Cinco años después de su salida del Barcelona, Neymar será juzgado en España para determinar si él y otros cometieron un fraude en su fichaje con el club catalán procedente del Santos en 2013.

En el juicio que comenzará el lunes, Neymar, su padres y antiguos dirigentes de tanto el Barcelona como el club brasileño afrontan cargos de fraude y competencia desleal.

Se les acusa de esconder el verdadero costo del traspaso con el fin de no pagarle el monto de dinero que DIS, el grupo privado brasileño, reclama por ser propietario del 40% de los derechos federativos del jugador.

DIS pide que Neymar, su padre con el mismo nombre y que ejerce como su agente, y los ex ejecutivos blaugranas Sandro Rosell y Josep Bartomeu reciban condenas de cinco años de cárcel. Todos los acusados niegan haber cometido delitos.

El juicio debe prolongarse hasta fines de octubre, con el Mundial de Qatar previsto a arrancar el 20 de noviembre en Qatar. Neymar tendrá que comparecer a las audiencias a menos que el juez le otorgue permiso para ausentarse.

Los abogados de los demandantes argumentan que DIS apenas recibió el monto que le correspondía, de 17 millones de euros (16.5 millones de dólares), luego que el Barcelona y Santos anunciaron inicialmente el traspaso entre los clubes.

El costo real oscilaba en los 82 millones de euros (79.7 mdd). Al final, un juez investigador en España dictaminó que el costo real fue de al menos 83.3 millones de euros (81 millones de dólares).

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DIS y los fiscales españoles acusan a Rosell de hacer un pago adicional de 40 millones de euros (38.8 millones de dólares) directamente a Neymar y su familia, de los cuales DIS no recibió nada, para asegurar su traslado al Camp Nou.

El consorcio, propietaria de una cadena de supermercados en el estado de Sao Paulo, también acusa a Santos de ocultar 12 millones de euros adicionales (11.6 millones de dólares) que recibió del Barcelona por Neymar.

La fiscalía pide para Neymar una condena de dos años de cárcel y de cinco años para Rosell, que entonces presidía el club. También reclama para ambos una multa de 10 millones de euros, la misma que exige para el padre del jugador.

En España, las sentencias de menos de dos años de cárcel por un primer delito pueden quedar suspendidas, como ocurrió con el caso de fraude fiscal contra Lionel Messi, su ex compañero del Barcelona, y su padre.