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Mil pesos fue el costo de la impresión de los primeros 50 mil billetes de túmin. Fue la parte más costosa del proyecto de dos académicos de la Universidad Intercultural de Veracruz.
El proyecto existe desde 2010, cuando 80 participantes recibieron los vales en la comunidad de Espinal, Veracruz
"La gente cuando entra al túmin pasa de ser un cliente a un compañero”
Juan Castro SotoUniversidad Intercultural de Veracruz

Si fueras parte del mercado alternativo, este periódico te hubiera costado cinco pesos, más cinco túmin. 

¿Y qué es un túmin? En totonaca significa dinero. En Espinal, Veracruz y en otros pueblos de México es un medio de intercambio de bienes y servicios. 

El túmin cobra forma de billete, facilitando el trueque entre la población. Y aunque no sustituye al dinero convencional, este funciona como complemento; algo así como un cupón sin fecha de caducidad.

Y aunque el truque es una actividad milenaria, el túmin vino a oficializar la práctica en nuestros tiemposy a fortalecer mercados locales.

Los creadores fueron los catedráticos de la Universidad Intercultural de Veracruz, Juan Castro Soto y Álvaro López Lobato, junto con la estudiante Blanca Xanath García. 

Para Juan Castro, el vale ayuda a la población cuyo valor adquisitivo es cada vez más débil.

“Simplemente la gente tiene un poquito más de dinero en su bolsillo…si una señora no iba a la tienda porque le faltaban tres pesos,  ahora saca su túmin y completa”, explicó Castro en entrevista. 

El túmin forma parte de un programa más amplio de la Red Unidos por los Derechos Humanos que pretende fomentar el Mercado Alternativo  como “un comercio diferente al mercado capitalista:  de ayuda mutua, sin intereses, autónomo e independiente del gobierno.”

El proyecto existe desde 2010, cuando 80 participantes recibieron los vales en la comunidad de Espinal. Este año la cifra ascendió a 137 participantes en diversos estados, tales como Chiapas y Puebla.

Las reglas del juego

Existe un reglamento con derechos y compromisos para quienes participan. 

Para formar parte de este mercado alternativo tienes que ser vendedor de algún producto u ofrecer algún servicio. Al entrar, cada usuario recibe 500 túmin. 

Cada túmin equivale a un peso mexicano y existen vales por uno, cinco, diez y veinte túmin.

A partir de aquí, la manera en que funciona es sencilla. Cuando deseas comprar o vender algo en las comunidades en las que opera esta forma de pago, una parte de lo que das o de lo que recibes puede ser en túmin, es decir, te ahorras dinero y te alcanza para más.

Además, como es en la localidad donde se implementa el programa el único lugar que acepta estos billetes, el intercambio se mantiene dentro y el dinero no fuga a comercios grandes.  

Diseño

Los billetes, aunque son de un tamaño práctico (5×8 cm), son también vehículos de arte.

Y es que los vales incluyen imágenes de pintores mexicanos como Diego Rivera y Rufino Tamayo.

Más adelante se agregaron diseños con los voladores de Papantla, la Pirámide de Tajín y la vainilla, característicos de la zona donde surge el túmin.

En este sentido, también funciona como una manera para crear identidad dentro de  la comunidad. 

Financiamiento

Son los propios creadores y administradores del proyecto quienes cubren los gastos necesarios para mantener este mercado activo. 

Por fortuna, la inversión es moderada. Con 4 mil pesos fue posible imprimir 50 mil billetes, y esta actividad es la más costosa del proyecto.

También se imprimieron cartelones para indicar que negocios o casas aceptan túmin, pero estos fueron por medio de un donativo. 

Respuesta de la gente

Castro Soto reconoce que la gente no le entiende a la primera, pero aún así muestra interés de aprender.

Además, cuenta que el mercado alternativo ha servido para integrar a la comunidad, de una manera positiva.

“Empezamos a generar organización. Antes la gente no se había organizado para nada, más que para recibir despensas del gobierno, camisetas de los partidos…ahora hay algo que los acerca como compañeros y esto genera una especie de tejido social.”

No todo es color de rosa

Los creadores del túmin también han tenido obstáculos en su camino. 

El más grande fue cuando los autores del proyecto fueron llamados a comparecer ante la PGR, por la sospecha de que el túmin quisiera funcionar como reemplazo de la moneda nacional oficial, el peso.

Esto ocurrió a mediados del 2011, sin embargo, aunque los creadores ya lograron aclarar que los vales sólo funcionan como complemento y no como sustitutos, el caso sigue abierto. 

“Recientemente enviaron un proyecto antropológico para ver si nosotros éramos indígenas”, reveló Castro Soto,  argumentando que “lo que no le gusta al gobierno es que la gente se organice y que no esté siempre dependiendo de él.”

Para el iniciador del túmin, este tipo de proyectos son ejemplo de transformación de realidades por la propia ciudadanía, sin depender de la asistencia del gobierno:

“La gente cuando entra al túmin pasa de ser un cliente a un compañero. Estamos acostumbrados a competir…es un shock ideológico de repente tener que compartir y ayudarnos, más tratándose de comerciantes”, dice Castro en entrevista. 

“Estas iniciativas tienen que multiplicarse para que la gente empiece a emprender los cambios en sus localidades y que no estemos siempre esperando a que una mano salvadora del gobierno nos venga a resolver los problemas. Estar siempre dependiendo del gobierno, te hace pasivo.”

El túmin del mundo

Aunque el túmin es originario de Espinal, Veracruz, la práctica se ha ido extendiendo a otros municipios en Chiapas, Puebla, Hidalgo y el Distrito Federal. En el Estado de México existe una moneda similar denominada “Tláloc”. 

Sin embargo, México no es el único país en el mundo que ha optado por monedas alternativas. 

Para sobrellevar la Gran Depresión, una comunidad en Wörgl, Austria adoptó por un mercado alternativo similar.

Más adelante, en 1934, comenzó a funcionar en Suiza una moneda de la misma naturaleza llamada “Wir”; más de 70 mil pequeñas empresas participan actualmente.

También existe la “lienza” en Venezuela y distintos mercados en otros países como Estados Unidos, Italia e Inglaterra. En Grecia, el TEMS fue creado para sobrellevar la crisis de los últimos años.