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Millones de dólares es el estímulo monetario mensual que inyecta la Reserva Federal de Estados Unidos
La salida de capitales extranjeros acelera el decrecimiento de las economías emergentes, pues se requiere de grandes cantidades de dólares para promover el crecimiento
Esta crisis provocada por el flujo de capitales se asemeja a la que sufrieron países emergentes en los 90 y que genera colapsos bancarios y espirales inflacionarios
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Con la llegada de la crisis económica hace cinco años, los mercados emergentes se convirtieron en un refugio para buscar inversiones de alto rendimiento.

Sin embargo, las condiciones del mercado están cambiando, provocando que los inversionistas se replanteen sus estrategias.

Mientras que los países desarrollados muestran señales de recuperación económica, la mayor parte de los emergentes ha entrado en un desaceleramiento económico debido a que no han podido mantener su alto ritmo de crecimiento y presentan problemas estructurales.

Como resultado, los inversionistas han comenzado a retirar sus capitales que tienen en los países emergentes para llevarlos con los desarrollados.

La baja de expectativa de crecimiento en México es un signo de que el país también se encuentra ante los mismos problemas que otros emergentes, como Brasil.

El problema se agrava porque la salida de capitales extranjeros acelera el proceso de decrecimiento de las economías emergentes. En otras palabras, se complica promover el crecimiento porque, en la mayoría de los casos, se requiere de grandes cantidades de dólares, mismos que están huyendo del país.

Como consecuencia de todo lo anterior, las importaciones se vuelven más caras en estos países y productos sensibles, como los relacionados al sector energético, generan problemas económicos más grandes.

Un mayor gasto en importaciones empeora el déficit de la cuenta corriente y, posteriormente, aumenta la desconfianza de lo inversionistas que retiran su dinero. Es un círculo vicioso que puede conducir a la quiebra.

Las condiciones han llevado a estos países a tener un fuerte déficit de su cuenta corriente y una moneda débil frente al dólar en el mercado de divisas.

A pesar de que una moneda débil puede llegar a beneficiar a los exportadores de países emergentes para aliviar los efectos de la crisis, especialistas de Financial Times afirman que no se puede esperar un cambio en el corto plazo, por lo que es importante atender los problemas de manera inmediata.

Esta crisis provocada por el flujo de capitales se asemeja a la que sufrieron países emergentes en la década de 1990 y que genera una serie de colapsos bancarios, espirales inflacionarios, incumplimientos de deuda extranjera y problemas cambiarios.

México se enfrenta ahora a los mismos problemas que los demás emergentes y es necesario tomar las medidas necesarias para evitar una crisis que empeoraría las condiciones económicas.

Pros y contras mexicanos

El optimismo alrededor de la economía mexicana ha disminuido debido a la desaceleración de las expectativas que se han mostrado desde principios del año, cuando el crecimiento económico anual del país tocaba el 4 por ciento, en comparación con el último pronóstico de la Secretaría de Hacienda, bajando a 1.8 por ciento.

No obstante que las reformas estructurales propuestas en México proponen incentivar la inversión y acelerar el crecimiento, de tal forma que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) especula el crecimiento anual para el 2014 en 3.8 por ciento.

Sin embargo, para que realmente se pueda ver un alza en la tasa de crecimiento, se requiere que tales cambios estructurales tengan la aceptación entre los partidos políticos, de lo contrario una reforma sin consenso no otorgará un cambio con verdaderos resultados.

Tras ser parte de varias sesiones de la Coparmex, el periodista Sergio Sarmiento afirma que para que las reformas se acepten y funcionen de manera correcta, la reforma energética deberá abrir a la inversión privada el petróleo y la electricidad.

Por su parte, para aceptar los cambios por la reforma fiscal, esta debería de privilegiar la inversión productiva en vez de castigarla con más impuestos.

Además de las complicaciones por diferencias entre los partidos, México está siendo víctima de los fenómenos meteorológicos que seguirán abatiendo la infraestructura del país, desalentando el avance de cientos de locales y negocios.

La Secretaría de Gobernación anunció que se destinarán 500 millones de pesos en ayuda humanitaria urgente a causa de los daños causados por “Ingrid” y “Manuel”.

Esto es sin tomar en cuenta las reparaciones, que hacen evidente que ya es momento de comenzar a invertir en infraestructura hidráulica incrementando las defensas contra las inundaciones.

Alertas emergentes

Los países en desarrollo están combatiendo los efectos de la recuperación estadounidense. Estos son los principales cuatro problemas a los que se enfrentan:

Primero, la deuda de los emergentes no se está comprando. El ritmo de crecimiento de estos países, que se ha venido desacelerando desde hace tiempo, tiene su principal apoyo en el capital extranjero.

Ahora que el dinero está saliendo de su territorio los problemas se han agraviado. De acuerdo a datos de Financial Times, la deuda de los gobiernos no está siendo comprada por los inversionistas.

Segundo, el problema de la escasa inversión afecta el desarrollo de los países. La agencia de calificación Moody’s afirma que la desaceleración implica mayores costos de financiación que serán cuestiones difíciles de enfrentar al mediano plazo.

Tercero, todavía se puede registrar una mayor fuga de capitales. Los inversionistas extranjeros han retirado alrededor de 8 mil millones de dólares de los mercados emergentes, pero esto solo representa el 2 por ciento del dinero puesto en estos países. Existe un riesgo de que la fuga de capitales se incremente y empeore la crisis.

Cuarto, las reservas en moneda extranjera de los bancos centrales está disminuyendo. Con la salida del capital el gobierno está obligado a gastar sus divisas para apoyar la economía.

En junio se registró por primera vez en 4 años una disminución de reservas en los mercados emergentes.

La Fed mantiene el estímulo

La Reserva Federal (Fed) sorprendió ayer a los mercados al decidir no recortar el ritmo de compras del programa de estímulo monetario del banco central estadounidense. 

La mayoría de los expertos preveían una reducción de 5 a 10 mil millones de dólares en el ritmo mensual de compras de la Fed. 

Explicando el motivo de sus acciones, la Fed dijo en su comunicado que era necesario ver más signos de recuperación económica duradera antes de recortar el estímulo.

“Las compras de activos no están en un curso predeterminado, y las decisiones del comité respecto al ritmo seguirá dependiendo de nuestra perspectiva económica y de la evaluación de la eficacia y costos probable de estas compras”, indicó el comité de política monetaria de la Fed en su comunicado.

La Fed además indicó que sigue considerando mantener la tasa de interés de referencia cerca del cero por ciento, “por lo menos”, mientras la tasa de desempleo exceda el 6.5 por ciento y la inflación no supere el 2.5 por ciento. 

La mayoría de las autoridades de la Fed prevén que esto sucederá en el 2015.

Después que el rendimiento de los bonos del Tesoro hubiera aumentado considerablemente desde mayo, cuando la idea de un recorte en las compras fue mencionada por primera vez, el día de ayer el rendimiento del bono del Tesoro a plazo de 10 años cayó nueve puntos base para colocarse en 2.76 por ciento. 

Al mismo tiempo, el mercado accionario de Estados Unidos registró un salto, ya que el índice S&P 500 se colocó en mil 729.34 unidades a las 15:03 horas tiempo de Nueva York , un aumento de 1.44 por ciento respecto a un día anterior.

Problemas para emergentes
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