“Hay que derribar los tabúes de nuestro cuerpo”

Sofía Esquivel

Gineco obstetra

Es tiempo de un nuevo periodo. Las mujeres mexicanas encabezan una revolución en el uso de productos de higiene menstrual al apostar por otras alternativas como la copa, en sustitución de toallas y tampones.

México se suma a la ola del mercado global de copas menstruales que al cierre del año pasado se valoró en alrededor de mil 155 millones de dólares y se espera que alcance los mil 400 millones de dólares para 2023, con un crecimiento anual de alrededor de 4.6 por ciento, de acuerdo con la firma de estadísticas ReportLinker.

Este colector menstrual es muy rentable, ya que la mayoría de ellos se pueden reutilizar y durar en promedio durante 10 años, también se ha convertido en una de las soluciones más asequibles para la protección de la higiene femenina.

4.6

por ciento es el crecimiento anual que se espera para el mercado

Una mujer menstrúa aproximadamente durante 40 años y a lo largo de una década utiliza dos mil 640 tampones y toallas sanitarias, en cambio, si ocupa la copa menstrual sólo requerirá de una para el mismo periodo de tiempo.

Karina de la Vega, directora del programa DKT de México, considera que este producto es una aportación valiosa para el ámbito de la salud, la economía y el medio ambiente, así como para la comodidad de las mujeres.

Sin embargo, destaca que en el mercado mexicano aún se enfrenta a diversos retos relacionados con la falta de certificados sanitarios que avalen la calidad de los materiales empleados en la fabricación de muchas copas que se comercializan en territorio nacional.

“Es un segmento muy amplio para crecer y por eso se ha protegido tanto, pero en México aún existe un gran margen porque cada vez las mujeres optan por utilizar productos verdes”, refiere De la Vega.

En 2016, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) emitió una alerta sanitaria contra el uso de la copa menstrual. Pero con el paso del tiempo esto se ha ido modificando aunque a un ritmo no como el esperado por los fabricantes.

La comisión avaló la copa The Diva Cup en 2018 fabricada por la empresa canadiense Emergo, como la primera en cumplir con todos los requisitos; desde entonces, sólo se ha aprobado una más, por lo que el crecimiento del mercado ha sido paulatino.

Otro de los retos que Karina de la Vega ve es que México aún tiene pocos convenios de equivalencia para validar el documento de buenas prácticas de manufactura, que generalmente acepta la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, la comunidad europea, Colombia y Brasil, entre otros países.

Otra de las alternativas que tienen los fabricantes instalados en México es que algún verificador de la Cofepris acuda a avalar esas prácticas de manufactura. El gran problema es que en este momento la comisión no cuenta con personal suficiente para realizar esta labor, ya que se redujo en un 70 por ciento a su personal de confianza como parte de la política de austeridad del Gobierno federal.


“El gran cuello de botella es la carencia de personal y hay ciertos productos que cuando son nuevos o monopólicos no cuentan con los lineamientos precisos de cómo registrarlos, ya que no existe un antecedente”

Karina de la Vega

Directora del programa DKT de México

El tabú de la higiene menstrual

Aunque en México se vive una apertura, en términos sociales la copa menstrual aún se enfrenta a un pensamiento conservador provocando que en algunos estados el nivel de aceptación de estos productos sea limitado, situación que se suma a los factores que obstaculizan el crecimiento de este mercado.


Al respecto, la doctora Sofía Esquivel explica que el mito más recurrente entre las pacientes es que existe una creencia de que conocer el cuerpo femenino es malo, pensamiento que es erróneo y se debe evitar reproducir

“Hay muchos mitos que van de la mano con el uso de la copa menstrual que, sin importar el grado de estudios, provoca el rechazo de este contenedor, pero la copa menstrual es ideal para cualquier mujer”, detalla la gineco obstetra.

La copa está elaborada a base de silicona quirúrgica, un material seguro y biocompatible que puede entrar en contacto con el cuerpo sin que provoque ninguna clase de reacción, como suele ocurrir con los materiales con los que están elaborados los tampones o las toallas sanitarias.

Aun cuando México está lejos de alcanzar a otros países, Sofía Esquivel es optimista sobre la aceptación que tendrá la copa menstrual entre las mexicanas en un par de años, sobre todo, entre las nuevas generaciones.


Este producto tiene una aportación valiosa para el ámbito de la salud y la economía

“Las mujeres son más conscientes sobre el cuidado de su cuerpo y los beneficios económicos que les trae utilizar esta clase de productos. Hay que empezar por derribar los tabúes de nuestro cuerpo y después seguir con los del resto de la sociedad”.

Cambiar vidas

Gracias a que el uso de la copa menstrual ha crecido en las grandes urbes en México, los participantes del mercado estiman que tan sólo en la Ciudad de México y Zona Metropolitana existen cerca de un millón de mujeres que la utilizan durante su periodo.


El uso de diferentes productos durante la menstruación ayuda a derribar los muros que la sociedad ha construido alrededor de este tema y permite que más mujeres accedan a ellos

Sin embargo, en territorio nacional existen 17 millones de mujeres en edad reproductiva que menstrúan durante 52 semanas al año, cifra que equivale a 884 mil menstruaciones por un promedio de tres días.

Karina de la Vega comenta que esto quiere decir que hay millones de mujeres que aún no acceden a este producto ya sea por un tabú social o por desconocimiento sobre su existencia. Pero con la adecuada implementación de campañas las mujeres, en especial, en zonas rurales pueden tener la oportunidad de utilizar este contenedor menstrual.

17

millones de mujeres en edad reproductiva existen en México

“Necesitamos hacer una mejor tarea en la difusión de esta clase de productos para que sea accesible para todas las mexicanas en todos los rincones del país. Con la adecuada asesoría y educación muchas mujeres pueden mejorar su calidad de vida”, agrega la directora del programa DKT de México.

Por región, América del Norte es el principal contribuyente al mercado a nivel internacional y se espera que mantenga su posición, debido a la presencia de un gran número de población con mayor conciencia sobre esta clase de productos.

No obstante, el mercado de Asia y el Pacífico crecerá a un ritmo más rápido por un mayor conocimiento sobre la atención de la salud, a los avances tecnológicos, así como la percepción entre la población acerca de las diversas opciones de protección menstrual disponibles en el mercado.


La existencia de este producto aún es desconocida entre algunas mexicanas

Compras seguras

En los últimos años, las empresas han ideado diversas innovaciones de categoría y han creado alternativas modernas, discretas y ecológicas.

Escoger una copa menstrual puede convertirse en una tarea complicada, ya que con el auge del mercado han surgido muchas marcas. En la actualidad, existen LadyCup, Aneercare, Icare, Lunacup, MeLuna, entre otras y se pueden adquirir desde 300 pesos hasta 600 pesos, según sea el modelo y el tamaño del modelo.

300

pesos es el precio mínimo de una copa menstrual

Si es la primera vez que se adquirirá este producto, Sofía Esquivel, gineco obstetra, recomienda primero acudir con una especialista con el objetivo de obtener asesoría sobre qué opción es la más recomendable por la condición física, además sugiere que es importante no dejarse llevarse por las compras en línea, donde en ocasiones se ofrecen promociones de copas que no están bien reguladas.


“Muchas mujeres acuden al e-commerce por comodidad o pena, pero es muy importante que ninguno de estos factores intervenga en el cuidado de la salud”

Sofía Esquivel

Gineco obstetra