La incapacidad de los gobernantes de los distintos partidos que han estado al frente del Poder Ejecutivo desde hace al menos quince años para poder dar continuidad a un plan nacional que permita revertir los índices de violencia e inseguridad que aquejan a México, ha provocado un vacío institucional de seguridad pública que poco a poco han llenado los militares.

“El problema es que este sexenio ha provocado un retroceso en materia institucional muy fuerte. Lo vemos con el Sistema Nacional Anticorrupción o la transición al sistema penal acusatorio, para revertir esta tendencia militarista que se ha venido dando de décadas atrás estaríamos hablando de un esquema de reconstrucción nacional severo, una tarea titánica para las próximas generaciones”, advierte Erubiel Tirado, coordinador del diplomado de Seguridad, Democracia y Derechos Humanos de la Universidad Iberoamericana.

El experto en la materia comenta que del 2006 al 2018 han existido tres tipos de policías distintas ante la alternancia y la falta de un proyecto en común. Entonces nunca llegaron a madurar ninguno de estos esfuerzos.

Aunado a esto, desaparecieron los fondos de apoyo a la seguridad estatal y en materia de prevención “no se ha hecho nada”.

“Son estas las cosas que no solo nos tienen de cabeza, sino en la lona. En caso de que el siguiente gobierno no quisiera seguir el camino de la hipermilitarización en la seguridad pública del país, lo que se debería hacer es un proceso de reingeniería legal y constitucional para apuntalar la función de la seguridad pública primero volviéndola eminentemente civil y segundo profesionalizándola”, finaliza.

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