La Autopista Monterrey-Saltillo es operada por una filial de la empresa española Isolux Corsán, una de las constructoras favoritas en el sexenio pasado

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La empresa española Isolux Corsán prepara su nueva conquista y su objetivo es el municipio de San Pedro, el más rico de México.

La constructora pretende extender su Autopista Monterrey-Saltillo, que hoy termina en La Huasteca, en Santa Catarina, hasta la avenida Humberto Lobo, en el corazón sampetrino, utilizando el Río Santa Catarina.

El proyecto consiste en una primera etapa la construcción de un viaducto elevado de 8 kilómetros –paralelo a la avenida Morones Prieto- montado en un sistema de columnas construidas sobre el cauce del Río Santa Catarina.

Pero el proyecto completo contempla la construcción de esta nueva vía hasta la avenida México, en Guadalupe, para conectarla primero con la Carretera Nacional y terminar en la autopista de cuota a Reynosa, en Guadalupe.

Se sabe que la empresa española Sostenibilidad y Transporte Consultores, empresa especializada en transporte e infraestructura, fue contratada por Isolux Corsán para realizar un estudio de la demanda para el proyecto que han denominado Viaducto Santa Catarina.

El proyecto ha sido presentado por los empresarios españoles al gobernador Rodrigo Medina, pero se desconoce cuál será la postura que asumirá el mandatario estatal con respecto a esta nueva obra vial privada.

La prolongación de la autopista Monterrey-Saltillo hasta la avenida Humberto Lobo pretende incrementar el número de automovilistas que actualmente utilizan la vía de peaje para trasladarse a la capital de Coahuila.

El acceso a esta autopista, ubicado en la entrada a La Huasteca,  desmotiva a los automovilistas regiomontanos para utilizarla como una opción para sus traslados hacia la ciudad de Saltillo.

También el plan es convertirla en una alternativa para el transporte de carga y aliviar la avenida Morones Prieto: desde el 2009, que entró en operaciones la Autopista Monterrey-Saltillo, se estima que el flujo vehicular de esta avenida se ha incrementado en alrededor de 8 mil vehículos diarios complicando la vialidad en esa zona.

La existencia de este proyecto fue una de las razones por las cuales la SCT y el Municipio de Monterrey, encabezado por el exalcalde Fernando Larrazabal, se opusieron inicialmente al par vial Constitución-Morones Prieto.

También la prolongación de la autopista hacia San Pedro utilizando como derecho de vía el cauce del Río Santa Catarina se contrapone al proyecto de ampliación de la sección hidráulica que está realizando la CNA, a raíz del paso del huracán Alex.

La Comisión Nacional de Agua, desde el 2011, ha llevado trabajos de desazolve del cauce del Río Santa Catarina e incluso algunos tramos de vialidades de Constitución y Morones Prieto han tenido que modificarse para respetar la nueva capacidad.

La nueva obra vial tiene otro obstáculo: el  año pasado la administración del gobernador Rodrigo Medina se hizo del control del Anillo Periférico, comprando esta vía en quiebra a la empresa Vipesa, para impulsarlo como una solución para el tráfico de carga pesada.

La autopista Monterrey-Saltillo hasta San Pedro representaría una competencia para la nueva vía que administra el Estado.

La construcción de la autopista Monterrey-Saltillo, junto con el Libramiento Norponiente de Saltillo, fue una de las obras principales del Programa Nacional de Infraestructura que impulsó en su sexenio el expresidente Felipe Calderón.

La empresa Isolux Corsán ganó en el 2006 el contrato para la construcción, operación y explotación de la Autopista Monterrey-Saltillo, que tiene una extensión de 50 kilómetros de longitud.

Los retrasos en los que incurrió la SCT para liberar el derecho de vía para esta obra, provocaron un sobrecosto de mil millones de pesos, por lo cual el Gobierno Federal del expresidente Felipe Calderón autorizó ampliar la concesión de esta vía de 30 a 45 años.

La autopista es operada por la Concesionaria  Autopista Monterrey-Saltillo, filial de la empresa española Isolux Corsán, una de las constructoras favoritas en el sexenio pasado.

La construcción de un viaducto sobre el cauce del Río Santa Catarina es una obra que en su momento impulsó la Secretaría de Comunicaciones y Transportes como un proyecto suyo y no privado.

El exalcalde Fernando Larrazabal y el aspirante del PRI a la Alcaldía de Monterrey, Abel Guerra, contemplaban también una obra vial sobre el Río Santa Catarina para desviar el tráfico pesado y urbano por esta ruta.

Incluso en el 2009 Fernando Elizondo, entonces candidato del PAN a la Gubernatura del Estado, presentó como un proyecto suyo de infraestructura la construcción de una autopista sobre el cauce de este afluente.

El exdirector de la SCT, Raúl Cadena, también incluyó entre sus proyectos magnos de infraestructura la construcción de este viaducto elevado sobre el Río Santa Catarina, que conectaría con la autopista de peaje y con la avenida Garza Sada-Carretera Nacional y finalmente con la autopista a Reynosa.

El proyecto se estimó en 6 mil 200 millones de pesos.

El funcionario federal nunca aclaró el esquema de financiamiento, pero sí comenzó estudios para lograr la factibilidad por parte de la CNA para una obra vial en el lecho del Río Santa Catarina.

Hoy Isolux Corsán, la empresa española, pretende hacer realidad este nuevo proyecto vial en la ciudad.