Venció el momento más oscuro

Antes de poder destacar en los primeros planos de los cuadriláteros, El Terrible tuvo que superar una de las situaciones más difíciles de su vida, que fue estar cerca de perder la vista que lo alejaría de su pasión
Manuel Cuéllar Manuel Cuéllar Publicado el
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Como lo dijo Dr. Dre durante un documental: “Para disfrutar los mejores momentos de tu vida, primero tienes que vivir los malos”. Estas palabras se ven reflejadas en El Terrible, quien antes de gozar del éxito que lo tiene en estos momentos en planos estelares del Homenaje a Dos Leyendas, primero tuvo que afrontar una lucha personal para ganar, tal vez, la batalla más importante de su vida, recuperar la vista.

El Terrible recuerda que un mal golpe de su propio compañero Héctor Garza (ya fallecido), durante una lucha, lo dejó noqueado y con la vista dañada, debido a que la punta de la bota fue directo a su ojo derecho, esto le trajo consecuencias severas durante un largo tiempo.

“Entré en una depresión muy canija. Porque cuando el doctor dijo ‘ya no vas a volver a luchar’ empiezas a analizar, pero ni modo, es lo que diga y debes de hacerlo. Nomás miraba con un ojo y tenía que seguir. Al principio sí me costaba porque mi mentalidad no estaba para encerrarse y pensar ahora a qué me voy a dedicar”, relata ‘La Maquina Ingobernable’ para Reporte Índigo.

Terrible recuerda la angustia de esos días oscuros, pues la desesperación por volver a los cuadriláteros era superior a cualquier decisión racional, por lo que en alguna ocasión le pidió a los médicos que le extirparan el ojo para regresar a lo que más ama, solo que los doctores no lo aceptaron.

“Se hizo de todo para salvarlo, el doctor me decía que mientras no perdiera la estética de mi ojo no había problema, me decía ‘te dejo el mismo ojo, pero ya no vas a ver, nada más lo vas a tener. Va a ser el mismo ojo, pero va haber un momento en que agarre su propio movimiento, se te va a desviar’, era bueno, pero en la lucha no, porque tenía que medirme.

“Era como luchar medidamente, además de que también no podía hacer mucho esfuerzo como cargar cosas pesadas, me tenían ‘amarrado’, y sí luchaba, pero era de compromiso porque sí me molestaba, recuerdo que al principio salía con el ojo muy rojo y era muy molesto porque sentía como se inflamaba”, agrega el gladiador.

Los tratamientos de la medicina moderna pueden ser muy drásticos y dolorosos, a pesar de eso, el originario de Monterrey, Nuevo León, aceptó cualquier opción con tal de ganar la batalla.

“Seguimos el tratamiento, no lo dejé, y literal, (el médico) me metía un líquido en el ojo, directo con aguja para que se estabilizara más y no sintiera esas molestias, ya al termino del año me hace un ultrasonido en el ojo para ver cómo estaba y fue cuando me dijo: ‘Sabes qué, vuelve a hacer lo mismo que sabías hacer antes’, para mí fue como que le soltó la correa al perro y salió corriendo”, menciona El Terrible

El miedo, su mejor compañero

Posiblemente las secuelas de ese accidente siguen con él, y un mal golpe podría regresarlo a esa batalla, pero aún así, Terrible asevera que no luchará con medida, ya que quiere ser recordado en el deporte que ama como uno de los mejores, dejar un legado antes de retirarse.

“Si me gana el miedo no estaría aquí, no estaría vigente, peor miedo ya a qué, ¿a que me muera?, sé que estamos de paso, ¿a que me lesione?, las lesiones siempre están, ¿a que me asalten?, son sólo objetos. Seguiré luchando sin miedo, porque quiero que cuando me retire digan: ‘El Terrible sí hizo algo por la lucha libre’”, dice.

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