En enero pasado, la penúltima vez que Buffalo jugó en el Arrowhead Stadium, el sentimiento fue de amargura y desilusión, pues se quedaron a un paso del Super Bowl con una actuación bastante gris. El domingo pasado regresaron a dicho inmueble, vapulearon a los Chiefs 38-20, demostraron que mandan en la Conferencia Americana y ¿por qué no? en toda la NFL.

Sí, los Arizona Cardinals (5- 0) son los únicos invictos que quedan, pero las actuaciones más poderosas y equilibradas están del lado de los Bills que, tras cinco semanas, son el equipo que anota más puntos y recibe menos en toda la Liga.

Con los 38 puntos que le anotaron a Kansas City el pasado Domingo por la Noche, los Buffalo Bills promedian 34.4 puntos por encuentro seguidos muy de cerca por los Dallas Cowboys (34), Tampa Bay (33.4) y Arizona (31.4).

Sin embargo, es en la defensiva donde no tienen comparación, pues son el sector total número uno de la Liga, permitiendo sólo 251 yardas por juego y 12.8 puntos, producto de las dos blanqueadas que tienen ante Miami (35-0) y Houston (40-0).

Los Denver Broncos le siguen en la relación de puntos permitidos, con 15.8, pero estos han comenzado a toparse con la dura realidad, luego de ganar sus primeros tres juegos de la campaña y caer en semanas consecutivas ante Baltimore y los Pittsburgh Steelers.

El domingo pasado, la defensiva de los Buffalo Bills comprobó que también puede maniatar a las ofensivas de élite de la NFL, pues le interceptaron dos pases a Patrick Mahomes. Uno de ellos, lo regresó Micah Hyde hasta la zona de TD y el otro lo robó el ala defensiva Gregory Rousseau cuando los Chiefs amenazaban con acercarse a menos de 10 puntos en el marcador. Es decir, saben pegar en los momentos clave.

Asimismo, provocaron un fumble y limitaron el ataque terrestre de Kansas City de tal manera que el mejor corredor fue Mahomes, el quarterback, con 61 yardas.

De esta manera, los Bills lucen fuertes tanto a la ofensiva como a la defensiva y, sin duda, hacen recordar a aquella generación dorada de los años 90 cuando, guiados por el coach Marv Levy y el quarterback Jim Kelly, llegaron a cuatro Super Bowls de manera consecutiva; sin embargo, en uno de los casos más extraños del deporte, no pudieron alzar el trofeo Vince Lombardi.

Vale decir que este ‘logro’ lo comparten con los Minnesota Vikings de los años 70, quienes también llegaron cuatro veces al Súper Domingo y no lo pudieron ganar, aunque ellos no lo hicieron de manera consecutiva como los Bills.

Luego vinieron épocas de vacas flacas. Fue tal la sequía, que desde la temporada de 2000 a la de 2016 no llegaron a Playoffs y apenas el año pasado pudieron alcanzar nuevamente una Final de Conferencia.

Se quedaron a un paso y por ello se reforzaron con gente como Emmanuel Sanders, quien junto con Stefon Diggs y el ala cerrada Dawson Knox se han convertido en un tridente imposible de parar para las defensivas rivales.

De esta manera, sigue siendo incomprensible que hayan caído en la semana inaugural de la NFL ante los Steelers, quienes apenas el domingo rompieron una racha de tres derrotas al hilo y están lejos de ser un equipo contendiente.

Caso contrario a los que representan estos Buffalo Bills.

Y ¿por qué les dicen Mafia a los de Buffalo?

El famoso lema de “Bills Mafia” se hizo popular por primera vez en 2011 y fue acuñado por el aficionado Del Reid para nombrar a fanáticos del equipo que bloqueó el analista de ESPN Adam Schefter.

Esto, luego de que el analista retuiteara un día después, el tuit del ex receptor de los Bills, Stevie Johnson, quien cuestionó a Dios por fallar una recepción de TD en la prórroga de un partido que acabó en derrota por 19-16 ante Pittsburgh, el 28 de noviembre de 2010.

Poco a poco el mote creció, al grado que los jugadores empezaron a utilizarlo también, y ahora ya aparece en todo tipo de productos.

Así, la llamada “Bills Mafia” se oficializó y el mote, sin duda, queda ad hoc con el presente dominante del equipo. Por ahora, pintan muy sólidos.

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