La muy gradual reactivación de actividades económicas y sociales en el país, así como la endeble recuperación de la crisis generada por los efectos de la pandemia de COVID-19, podría dar marcha atrás ante la posibilidad de que las autoridades sanitarias establezcan, una vez más, medidas severas de confinamiento en distintas regiones.

La Secretaría de Salud no descarta que “la segunda ola de transmisión” del virus SARS-CoV-2 que se presenta en países de Europa, alcance al continente americano y en consecuencia se establezcan “intervenciones de confinamiento”.

Si este mismo año se presenta un escenario de rebrote de contagios en el país el Producto Interno Bruto (PIB) caería 8.6 por ciento, pero si se evita otro brote la disminución sería del orden del 7.5 por ciento, de acuerdo con pronósticos elaborados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en el Economic Outlook, Volume 2020 publicado en junio.

Bajo este panorama especialistas advierten la necesidad de integrar apoyos fiscales agresivos para trabajadores formales e informales y las empresas, en caso de que se tenga que detener la operación de diversos sectores económicos y limitar la movilidad para contener los contagios.


Si hay rebrote, los impactos en la economía serán peores o quizás la reactivación tardaría mucho más de lo que está previsto. Entonces ahora sí es momento de que el gobierno replantee su política de no dar apoyos fiscales, es momento de endeudarse para dar apoyos que permitan a la gente quedarse en casa y puedan acatar las medidas sanitarias sin que eso implique que se queden totalmente sin recursos

Enrique Díaz-Infante

Integrante del CEEY

La estrategia de atención a la crisis del gobierno de Andrés Manuel López Obrador se enfocó en el incremento de recursos destinados a programas sociales, con el objetivo de adelantar la transferencia de apoyos a los beneficiarios; la entrega de un millón de créditos por 25 mil pesos a microempresas familiares y la integración de un plan de infraestructura con 39 proyectos con inversión privada.

Además de las transferencias directas de dinero, sería necesario prorrogar plazos en el pago de impuestos sobre todo en las cuotas obrero-patronales a las empresas al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

“El gobierno tiene una responsabilidad de intervenir en la economía para apoyar a las empresas y los empresarios. ¿Cuántas empresas están quebrando porque no hay ningún tipo de apoyo?”, advierte Díaz-Infante.

Además, las autoridades laborales en el país afirman que la reintegración de las 12 millones de personas que salieron de la Población Económicamente Activa (PEA) en abril ocurrirá conforme se reactiven los sectores que fueron suspendidos durante la Jornada Nacional de Sana Distancia, ya en agosto 7.8 millones de personas se habían incorporado a sus empleos, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Sin embargo, con el carácter mayoritariamente informal del empleo en México, el retorno a las medidas de confinamiento podría derrumbar estas cifras de recuperación.

Impacto europeo del nuevo confinamiento

La parcial parálisis de Europa también afecta el intercambio comercial de México con las naciones de ese continente, señala José Luis de la Cruz, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC).

“Europa en su conjunto llega a representar entre siete y nueve por ciento de las exportaciones de México. Parece un número reducido, pero asociado con ellos hay proporciones de inversión extranjera directa que vienen y no podemos dejar de lado los beneficios que puede tener para el país la exportación de Estados Unidos a Europa, es decir, México envía muchos insumos intermedios”, comenta.

El incremento récord de los casos de contagio por COVID-19 en Europa ha llevado a las autoridades a establecer el cierre de bares, comercios y restaurantes; trabajo a distancia y drásticas restricciones de movilidad con el objetivo de contener los expansión del virus.

El gobierno de Francia estableció toques de queda en diversas regiones del país, la canciller de Alemania, Angela Merkel, solicitó a los ciudadanos permanecer en sus hogares y suspender viajes innecesarios; en Reino Unido se prohibieron reuniones sociales en Londres y otras zonas de Inglaterra; y en República Checa cesaron actividades escolares y de ocio desde el pasado cinco de octubre.

Asimismo en la zona norte de Italia se decretó el cierre de bares y restaurantes y la suspensión de eventos deportivos y medidas similares se adoptaron en Bélgica, en tanto que en Países Bajos se establecieron medidas de confinamiento parcial.

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