Reporteros, camarógrafos, fotógrafos de Ciudad Victoria, Tamaulipas, demandaron justicia ante el asesinato del periodista Héctor González Antonio, expresando a coro: “ya no queremos uno más. Nos queremos vivos”.

Los comunicadores exigen una investigación exhaustiva y expedita en la que la autoridad se comprometa a dar resultados del caso en un plazo perentorio, pero además, brindar informes confiables mientras se desarrollen las indagatorias y que por ningún motivo se deje de lado el trabajo periodístico de Héctor como una de las líneas principales en sus pesquisas.

En una carta dirigida al presidente Enrique Peña Nieto, al gobernador Francisco García Cabeza de Vaca y Luis Raúl González Pérez, presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, los trabajadores de la comunicación pidieron cuando se asesina a un periodista, se atenta contra el derecho a la información.

“Como periodistas no pretendemos colocarnos por encima del resto de los ciudadanos, pero tampoco debería ser retórica simple el hecho de que cuando se asesina o ataca a un periodista es cierto que se atenta contra el derecho a la información de la sociedad entera”, dice la misiva.

Los reporteros se manifestaron a las afueras de Palacio de Gobierno apuntando la ausencia de Héctor González, a quien describieron como un periodista serio, profesional y sumamente estimado entre el gremio, “pero por él y por nosotros estamos obligados a elevar la voz y a exigir la pronta detención de los criminales que le segaron la vida”, dijeron.

En otro de los párrafos del texto se indica: “La ecuación es simple: un Estado de Derecho sólido protege a sus ciudadanos y a sus periodistas, pero uno débil o ausente termina prohijando la indolencia oficial u oficiosa, que deviene impunidad”.

“El asesinato de Héctor ha sido un doloroso golpe, no solo para su familia sino para el gremio periodístico, que en defensa propia exige que las autoridades estatales y federales asuman con seriedad las investigaciones, porque si no lo hacen y el crimen queda impune el frágil muro de contención se habrá roto y se abrirá de par en par la puerta por la que pueda entrar cualquier bala”, concluye.

La carta fue entregada en la oficina del jefe del Ejecutivo Estatal.