El presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos, Ben Bernanke, quien esta semana vuelve al lugar donde en el 2010 anunció una segunda ronda de flexibilización cuantitativa, probablemente decepcione a los inversionistas que buscan que dé indicios de un nuevo estímulo.

Es probable que Bernanke no use su discurso durante el congreso anual de la Fed, a realizarse  en Jackson Hole, Wyoming, para sugerir una tercera ronda de compra de bonos, según economistas como Michael Feroli y James O’Sullivan.

Los miembros del Comité Federal de Mercado Abierto, FOMC por sus siglas en inglés, que se reunirán el 12 y 13 de septiembre, analizan con atención el desempleo y otros datos y se han mostrado divididos respecto de un estímulo a la expansión.

La economía de los Estados Unidos también sigue dependiendo de decisiones políticas de Washington y Europa, que se esfuerza por contener su crisis de deuda.

“No creo que Bernanke quiera convertir Jackson Hole en una instancia de indicios sobre políticas” y preferirá “reservar esa función para las reuniones del FOMC”, dijo Feroli, economista jefe para los Estados Unidos de JPMorgan Chase Co. en Nueva York.

Hace dos años, Bernanke dijo en su discurso que el FOMC “está dispuesto a tomar nuevas medidas monetarias por vías no convencionales si resulta necesario, sobre todo si hay perspectivas importantes de deterioro”.

El comité no anunció una segunda ronda de flexibilización cuantitativa en su reunión de septiembre, sino que esperó hasta el 3 de noviembre de ese año.

Solo temas generales

“El discurso del presidente de la Fed en Jackson Hole tradicionalmente se ha utilizado para presentar temas generales, más que para transmitir señales específicas sobre políticas”, dijo O’Sullivan, economista jefe en Estados Unidos de High Frequency Economics, que tiene sede en Valhalla, Nueva York, en un informe del 27 de agosto.

Los mercados subieron en las semanas posteriores a las declaraciones que hizo Bernanke en 2010.

“Si bien en ese momento el discurso se consideró poco concluyente”, dijo O’Sullivan.

“Tampoco esperamos que Bernanke dé señales definitivas este año”.

Las especulaciones de que los bancos centrales harán más por impulsar el crecimiento han contribuido a un aumento de las acciones y materias primas, y el índice Standard Poor’s 500 se incrementó 10 por ciento desde el primero de junio, mientras que el oro subió a mil 670 dólares por onza el 23 de agosto, el precio más alto desde abril. El crudo trepó el 22 de agosto a 97 dólares por barril, la mayor cantidad en cuatro meses.

“No hay operador que no piense que Ben Bernanke va a dar indicios de una QE3 en Jackson Hole”, dijo Dan Greenhaus, estratega global jefe de la agencia corredora BTIG LLC en Nueva York.

“Sin embargo, el hecho de que los operadores estén tan convencidos de que es algo seguro hace que haya margen para una decepción”, dijo.