La segunda vez que México obtuvo el éxito internacional en el futbol fue cuando el Tricolor ganó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos Londres 2012. Para algunos, es el máximo logro alcanzado por un equipo nacional y este ocurrió en el estadio Wembley gracias a un doblete de Oribe Peralta. Sin duda, es un hermoso recuerdo para la afición, para el país… y para el jugador.

Justamente cuando están por cumplirse 10 años de esa hazaña, Oribe Peralta ha puesto punto final a su etapa como jugador profesional, luego de 19 años de carrera deportiva. Y mejor fecha no pudo tener que la de su cumpleaños, el 12 de enero, para anunciarlo.

“Fue gracias a un balón que encontré mi rumbo, que descubrí mi misión y he tenido el regalo de conectar con millones de personas que comparten conmigo esa misma pasión. La de verlo reventar en el fondo de la red erizándonos la piel y estallando en gritos de gol”, explicó ‘El Cepillo’ en un video compartido en sus redes sociales.

Pero como toda buena película, para llegar a ser considerado como uno de los mejores delanteros del mundo, su carrera comenzó con muy pocos reflectores dentro del futbol mexicano, pues antes de brillar con Santos y América, arrancó en las filas del desaparecido Monarcas Morelia.

En el equipo michoacano sólo jugó dos partidos, y en ninguno pudo marcar. Su estancia en el equipo michoacano fue efímera, ya que ese mismo año (2003) pasó a formar parte del León.

Con los “Panzas Verdes” tampoco tuvo una buena época, ya que sólo disputó 33 partidos y marcó 10 goles.

Ante la poca efectividad de gol, León decide mandarlo a Monterrey donde tuvo la misma suerte, debido a que en 64 juegos sólo pudo marcar en 11 ocasiones. Luego, su primera etapa con Santos llegó en 2006 y duró dos años. Los laguneros lo mandaron a Jaguares de Chiapas donde tuvo la misma suerte.

Así, tras mucho camino recorrido y con muy pocos reflectores, su carrera parecía que no daría más, pero en su segunda oportunidad con Santos los papeles cambiaron y apareció el Oribe Peralta que siempre se recordará.

Con los laguneros, el “Hermoso” disputó 151 partidos en Liga MX y marcó en portería contraria en 74 ocasiones, lo que le valió que diferentes equipos del futbol mexicano voltearan a verlo y así llegó a uno de los clubes más representativos de México: América.

Con los de Coapa consagró su carrera en México, pues en este club levantó dos títulos de Liga MX, dos de Liga de Campeones de la CONCACAF y una Copa MX.

Sin embargo, su final con las “Águilas” no fue tan hermoso como se esperaba, ya que de la noche a la mañana todo acabó y se despidió del club para afrontar su nueva aventura con el acérrimo rival de los azulcremas: Chivas.

“Hoy sonó ese silbatazo final para mí en Club América y terminó un prolífico ciclo de más de 5 años por los cuales estoy profundamente agradecido tanto con directiva, como con el cuerpo técnico, compañeros y sobre todo afición.

“A partir de ahora asumo un nuevo reto al unirme a las Chivas Rayadas del Guadalajara. Me siento muy contento de poder regresar a uno de los equipos que me vieron nacer como futbolista profesional”, dijo en su momento Oribe Peralta.

Pero esta aventura para el “Cepillo” fue muy corta, ya que sólo duró dos años, y al igual que en el inicio de su carrera, se despidió de este club con números bajos.

Ante el bajo rendimiento y las lesiones, Oribe Peralta ya no negoció con ningún equipo en la Liga MX y aunque hace poco reconoció que había ofertas en la mesa para volver este año a jugar, la realidad es que prefirió escuchar el silbatazo final de su carrera.

“Hoy, que el silbato marca un cambio de juego que me lleva a continuar mis pasos fuera de las canchas, sólo puedo decirte gracias, gracias por siempre recordarme que, tanto en el futbol como en la vida, el mayor rival a vencer es uno mismo. Y que las más grandes victorias se cosechan cuando te diviertes porque todo es un hermoso juego. Hoy que tomo un nuevo rumbo, tú sigue rodando”.

Así se despidió el delantero del balón y del futbol profesional.

También puedes leer: Oribe Peralta y el amor a la camiseta