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¿Viene una guerra comercial?

Rodrigo Carbajal

La administración de Trump está preparando un agresivo plan de confrontación arancelaria abocado a atender el deseo del presidente de establecer una postura más dura frente a China y otros rivales comerciales


Ene 9, 2018
Lectura 6 min
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“Invertir en el punto de máximo pesimismo”

- John Templeton

Financiero estadounidense

En gran medida, el futuro económico de México, que le ha apostado todo su modelo de crecimiento e industrialización al sector exportador, depende de la política comercial de la administración de Donald Trump.

La renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte y la salida de Estados Unidos del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés) modificaron de golpe el proyecto de apertura comercial implementado por los diseñadores de política económica de México en los últimos 30 años.

Fuentes al interior de la Casa Blanca citadas por medios estadounidenses comunicaron que la agenda comercial será una parte central del discurso presidencial en el próximo Estado de la Unión

Sin embargo, más allá de la volatilidad del tipo de cambio, la economía mexicana ha sobrellevado la presidencia de Trump de una manera relativamente estable. Esto podría cambiar en 2018.

De acuerdo a un reporte del portal Politico que cita a fuentes de la Casa Blanca, la administración de Trump está preparando un agresivo plan de confrontación comercial abocado a atender el deseo del presidente de establecer una postura más dura frente a China y a otros rivales comerciales.

Personas cercanas al proceso de decisión refieren que los asesores del presidente están desarrollando opciones que incluyen la implementación de tarifas y cuotas, así como la interposición de recursos de controversia ante la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Si el TLCAN es un elemento vital del proyecto de desarrollo económico de México, la supervivencia de la OMC representa un asunto de vida o muerte para el país

En los próximos dos meses, el gobierno estadounidense tendrá que definir cuál será el curso de acción frente a las disputas relacionadas con la importación de acero, aluminio y paneles solares desde China; así como a las quejas relacionadas con las prácticas chinas de propiedad intelectual y de transferencia de tecnología.

Robert Zoellick, representante comercial de Estados Unidos durante la administración de George W. Bush, escribió un artículo de opinión para el diario The Wall Street Jounral en el que advierte que el 2018 será un año de definición para la política comercial de este gobierno:

“Este año sabremos qué tan serio es Donald Trump en relación al proteccionismo. Hasta ahora, las señales no son buenas”

- Robert Zoellick

Exrepresentante comercial de Estados Unidos, expresidente del Banco Mundial

Política comercial: una prioridad

La prensa estadounidense reporta que la política comercial se ha convertido en una de las primeras prioridades de la Casa Blanca para el inicio de año. El fin de semana pasado, Trump se reunió en la casa de campo presidencial de Camp David con los líderes del Partido Republicano en el Congreso. Según Politico, el tema central de la conversación fue la política comercial. Se refiere que los legisladores insistieron en que está en el mejor interés del ejecutivo mantener una postura moderada en lo que se refiere al comercio, particularmente respecto al TLCAN.

A pesar de que en los últimos meses los congresistas y senadores del Partido Republicano han realizado una intensa actividad de cabildeo a favor del TLCAN frente a la Casa Blanca, al interior de la administración de Donald Trump se cree que la mayoría de los cambios en política comercial que se plantean para el inicio del año no requieren la aprobación del Congreso.

Esta semana, el presidente Donald Trump se reunirá con los funcionarios de más alto perfil de un gabinete económico que se caracteriza por su heterogeneidad ideológica: Wilbur Ross, secretario de Comercio; Steven Mnuchin, secretario del Tesoro; Robert Lighthizer, representante comercial de Estados Unidos; Peter Navarro, asesor comercial de la Casa Blanca;  además de  Gary Cohn, director del Consejo Económico Nacional.

En un año electoral, el presidente Trump está interesado en mostrar una imagen de mayor antagonismo con China. A finales del 2017, la Casa Blanca delineó un plan de seguridad nacional en el que se etiqueta a China como “un competidor estratégico” que está persiguiendo una agenda de “agresión económica que busca debilitar a Estados Unidos”.

Fuentes al interior de la Casa Blanca citadas por medios estadounidenses comunicaron que la agenda comercial será una parte central del discurso presidencial en el próximo Estado de la Unión. Agregan que el presidente Trump le está pidiendo a sus asesores presentar propuestas que incluyan aranceles agresivos para las importaciones chinas.

La administración de Trump cuenta con el respaldo de la Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos, un organismo que emite recomendaciones de política comercial, para la implementación de tarifas a los bienes provenientes de China en diferentes sectores.

OMC en riesgo

El año pasado, el gobierno recurrió a un recurso legal poco utilizado que permite establecer aranceles bajo el argumento de “amenazas a la seguridad nacional”. Aunque este recurso aún está en una fase de investigación, se espera ampliamente que la administración de Trump utilice este argumento para justificar una escalada arancelaria.

El Instituto Peterson de Economía Internacional (PIIE, por sus siglas en inglés),un think tank especializado en política comercial, explica que esta acción podría ocasionar un efecto de retaliación en China que en última instancia abonaría a la creciente tensión comercial entre las dos mayores economías del mundo.

Estados Unidos está apoyando una disputa promovida por la Unión Europea en la OMC que pretende negarle a China la etiqueta de “economía de mercado”,  un factor crucial en la estrategia arancelaria estadounidense. 

El consenso de analistas argumenta que si, en este sentido, la OMC delibera en contra de los intereses de Estados Unidos, es altamente probable que la administración de Donald Trump decida salir de la institución.

Esto no sólo amenaza el sistema multilateral de reglas y de liberalización comercial perseguido desde la posguerra, sino que haría viable la imposición de aranceles a discrecionalidad de un gobierno que en campaña prometió implementar tarifas de 45 por ciento a las importaciones chinas y de 35 por ciento a las importaciones mexicanas.

Si el TLCAN es un elemento vital del proyecto de desarrollo económico de México, la supervivencia de la OMC representa un asunto de vida o muerte para el país.

“Hoy en día, el futuro del sistema comercial global enfrenta el mayor riesgo e incertidumbre desde que fue creado después de la Segunda Guerra Mundial”

- Robert A. Manning

Exasesor en jefe de la Subsecretaría de Asuntos Internacionales del Departamento de Estado

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