Los restos de Victoria Salazar, centroamericana asesinada por policías mexicanos en Tulum, fueron trasladados por su familia a su país de origen, El Salvador, informó la Secretaría de Gobernación.

El cuerpo fue transportado a través de un avión de la aerolínea Magnicharters, informaron las autoridades mexicanas.


“Desde el primer momento la Segob, a través de la Subsecretaría de Derechos Humanos, Población y Migración, Conavim e Inami, así como la SRE, el DIF y autoridades locales brindaron apoyo integral a la familia de Victoria”.

El pasado jueves, la secretaria Olga Sánchez Cordero se comunicó vía telefónica con la madre de Victoria, Rosibel Arriaza. El gobierno Federal estableció una mesa de trabajo “para que en el caso de Victoria no haya impunidad, se llegue a la verdad, se haga justicia y no se vuelva a repetir”.

Además, el Instituto Nacional de Migración (INM) entregó a las dos hijas de la centroamericana tarjetas de visitante humanitarias para que puedan permanecer en México a la espera de la resolución de sus solicitudes de refugio.

El pasado 28 de marzo, cuatro policías detuvieron a la migrante salvadoreña Victoria Esperanza Salazar, de 36 años, por supuestamente alterar el orden público en una tienda de conveniencia en Tulum, Quintana Roo.

Los uniformados la sometieron en el suelo, con un uso excesivo de la fuerza, rompiéndole dos vértebras que provocaron una fractura en su columna vertebral y su muerte, luego de que una policía colocara el pie sobre su nuca.

Tras el feminicidio, salió a la luz que la salvadoreña y sus dos hijas menores de edad eran también víctimas de violencia de género por parte de la expareja de la salvadoreña, Héctor “N”, quien este viernes fue vinculado a proceso por el delito de abuso sexual contra una de las adolescentes.

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