El gobierno lanzó un esquema para dar garantías por hasta 30 por ciento de la deuda de las compañías que prueben tener buenas condiciones para solventar sus obligaciones en el futuro

En lo que se asemeja a ciertos episodios parecidos en otros países, y ante las adversidades recientes, Homex, la desarrolladora de vivienda más grande del país en cuanto a ventas, volteó al gobierno por apoyo. 

La acción de una de las principales desarrolladoras de Vivienda, Homex, ha tenido desde hace tiempo un pésimo comportamiento en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV). 

El 8 de abril, Reporte  Indigo alertó sobre los síntomas de problemas en la industria desarrolladora del país, que incluyen casas abandonadas y acciones en caída libre.

La desarrolladora con sede en Culiacán se benefició del nuevo programa de la Sociedad Hipotecaria Federal (SHF) y logró un crédito puente de 144 millones de pesos que le otorgó ABC Capital. 

Ello significa que el gobierno prácticamente metió las manos en el fuego por la empresa desarrolladora, en una manera similar a la que las instituciones Freddie Mac y Fannie Mae hacían en Estados Unidos previo a la crisis. 

El nuevo esquema de la SHF, anunciado el 6 de marzo, otorga garantías por hasta 30 por ciento de la deuda de las compañías que prueben tener buenas condiciones para poder solventar sus obligaciones en el futuro.

Para el 2013 este programa sumará aproximadamente los 15 mil millones de pesos con el fin de que desarrolladoras como Homex puedan revertir el mal curso que ha tenido últimamente. 

La SHF da este tipo de garantías con el fin de “impulsar el desarrollo de los mercados (…) de crédito a la vivienda, mediante el otorgamiento de garantías”, según su sitio en Internet.

En la práctica, esta garantía está destinada a darle un poco de espacio para respirar a la emproblemada empresa. 

Además de que sirve como soporte para las actividades operativas, la compañía también espera que los inversionistas cambien de percepción y la acción pueda comenzar a revertir su curso, meta que parece lejos de lograrse.

Poca credibilidad

A pesar de las mejores intenciones del gobierno, las empresas desarrolladoras continúan con poca credibilidad financiera ante los mercados. Tras el anuncio el viernes, la acción de Homex registró una caída de 10.17 por ciento en la BMV. 

Tan sólo en lo que va del año, el precio se ha desplomado en 44 por ciento, por lo que el 2013 no parece ser un buen año para la empresa. El índice Habita, que agrupa a las 6 principales desarrolladoras del país, ha perdido más del 50 por ciento de su valor en el último año.

Al anunciar durante un discurso un “compromiso firme” por el sector, el presidente Enrique Peña Nieta logró detener la hemorragia por unos días, pero el hecho de que la acción se desplomó justo después de que se anunciara el crédito, señala que los inversionistas perciben mayores debilidades de las que el crédito puede revertir. 

Gran parte del problema es la moratoria de pagos, por la tendencia a abandonar casas debido a los altos costos de traslado en zonas urbanas. 

Por esto, muchas desarrolladoras comenzarán a apostar por proyectos de vivienda vertical que puedan reducir costos, además de que puede servir a mejorar la condición de urbanización.

Ciertamente, el problema no es exclusivo a Homex, las demás principales desarrolladoras han tenido dificultades similares por lo menos en su trayectoria de la acción en la BMV.

Buscan ayuda exterior

Por otra parte, la agencia de noticias Bloomberg reportó que Urbi Desarrollos Urbanos, la tercera viviendera más grande del país en cuanto a ventas, contrató a Rothschild como asesor financiero. 

Rothschild es una firma especializada en reestructuraciones y servicios financieros, cosa que no parece sentar buenos precedentes para Urbi. De hecho, el precio de los bonos a pagar en el 2022 cayó 12.4 centavos, el precio más bajo en toda la historia. 

La difícil situación por la que atraviesa toda la industria podría pronto desencadenar una serie de préstamos similares al de Homex. 

Urbi podría continuar, pero con ellas todo un sector que muestra señales débiles desde hace ya varios meses. 

Por hoy, el programa de garantías podría servir para detener la rápida descapitalización del sector, pero esto no significa que los días por venir no estén acompañados de dolorosas reestructuraciones en el sector inmobiliario. 

El riesgo
de subsidiar
a la industria

A sabiendas del difícil momento por el que atraviesa el sector de viviendas, el presidente Enrique Peña Nieto ha reiterado su esfuerzo para apoyar a este sector. En su blog personal escribió sobre el tema.

“La Política Nacional de Vivienda se trata de nuevas reglas que propician una mejor calidad de vida para las familias mexicanas y abre nuevas oportunidades para la industria; implica grandes cambios para las empresas dedicadas a esta actividad, por ello contaremos con un periodo de transición que permita a la industria planear y realizar ajustes de manera oportuna”.

Para esto se está llevando a cabo un proceso para renovar el consejo directivo de la Cámara Nacional de la Industria y Desarrollo de la Vivienda (Canadevi). 

El principal objetivo es reducir la sobreregulación que existe, y evitar que cueste mucho trabajo obtener un crédito de vivienda.  

No obstante, más que los créditos, el cambio de rumbo que la administración ha dado en cuanto a los subsidios a vivienda es el principal detonante de la actual crisis en el sector. 

Lo anterior resalta el modelo de negocios dependiente que ha surgido en el sector. Es decir, en el contexto de la vivienda, los subsidios del gobierno federal hacen o quiebran empresas enteras.  

Glosario

-Apalancamiento
Relación entre el crédito obtenido y el capital propio invertido en una operación financiera.