133

Empresas cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores


Los mercados actuales son muy diferentes a la época en la que se creó el Dow Jones en EU y mucho más lejos de cuando adoptamos el Índice de Precios y Cotizaciones que marca el comportamiento teórico de la bolsa mexicana

En algún momento usted habrá escuchado algo sobre la Bolsa de Valores de México, que si subió o que si bajó, que el IPC cayó por la incertidumbre en tal o cual país, o que si rompió al alza porque nos auguran buenos tiempos.

La mayor parte de los espacios noticiosos nos dan cuenta del comportamiento diario de la actividad bursátil, incluso de las Bolsas de Nueva York y Londres.

Si usted nunca se ha relacionado con el mundo de las finanzas, escuchar del Dow Jones, Nasdaq o Bovespa son términos que poco le dicen, pero que forman parte del espectro informativo del día y de algún modo nos transmiten la sensación de bienestar o de preocupación por el mundo financiero, y esto de alguna suerte nos puede afectar.

En principio, los índices bursátiles son indicadores de la actividad de cada bolsa de valores y del cómo evolucionan en promedio los precios de las acciones que los representan, por lo que si aumenta la demanda por comprar acciones, los precios de las mismas suben y, por ende, los índices reflejarán esta alza.

Al crearse movimientos alcistas en los mercados de valores esto se traduce como un voto de confianza a que las empresas involucradas van a tener un buen resultado en el futuro próximo, por lo que hay que invertir en ellas, lo que a su vez nos refleja que la economía del país en cuestión va a tener un ciclo positivo.

Esto es el porqué las bolsas de valores son consideradas un termómetro de la economía de un país.

Sin embargo, es muy difícil pensar que esta teoría prevalezca en la actualidad, los mercados son muy diferentes a la época en la que se creó la teoría del Dow Jones en los Estados Unidos y mucho más lejos de cuando adoptamos el concepto para crear el Índice de Precios y Cotizaciones IPC que marca el comportamiento teórico de la bolsa mexicana.

Debido al pésimo desarrollo de nuestro mercado bursátil, la concentración de cuatro emisoras como las más relevantes del índice nos hace caer en falsas conclusiones.

El pasado 21 de abril el periódico New York Times destapó el caso de corrupción de la empresa Walmart SA en México. Como consecuencia, la emisora perdió en México el 16 por ciento en dos días y, dado que esta empresa representa el 13.54 por ciento del índice, generó el 2 por ciento de caída en este indicador.

Todo esto en medio de un periodo donde el resto de las empresas presentaron muy buenos resultados financieros, mismos que no causaron el efecto esperado en los mercados ya que el índice estaba a la baja.

Hace apenas 8 días, el 6 de mayo, la empresa de Carlos Slim, América Móvil (que pesa un 25.4 por ciento del índice) anunció que va a realizar una inversión, los precios de sus acciones subieron un 4.5 por ciento, y esto se tradujo en un alza del índice del 1.6 por ciento.

Cuando al día siguiente se dieron a conocer los resultados de la operación, se presentó una caída del 8 por ciento en las acciones y un 2 por ciento en el índice de la bolsa.

En Estados Unidos, el diario Barron’s también ha sonado la alarma con el Dow Jones Industrial Average, el índice más famoso del mundo.

Lo preocupante en este caso es que en la lista de sus integrantes están ausentes empresas que han emergido como gigantes a nivel mundial.

Entre estas, se encuentran Apple, la empresa más valiosa del mundo según su capitalización de mercado, y el gigante de las búsquedas por Internet, Google.

Dadas las condiciones de mercado prevalecientes hoy en día, pareciera natural que algunas empresas menos relevantes tengan que hacerse a un lado del prestigioso índice.

Se señala como probables a dejar el Dow Jones por sus acciones minúsculas en comparación a las demás a Alcoa, la que una vez fuera empresa emblemática de Estados Unidos, Hewlett-Packard y Bank of America.

De no ocurrir cambios como los mencionados anteriormente, el Dow Jones se arriesga a perder relevancia en el mercado actual.

El problema surge porque el índice se sigue calculando de la manera antigua, mediante sumas que se pueden hacer a mano en un papel.

Desde su creación en 1896, se ha calculado sumando los precios de acciones de las 30 empresas que componen el índice y después multiplicando por un factor fijo.

El indicador generalmente se rebalanceaba por sí solo cuando las empresas con precios altos dividían sus acciones y así disminuían el precio de ellas.

Sin embargo, hoy en día los inversionistas no le temen a acciones mayores a 100 o hasta 600 dólares, por lo que ninguna empresa se ha visto en la necesidad de dividir sus acciones.

Ello ha dejado fuera del índice a empresas nuevas y arriesgado la relevancia de éste en un mundo que ha cambiado mucho desde su última actualización.