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ExpropiaciónPetrolera

Transformación energética

Nayeli Meza Orozco

El sector abrió sus puertas a otros participantes con el objetivo de mantenerse competitivo hace años, sin embargo, la apuesta del gobierno es retomar los ideales del pasado impulsados por el expresidente Lázaro Cárdenas, situación que podría agravar las finanzas de Pemex


Mar 19, 2019
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México vive de sus glorias pasadas. Atrás quedaron los años en que el auge del oro negro parecía que no terminaría. Hoy, 81 años después de que el expresidente Lázaro Cárdenas decretara la expropiación petrolera, la industria atraviesa por uno de sus momentos más desafiantes en la historia.

Petróleos Mexicanos (Pemex) padece los estragos del mal manejo de sus finanzas en las últimas administraciones. El saldo: su producción no se logra recuperar y es la empresa petrolera más endeudada a nivel mundial. A esto se suma la amenaza de la degradación de su calificación por parte de las agencias crediticias

Hasta enero de este año, la producción de Pemex fue de 1.6 millones de barriles diarios de crudo y su nivel de endeudamiento ascendió a 107 mil millones de dólares, de acuerdo con los reportes financieros de la empresa.

La inversión en Pemex durante 2018 fue de 185 mil 830 millones de pesos, cifra que aumentó 46 por ciento para este año al ubicarse en 272 mil 627 millones de pesos. No obstante, el monto se queda por debajo de lo destinado durante el periodo de transición entre los sexenios de los expresidentes Vicente Fox y Felipe Calderón.

A pesar de que el escenario es complejo, el actual gobierno se ha puesto una ambiciosa meta: rescatar a la industria petrolera nacional, sin importar el costo que esto implique ni los esfuerzos que requiera para lograr su objetivo.

Además del financiamiento, para este año el Gobierno federal contempla el desarrollo de 20 nuevos campos, de los cuales 16 están en aguas someras y cuatro en tierra.

En el proyecto de los 16 campos marinos se incluirá la construcción de 13 plataformas de producción y la instalación de 14 ductos de una longitud total de 175 kilómetros.

De modo que para el 2024 se prevé una producción promedio de 2.4 millones de barriles diarios y en los últimos días de ese año se alcance el orden de los 2.6 millones.

Al mirar la fotografía completa, Arturo Carranza, consultor energético de Mercury LLC, opina que el actual estado del sector no es consecuencia sólo de las medidas impulsadas en lo que va de esta administración, sino de un entorno internacional complejo y de la forma en que la empresa ha sido manejada durante décadas.

“La transformación del sector energético presenta claroscuros: impulsar la participación de empresas privadas hace años fue un gran acierto, pero el mayor reto son las finanzas de Pemex, aunque con todos los instrumentos que tiene puede salir a flote solo si saben cómo conducirla”, detalla el especialista

La apertura del mercado

Uno de los sucesos actuales más relevantes en la historia del sector energético fue la promulgación de la Reforma Energética en 2013. El pilar fundamental de la llamada madre de todas las reformas fue que jugadores privados nacionales y extranjeros lograran entrar al mercado a competir con Pemex.

En materia petrolera, el vehículo que dio luz verde a la competencia fueron los esquemas de licitación, como la Ronda Uno que se estructuró en cuatro subastas y abarcó cinco contratos de producción compartidos con Pemex, más 33 de tipo licencia.

Esto permitió el desembarque en el país de petroleras internacionales, como la británica BP; la holandesa Shell; la francesa Total y la estadounidense Chevron.

Además dio pie a la creación y expansión de las mexicanas Hidrosina y OXXO Gas, así como Corporación G500, que que nació a partir de la alianza del grupo gasolinero G500 y la multinacional suiza Glencore.

Esta apertura ocurrió después de la maldición del complejo Cantarell, que entró en producción en 1978 y en el periodo comprendido entre 2004 y 2005 experimentó una sobrexplotación que lo llevó lograr una producción por encima de dos millones de barriles diarios

En el marco del 81 aniversario de la Expropiación Petrolera, el presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró que, a pesar del propósito de rescatar la industria petrolera nacional, el gobierno va respetar los contratos que se firmaron en el marco de la reforma con empresas particulares, nacionales y extranjeras.

Aunque desde el inicio de su administración ha mostrado una firme convicción de traer del pasado el pensamiento nacionalista del 18 de marzo de 1938.

Los contratos que se firmaron en el marco de la Reforma Energética se respetarán durante esta administración

Al respecto, Gonzalo Monroy, director general de la consultora especializada GMEC, considera que lo más acertado es que el inquilino de Palacio Nacional mantenga un equilibrio, pues en este momento el Estado necesita de los jugadores privados para lograr la deseada transformación en la industria energética nacional.

“El gobierno acierta al recurrir a la historia para analizar lo que ha funcionado y lo que no, pero el camino de Pemex es que crezca de la mano de las empresas privadas. La narrativa nacionalista no está ayudando mucho porque no se puede trabajar solo con un motor y necesitan darse cuenta”.

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