Desde antes del inicio de la temporada, Aaron Rodgers acaparó los reflectores de la NFL. Faltó al minicampamento obligatorio y no se veía interesado en firmar con Green Bay. Al final, aceptó jugar una temporada más, un “último baile” (haciendo referencia al documental de Michael Jordan y los Chicago Bulls de la NBA), el cual, de momento no ha desentonado.

Rodgers mantiene el “ritmo” de este equipo, que no está exento de polémica, luego de que el quarterback admitiera que no está vacunado. Esa decisión ya les costó una derrota en la Semana 9 ante Kansas City, pues Aaron no pudo jugar dicho partido debido a que dio positivo y fue colocado en la lista COVID-19.

Pero el domingo pasado volvió y aunque no tuvo una actuación sobresaliente e incluso fue interceptado, hizo lo necesario para darle a Packers su octavo triunfo de la campaña, 17-0 ante Seattle, y alcanzar la cima de la Conferencia Nacional. Si bien, Arizona tiene también tal número de victorias, Green Bay ya derrotó a los Cardinals, por lo que el criterio de desempate les favorece.

Así, los resultados en el campo han evidenciado lo vital que sigue siendo el veterano de 37 años para los Packers, que también ya tuvieron otras bajas en algunos partidos por el coronavirus, como el receptor Davante Adams, la otra gran figura del equipo. Sin embargo, cuando Rodgers ha jugado, han sido imparables. Cuando ha sido inefectivo o no ha estado disponible, Green Bay no ha ganado. Así de simple.

Y es que en esa Semana 9 ante los Chiefs, el “heredero” del lugar de Rodgers, Jordan Love, fue titular por primera vez en su carrera, pero los Packers vieron terminada su racha de siete triunfos tras perder 13-7. Green Bay anotó por primera ocasión en el encuentro cuando restaban cinco minutos.

La otra derrota ocurrió cuando Rodgers lanzó apenas para 133 yarda, dos intercepciones y ningún pase de anotación en el primer partido de la temporada. Cayeron 38-3 ante New Orleans.

De momento, Rodgers tiene 17 pases de anotación y cuatro intercepciones. Números discretos, pero que han ayudado a su equipo a mantener una distancia de tres juegos en la División Norte de la Conferencia Nacional. Los Playoffs ya se ven muy cerca y ¿por qué no? volver a soñar con tener el mejor récord de la NFC.

“Es bueno estar de regreso con los muchachos, es bueno estar de regreso en casa, es bueno estar en el campo, de verdad. La mayor parte de las emociones de toda la noche probablemente fue salir del campo después del partido”, dijo el pasador tras el final del juego con Seattle.


Aaron Rodgers

Quarterback de Green Bay

Por su parte, el entrenador Matt LaFleur declaró tras la derrota con los Chiefs que “tenemos a muchos jugadores que han entrado y salido de la alineación. Hemos tenido chicos que han ganado experiencia y creo que eso nos va a resultar a largo plazo”.

Ese largo plazo es, sin duda, en la Postemporada, instancia de la que fueron eliminados la temporada pasada en la Final de Conferencia, pese a jugarla en casa.

Pero para dar el siguiente paso, para volver al Super Bowl, al cual los Packers ni Rodgers llegan desde hace 10 años, su defensiva es vital, y vaya que el departamento está respondiendo: son la tercera mejor de la Liga en cuanto a yardas permitidas (309.9) y puntos recibidos (18).

Sí, esta vez Rodgers ha tenido gran ayuda para mantener a flote a unos Packers que quieren acabar en lo más alto la relación con el hombre que suplió a Brett Favre, que ya les dio un anillo de Super Bowl, pero que sabe a poco dada su gran calidad. Quieren uno más, tal y como lo consiguiera la leyenda Bart Starr. Van en buen camino, aún no se han cansado de “bailar”.

Rodgers se trató con Ivermectina antes de volver a Green Bay

El argumento que dio Aaron Rodgers para no vacunarse contra el COVID-19 fue que era alérgico a uno de los componentes de la misma y tras dar positivo en los primeros días de noviembre, reveló que se ha sometido a tratamiento con ivermectina, fármaco que en Estados Unidos no es avalado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), pero que en lugares como la Ciudad de México, a decir de las autoridades sanitarias, ha reducido el número de hospitalizaciones.

El argumento de la FDA es que sólo está autorizado para el tratamiento de infecciones causadas por algunos parásitos y piojos de la cabeza, así como en afecciones de la piel como la rosácea.

Sin embargo, en mayo pasado, la Secretaría de Salud (SEDESA) del gobierno capitalino y la Agencia de Innovación Pública (ADIP), informaron que, de acuerdo con un estudio realizado en la Ciudad de México, la ivermectina, incluida en el kit médico que brindan las autoridades, redujo, entre 52 y 76 por ciento, la probabilidad de que una persona fuera hospitalizada respecto a otras con mismos síntomas, edad, sexo y comorbilidades que no se trataron con el fármaco.

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