El próximo 1 de julio un poco más de 89 millones de mexicanos podrán acudir a las urnas para elegir a los candidatos que ocuparán los 3 mil 300 cargos que estarán en juego en los comicios, entre ellos el próximo presidente de México, 9 gobernadores y los legisladores del Congreso de la Unión.

A escasas horas del día clave, el ambiente en el país se ha llenado de términos en torno al voto, como el útil o estratégico, o el cruzado, o también el nulo o el en blanco. Cada uno se trata de una forma diferente y son llamados distintos para emitir los sufragios.

Incluso algunos candidatos han hecho alusión a algunos de ellos, como Ricardo Anaya, candidato de la coalición Por México al Frente, quien ha hecho un llamado a utilizar el voto útil, al igual que José Antonio Meade, abanderado de Todos Por México.

Voto útil o estratégico

El ciudadano tiene claro el candidato al que quiere apoyar, pero a quien las encuestas no le favorecen como puntero. El político con más posibilidades de salir vencedor es el que menos representa sus intereses, mientras que un tercero que ni es su favorito ni su rechazado, parte como segundo y con posibilidades de crecer, y las propuestas que plantea son similares entre el segundo y el tercero.

En ese caso, el ciudadano decide apoyar al candidato que parte en segundo lugar, que ni es el que él quería apoyar pero que podría influir para que el que no quiere que gane no logre triunfar en las urnas.

Un claro ejemplo sobre esto es lo que ocurrió en el 2000, cuando el panista Vicente Fox hizo un llamado a los electores para partir de una idea: acabar con las administraciones priistas, por lo que pidió el apoyo de todos para lograrlo, sin que él fuera el candidato de su predilección pero que sí representaba una opción diferente a lo que ya no se quería: el PRI.

En el voto útil o estratégico, el elector respalda una opción que no es la quiere apoyar de principio, pero que le servirá para evitar que el aspirante que no desea no logre trunfar.

Voto cruzado

Con este tipo de sufragio se busca evitar lo que en el argot político se conoce como llevarse el carro completo, es decir no permitir que un partido arrase con todos los cargos y se convierta en el controlador del poder absoluto en el país.

El ciudadano acude a las urnas pero apoyará al candidato a nivel presidencial de determinado partido, pero en los legisladores que conformarán el Congreso de la Unión respaldará a los de otro color, así como también en el nivel estatal y local votará por representantes de otra corriente política.

En teoría lo que hará el elector es darle un equilibrio de poder a las distintas fuerzas políticas que competirán el próximo 1 de julio, en lugar de emitir todos sus sufragios en favor de un solo partido.

Voto en blanco o nulo

Está basada en la idea de que votar en blanco podría verse como una forma de protesta contra los partidos políticos, quienes al no ofrecer buenas opciones, el ciudadano le reclama dejando en blanco o anulando su sufragio.

La práctica tiene defensores y críticos, unos por un lado dicen que sí podría tratarse de una forma para generara un cambio, una protesta dentro del sistema político mexicano. Lo califican como un acto de participación ciudadano similar a apoyar a algún partido.

En contra parte están los detractores que califican la idea de romántica y critican que no existe ningún efecto palpable para los votos nulos.