seguridad, como la restricción de viajes a África; una medida que ha sido fuertemente criticada.

Mientras que Cyril Ramaphosa, presidente de Sudáfrica, rechazó las prohibiciones de viaje porque “discriminan injustamente”, António Guterres, secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), compartió su preocupación por el aislamiento a los países africanos.

“No se puede culpar al pueblo de África por el nivel inmoralmente bajo de vacunas disponibles, y no se le debe penalizar por compartir información de salud con el mundo”, tuiteó el secretario, haciendo referencia a la noticia por parte de las autoridades africanas del surgimiento de Ómicron dentro de su territorio.

Entre las naciones que han emitido restricciones de viaje a África, en especial a su zona sur como Sudáfrica, Mozambique y Lesotho, están Estados Unidos, Reino Unido, Panamá, Paraguay, Guatemala, Ecuador y la Unión Europea.

Al respecto, la doctora Beatriz Escobar, especialista en África de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la UNAM, opina que aunque las restricciones de viaje en cierto modo son comprensibles, son inciertas porque abarcan incluso países que no tienen casos de Ómicron.

“Se están prohibiendo viajes a zonas de África donde no hay casos registrados de esta variante, mientras que hay otros países que sí tienen contagios y para estos no hay restricción”, apunta.

Ante ese panorama, la doctora comparte que a pesar de todos los procesos que se están realizando, la comunidad internacional no ha sabido responder de manera conjunta a nivel mundial para hacerle frente a esta nueva amenaza sanitaria.

“Creo que es el momento de que comencemos a replantearnos los escenarios, porque, si no, van a seguirse presentando nuevos problemas”, dice.

Medidas a tomar contra Ómicron

Para proteger a la población africana de nuevos contagios de Ómicron, además del aporte de vacunas contra COVID-19 (la única fórmula autorizada hasta ahora para controlar al virus y sus variantes), se requieren más medidas para cuidar su salud.

Entre ellas, que las farmacéuticas compartan sus patentes para que los países africanos con mayor infraestructura puedan generar vacunas y medicamentos; un plan que, aunque puede tomarse en cuenta, la doctora Beatriz asegura que es difícil de ejecutar por las condiciones de la industria farmacéutica internacional.

Por otro lado, también se podrían reforzar las campañas de cuidados sanitarios, sobre todo para motivar a la mayoría de la gente a vacunarse en cuanto tengan abasto de dosis, y a su vez se descarten a los grupos antivacunas.

Ante esto, la doctora Escobar resalta la importancia de impulsar la infraestructura de África para realizar la vacunación, y así nadie se quede sin sus respectivas dosis.

En ese sentido, se espera que la comunidad internacional no sólo aporte en la donación de vacunas, sino en el apoyo económico para reforzar las instalaciones sanitarias de los africanos.

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