Un aumento en la tasa de interés no es motivo para dejar de invertir en el mercado de las acciones.

Pero esto no es lo que muchos inversionistas piensan. Se asume que las tasas de interés tienen una relación inversa con el precio de las acciones, lo que significa que ante un incremento en las tasas el precio de las acciones caerá debido a que otros métodos de inversión se volvieron más atractivos.

A menudo se toma por hecho que un aumento en la inflación resultará en un incremento en la tasa de interés, lo cual representa una mala combinación para el mercado accionario.

Pero Mark Hulbert, columnista de The Wall Street Journal indica, basándose en la investigación de Cliff Asness, fundador principal de la firma de inversiones AQR Capital Management, que tras analizar los datos desde 1926, no encuentra evidencia estadísticamente significativa que pruebe que el aumento en inflación conduce a menores ganancias en el mercado de valores.

Javier Estrada, profesor de finanzas en la Universidad de Negocios de Navarra, también dice que no existe una relación histórica coherente entre las tasas de interés y el mercado de valores. 

En respuesta, algunos inversionistas afirman que aunque la inflación no afecte las ganancias directamente lo hace de forma indirecta, ya que la inflación traerá mayores tasas de interés, provocando que la relación precio/ganancia, un indicador clave para los inversionistas sobre el beneficio de una acción, disminuya.

Esto es la idea principal del Modelo de la Reserva Federal, donde se muestra que la relación precio/ganancia debería aumentar conforme disminuye la tasa de interés, y viceversa. Este modelo tiene origen en 1997, cuando se reportó la tendencia de ganancias del índice S&P 500.

Durante los 15 años antes de que la Reserva Federal hiciera esta observación, la relación precio/ganancia del mercado de valores de Estados Unidos tendía a ser más alta cuando las tasas de interés eran bajas, y viceversa.

Pero la relación no se ha mantenido así desde entonces, aumentando la posibilidad de que la correlación podría ser solo una coincidencia.

Un análisis más extenso muestra que no hay relación consistente que asegure la dependencia del precio de las acciones a la tasa de interés. Para los inversionistas implica que deberían resistir la tentación de volverse más tolerantes a las acciones con una alta relación precio/ganancia cuando las tasas de interés son bajas. 

Sin embargo, bajo el mismo razonamiento, la historia sugiere que no hay que entrar en pánico cuando se avecinan tasas más altas, en especial si se evita invertir en acciones  sobrevaluadas.