El señor Berlusconi puede portarse mal, mas Italia siempre lo trata bien. 

Fue condenado a cuatro años de cárcel, de los que tres le fueron removidos por indulto. Luego, se le conmutó la prisión por su edad y se le inhabilitó por seis años de la política. 

“Il Cavaliere”  esperaba ayer el castigo que se le impondría a cambio: arresto domiciliario, en una de sus lujosas residencias, o servicio comunitario. Este último es el escenario más probable, pues la Procuraduría General de Milán dio luz verde a la petición de los abogados del ex primer ministro. Ahora la decisión recae en el tribunal de vigilancia que dará su resolución de cinco a 15 días.

Arrivederci, Silvio

Solo el nuevo primer ministro, Matteo Renzi, ha opacado a Berlusconi, pues se ha adueñado por completo de la escena política”,   publicó ayer El País.

“Su determinación y su desparpajo han logrado (…) un respaldo internacional claro y la apertura de una brecha en el tradicional escepticimo de los italianos hacia sus gobernantes”.