El escritor y diplomático Andrés Roemer cerró su cuenta de Twitter después de las acusaciones en su contra por abuso y acoso sexual documentadas formalmente por el colectivo Periodistas Unidas Mexicanas, que consiguieron reunir alrededor de 14 testimonios contra el sujeto.

Fue el pasado 9 de febrero cuando la bailarina Itzel Schnaas denunció en su cuenta de Facebook el abuso sexual que sufrió por parte de Roemer; mientras que hasta el 15 del mismo mes se viralizó un video en el que también acusó al también conductor de ADN40.

Schnaas relató el abuso que sufrió por parte de Roemer y detalló que en diciembre del año pasado, la Unidad de Género de Grupo Salinas determinó que “Andrés Roemer es un violentador sexual patológico que atenta contra las mujeres”.

Pese a que días después el hombre negó las acusaciones, no fue sino hasta ayer que se retiró oficialmente como embajador de la Buena Voluntad en la UNESCO hasta que se aclaren las acusaciones que hay en su contra por acoso sexual.

“Niego rotundamente el supuesto abuso que señala Itzel Schnaas. Lo hablamos en una reunión en Saks San Ángel el 14 de febrero. Es falso también que la Unidad de Género de Grupo Salinas se haya pronunciado sobre el caso que declaró improcedente”, explicó Roemer.

Sin embargo, ante el gran número de denuncias en contra de Roemer, éste decidió cerrar su cuenta de Twitter, además que Animal Político reportó que la Unesco confirmó que su salida se dio por mutuo acuerdo y por la política de tolerancia cero hacia todas las formas de acoso.

Además, las denuncias en contra del escritor empezaron a sumarse luego del video publicado por la bailarina profesional Itzel Shanaas, quien denunció públicamente a Roemer de acosarla en una reunión laboral.

Varios de los relatos recibidos en la cuenta de Twitter de PUM coinciden en el modus operandi del escritor: Roemer engañaba a las mujeres ofreciéndoles oportunidades de trabajo y las citaba en su casa, donde ocurrían los abusos.

La actriz y modelo Martha Cristiana señaló a Roemer de haberla invitado a cenar, con pretexto de una oferta de trabajo, y posteriormente tener “comportamientos inapropiados” en 1996.

Finalmente, otros de los testimonios se han mantenido bajo anonimato por seguridad de las víctimas.