La anterior reflexión “futurística” sobre el consumo de la música no fue escrita en los 80 por algún aventurado aficionado. No. ¿Cómo escucharemos la música? fue un artículo publicado en la revista TIME en febrero de 2000 por Moby, músico y productor que tal vez lo recuerden por tener como seña particular una prominente cabeza calva y lentes de pasta.

Recordar es vivir y la nostalgia de una época pre-iPod y pre-iTunes es un buen ejercicio para ubicar los cambios que hemos sufrido o gozado como consumidores musicales. Prácticamente en una década hemos presenciado la sustitución paulatina o acelerada (dependiendo de los hábitos de cada quien) del CD como el formato por excelencia de las producciones musicales.

Y con el lanzamiento de nuevos aparatos, hemos migrado del estéreo a la computadora y los reproductores de música digital para escuchar música. Ejemplo de esta penetración lo podemos ver en el uso que los mexicanos le están dando al iPad. Para 61 por ciento de los mexicanos que cuentan con un iPad, “guardar música o videos musicales” se ha convertido en su actividad principal y en segundo lugar está “escuchar música o ver videos musicales” con 47 por ciento. Aunque apenas 2 por ciento de los encuestados dijo tener un iPad, lo cierto es que en su primer año de lanzamiento ya se puede trazar una tendencia en su uso: la mayoría lo usa por entretenimiento y en particular para guardar o escuchar música. La encuesta forma parte del Reporte de Descargas 2010 que realizó en diciembre de ese año Ipsos MediaCT para la Coalición por el Acceso Legal a la Cultura A. C.

Para visualizar gráficamente el cambio de hábito y formato preferido para escuchar música, haz click aquí (datos de consumo en Estados Unidos).

Treinta años y varios formatos: primero el LP, luego el casete, el CD y ahora la venta de sencillos digitales. 

La Nostalgia del Librito

¿Cuándo fue la última vez que compraste un disco al que le dedicaste 40-50-60 minutos de tu valioso tiempo para hojear el librito, leer las letras e involucrarte de lleno en el concepto de arte? ¿Cuándo fue la última vez que escuchaste música en tu computadora o reproductor MP3 como fondo para hacer tus actividades?

Seguramente si haces memoria te darás cuenta que cada vez le dedicas menos tiempo a la experiencia de realmente ponerle atención a un disco. Gran parte de la culpa la tiene Apple al darnos la opción de almacenar decenas de miles de canciones sueltas en un mismo aparato. El proceso de selección musical ha cambiado: si antes pensábamos en términos de discos y tiendas de discos, parece que ahora lo hacemos en términos de canciones y sencillos que podemos descargar de manera legal en iTunes y sitios similares, o de manera ilegal a través de servicios P2P, bit torrents o archivos comprimidos (.zip o .rar).

En espacio de una década, hemos aumentado nuestro acervo musical casi de manera exponencial gracias a las descargas, pero al mismo tiempo hemos disminuido la experiencia y la atención de lo que todavía conocemos como disco o álbum: una serie de canciones que artística o comercialmente definen el sonido de un cantante o de una banda en un período determinado de tiempo. La inmediatez de esta era digital comandada por Twitter, Facebook, Google y por el stream de contenido audiovisual, nos ha obligado a muchos a cambiar hábitos de consumo musical.