"Hay una razón por la cual existen grandes bancos multinacionales sirviendo a grandes firmas multinacionales. Esta compañía mueve entre seis y 10 trillones de dólares diarios. No puedes hacer eso siendo un banco pequeño …No puedes hacer ciertas cosas globalmente en 20 países si no estás en esos 20 países"

Jamie Dimon,

Director general de JP Morgan

https://www.youtube.com/watch?v=0U6l86oLhbA

El 15 de septiembre de 2008 la historia del sistema financiero mundial cambió para siempre. La caída del banco de inversión Lehman Brothers dio origen a la peor crisis global desde la Gran Depresión. 

El gobierno estadounidense determinó que no se usaría dinero público para salvar a Lehman Brothers. El pánico se contagio y las pérdidas y remates de activos se esparcieron a lo largo de todo el sistema financiero global.

La lección de la crisis global de 2008 se convirtió en un consenso en el que no había marco para la discusión:  las instituciones financieras “demasiado grandes para caer” representan un riesgo para la economía global.

Las firmas cuya debacle podría causar una disrupción en el sistema financiero y la actividad económica deberían de ser reguladas para reducir su tamaño, complejidad e interconectividad.

A siete años de la crisis, la Junta de Estabilidad Financiera, un organismo internacional que supervisa el sistema financiero, establece que existen 30 instituciones que están catalogadas como sistémicamente importantes.

Recientemente se publicó un reporte de la Oficina de Investigación Financiera (OIF), una institución independiente que forma parte del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, en el que se cuantificó la metodología para determinar qué firmas son sistémicamente importantes.

La OIF realizó un ranking de las instituciones que representan el mayor riesgo para la estabilidad financiera global.  JP Morgan, el quinto banco con más activos en el mundo, encabeza la lista. HSBC , Citigroup, Deutsche Bank y BNP Paribas se ubican debajo del gigante estadounidense.

El reporte evalúa el tamaño de las firmas, su exposición a derivados difíciles de evaluar y activos poco líquidos , su complejidad, su interconexión, la escala global de sus actividades, así como el grado en que sus operaciones pueden ser sustituidas. 

Riesgo sistémico

Cuando la operación de un banco (procesamiento de pagos, activos bajo su custodia, servicio de emisión y financiamiento de deuda) se vuelve fundamental para la estructura del sistema financiero, la institución adquiere una garantía implícita del gobierno porque su caída sería fatal para la economía.  En este sentido, dada su condición de “demasiado grande para caer”, la firma tiene los incentivos para involucrarse en actividades que implican más riesgo, alimentando un ciclo vicioso de inestabilidad.

La respuesta más evidente a la crisis de 2008 fue la Ley Dood-Frank. Ésta estipulaba que todas las firmas que se fueran a la bancarrota deberían de manejar su caída de modo que no causen un daño a gran escala en el sistema financiero o la economía real.

La ley, que pone bajo su escrutinio a los bancos que operan en Estados Unidos, no ha cumplido su propósito a cabalidad. De las diez instituciones financieras que representan el mayor riesgo para el sistema financiero, cinco son bancos estadounidenses.

Simon Johnson, antiguo economista en jefe del Fondo Monetario Internacional, dijo que la única opción razonable para hacer frente al riesgo que significan las instituciones “demasiado grandes para caer” reside en volverlas más pequeñas y menos complejas.  Advirtió, que de continuar con el status quo en el que estas firmas prevalecen como sistémicamente  importantes, la llegada de la siguiente catástrofe será sólo cuestión de tiempo.

Mientras que HSBC y Citigroup han emprendido una política para reducir su tamaño y complejidad, JP Morgan, el número uno de la lista, cabildea para mantener sus estatus.

Jamie Dimon, director general de la firma cuyos activos alcanzan los 2.57 billones de dólares, afirma que Estados Unidos perdería su liderazgo financiero si los grandes bancos se dividen en firmas  pequeñas ya que únicamente las grandes instituciones  pueden competir con los megabancos de China.

A reducir operaciones

Los tres bancos que representan un mayor riesgo de contagio para el sistema financiero global son JPMorgan, HSBC y Citigroup.

Estos dos últimos mantienen una importante presencia en México y se han visto involucrados en escándalos de fraude y lavado de dinero en el país.

El más reciente caso fue el de Banamex, la rama mexicana de Citigroup, que el año pasado se vio involucrado en un fraude con la operadora de servicios petroleros Oceanografía. Representar un peligro sistémico eleva los costos de operación para los bancos. 

Desde la crisis hipotecaria del 2008, estos bancos han pagado multas multi millonarias y se han visto obligados a aumentar la vigilancia de sus operaciones para hacer frente a las pesquisas de las autoridades estadounidenses.

Como parte de una reestructura internacional, HSBC anunció hace poco el despido de 25 mil empleados alrededor del mundo y amenaza con mover sus oficinas principales, ubicadas actualmente en Reino Unido, a un país asiático para pagar menos impuestos y concentrarse en ese mercado. Asimismo, recientemente vendió su subsidiaria brasileña por 5.2 mil millones de dólares

Por su parte, Citigroup ha realizado varias investigaciones internas a Banamex y cada vez aumentan más los rumores de que el banco mexicano sea vendido. El banco anunció la desaparición de su subsidiaria Banamex USA. 

Al momento de reducir sus operaciones alrededor del mundo, estos bancos también aminoran su exposición al sistema financiero y reducen costos operativos.