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Irán: ¿destino del uranio boliviano?

Las dos toneladas del supuesto material radioactivo decomisado en el país sudamericano hacen sospechar que el gobierno de Evo Morales está alimentando el programa nuclear de Irán

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Según un análisis del Fondo Carnegie para el Refuerzo de la Paz Internacional, Bolivia y Venezuela podrían poseer grandes reservas de uranio, especuladas en más de 50 mil toneladas
Casualidad o no, Irán y Venezuela dieron un crédito por 115 millones de dólares a Bolivia para la construcción de una fábrica de cemento exactamente en la misma zona que el Servicio Geológico de Estados Unidos señaló como rica en uranio
"La misión diplomática de Irán en Bolivia responde a los intereses iraníes en ganar acceso a los depósitos de uranio en Bolivia"
Avigdor Lieberman
Ministro exterior de Israel en un cable filtrado por Wikileaks

Cuando recuperas dos toneladas de uranio en el corazón de la capital boliviana, saber cuál era su destino es indispensable.

Y más si las sospechas te vinculan con Irán, país plagado de sanciones internacionales por las supuestas intenciones de desarrollar armas de destrucción masiva.

Bolivia hoy enciende de nuevo el fuego de la crisis nuclear en el mundo.

La incautación

El martes pasado, autoridades bolivianas decomisaron más de dos toneladas de lo que se presume es uranio mezclado con tantalio, composición que aseguran autoridades de ese país, es la que se utiliza para alimentar reactores nucleares y para la fabricación de armas atómicas.

La incautación se realizó en la zona de Sopocachi, justo en el centro de La Paz.

“Es material que se utiliza para la construcción de armamento nuclear”, mencionó Jorge Pérez, viceministro del Interior de Bolivia a los medios.

Durante el operativo, se detuvo a cuatro personas que transportaban el uranio en costales de yute y nailon, con una ausencia total de medidas de seguridad, informó Pérez.

Eddy Torrez, comandante a cargo del operativo, argumentó que la investigación tenía más de un mes siguiéndole la pista a la presunta venta de uranio en Bolivia.

El destino del cargamento se presume que era Chile, para después llegar a Europa.

Versiones oficiales sospechan que el uranio provino de Argentina o Brasil, países que sí son productores del mineral.

Y a la espera de que autoridades bolivianas confirmen el contenido del cargamento, surge la pregunta obligada: ¿a dónde iba parar el uranio?

Las pistas

Bolivia ha negado en varias ocasiones que el país produzca uranio, incluso lo reiteró el viceministro interior Jorge Pérez.

Empero, en más de una ocasión se ha confirmado que en el país existen yacimientos al sur. 

Héctor Córdova, presidente de la Corporación Minera de Bolivia (CONMIBOL), dijo que a pesar de no poseer la tecnología para procesar el uranio, sí hay reservas minerales en el departamento sureño de Potosí.

Todo apunta a que el principal implicado en promover la explotación de uranio en América Latina es  Irán.

Un reporte secreto de Israel que se filtró y fue publicado por The Associated Press en 2009, pone al descubierto la preocupación de los intereses que tenía el gobierno de Irán sobre los potenciales yacimientos en Potosí.

“Existen reportes que Venezuela provee a Irán de uranio para su programa nuclear. Bolivia también los abastece de uranio”, decía el informe.

El reporte del entonces ministro exterior Danny Ayalon dice que “desde que Ahmadinejad llegó al poder, Teherán ha promovido una política agresiva de estrechar lazos con aquellos países que tienen el objetivo declarado de ‘poner a Estados Unidos de rodillas’”.

Un día después de que AP publicó el documento el 26 de mayo de 2009, autoridades de Bolivia negaron cualquier nexo con Irán que los vinculara con el abasto de uranio para el programa nuclear persa.

Además, afirmaron que nunca han producido el mineral.

Y al igual que el gobierno boliviano, Hugo Chávez se desprendió de toda imputación y negó las vinculaciones con el programa nuclear iraní.

Juan Ramón Quintana, el entonces ministro presidencial de Bolivia, calificó el reporte de la inteligencia de Israel de “sinsentido” y llamó a la agencia de ese país “un grupo de payasos incompetentes”.

“No hay siquiera un estudio geológico preciso de los depósitos de uranio, mucho menos podemos hablar de la explotación del mineral”, dijo Luis Alberto Echazú, ministro de minería de Bolivia en 2009.

Según un análisis del Fondo Carnegie para el Refuerzo de la Paz Internacional, Bolivia y Venezuela podrían poseer grandes reservas de uranio, especuladas en más de 50 mil toneladas.

Solo las dos toneladas incautadas el martes están valoradas en el mercado en 50 millones de dólares.

Bolivia siempre sí tiene uranio

A pesar de la constante negativa, un año después de la revelación del reporte de Israel, Irán anunció abiertamente que colaborará con Bolivia para explorar los yacimientos de la región de Potosí.

En 2009, el director de minería boliviana, Freddy Beltrán, confirmó que “hay varias empresas que están haciendo tareas de exploración de uranio en el país”.

El 31 de agosto de 2010, la ministra de Bolivia de Planificación del Desarrollo, Viviana Caro, informó  que “hay intenciones de realizar trabajos de prospección” sobre el uranio y que para ello hace falta una “carta geológica” en la que colaborará Irán.

Según el medio El Latino, Irán propuso desembolsar 254 millones de dólares para los trabajos de exploración en los terrenos ricos en uranio.

Tiempo después, el ministro iraní de Industria y Minas, Ali Akbar Mehravian, se reunió en ese entonces con el presidente Evo Morales, y según trascendió se confirmó el crédito para la exploración en Bolivia.

Desde 1992 se sabía que debajo del suelo de la zona de Potosí y Oruro estaría el uranio enterrado, de acuerdo a un reporte del diario El Deber.

Lo anterior de acuerdo a un informe del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés), que reportó que existían reservas en  la región de Coroma, dentro del departamento de Potosí.

Casualidad o no, Irán y Venezuela dieron un crédito por 115 millones de dólares a Bolivia para la construcción de una fábrica de cemento exactamente en la misma zona que el USGS señaló como rica en uranio.

Ayer trascendió en diarios nacionales bolivianos que autoridades de ese país negaron que las dos toneladas de minerales contuvieran uranio.

Prácticamente borraron toda  posibilidad de que sea material radioactivo, al grado de ya ni siquiera mencionar la palabra uranio y solo hablar del decomiso de tantalio.

 
 

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