“Ya no toleraré oposición desde dentro del Gobierno”, dijo ayer el primer ministro de Israel Benjamin Netanyahu. 

Durante los últimos días, el líder israelí y algunos de sus ministros han estado en desacuerdo sobre el contenido de una iniciativa –propuesta por el partido de Netanyahu– diseñada para consolidar legalmente la naturaleza judía de Israel. Los críticos la han descrito como discriminatoria contra las minorías étnicas y religiosas del país, en especial la población árabe. 

Por ello, el primer ministro decidió expulsar a dos prominentes ministros que lo “atacaron fuertemente” a él así como al gobierno de coalición que encabeza.

Además, Netanyahu explicó que quería una elección dos años antes de lo previsto para ganar “un claro mandato para gobernar Israel”.

Rechazo desde dentro

Y no solo miembros de su Gobierno rechazan la iniciativa. Otros grupos que normalmente apoyan las acciones del Gobierno israelí se han pronunciado en contra. 

Según reporta el diario israelí Haaretz, los críticos argumentan dos razones para oponerse a la medida: el miedo que esta sirva como razón para alimentar a actores anti-israelíes y anti-judíos que “se están alimentando de las secuelas del bombardeo israelí de la Franja de Gaza este verano”, y el miedo de que Israel se esté alejando de su carácter democrático, particularmente en cuanto a leyes y prácticas dirigidas a minorías y mujeres.

“Es muy problemático que algunos hayan buscado usar el proceso político para promover una agenda extrema que podría ser vista como un intento para subsumir el carácter democrático de Israel a favor de uno judío”, dijo la ONG Liga Anti-Difamación.

Por su parte, grupos externos de gran influencia también se volcaron contra la propuesta.

“La iniciativa del estado judío está mal concebida y es inoportuna”, le dijo a la Agencia Telegráfica Judía Kenneth Bandler, del Comité Americano Judío.

Pese a ello, Netanyahu ha declarado que seguirá apoyando la medida y se comprometió a someterla a votación parlamentaria la próxima semana.