La violencia en Tamaulipas relacionada al tráfico de sustancias tiene al menos 40 años en el que han incidido factores como el quiebre entre el Cártel de Los Zetas y la Organización del Golfo, además de la relación con los diferentes gobiernos.

E incluso va mucho más atrás, a los tiempos de La Colonia y los de la prohibición alcohólica de los Estados Unidos, en la que se utilizaban las mismas rutas del estado que hoy se utilizan para el tráfico de drogas. Si algo se ha mantenido desde entonces, es la relación entre el poder y la delincuencia.

“Yo podría pensar que del año 2010 al año 2013 fue cuando vivimos un nivel de violencia nunca antes visto que si bien no ha disminuido, no hemos llegado a una baja, a una estabilidad, va cambiando de forma, de alguna manera, pero históricamente Tamaulipas ha sido un estado en el que los diferentes sectores han estado vinculados de una forma u otra con la delincuencia organizada en general”, explica la investigadora Guadalupe Correa Cabrera, profesora asociada de Política y Gobierno en la Universidad de George Mason.


“En el año 2010 es cuando entra en una confrontación brutal que provoca un gran polvorín en ese estado y en un enfrentamiento que dejó y que sigue dejando muchos muertos y ha dejado muchos desaparecidos, muchos de los cuales han aparecido en el precio de La Bartolina”

Guadalupe Correa Cabrera

Profesora asociada de Política y Gobierno en la Universidad de George Mason

Las mil formas

La violencia en esa entidad tuvo su origen desde la formación de las primeras redes que vinculan a los grupos que realizan actividades ilícitas con los actores políticos y sociales.

“La delincuencia organizada ha cambiado de formas, se ha reconfigurado, se ha diversificado, ha extendido sus capacidades y, de tener una organización importante que operaba a nivel regional, que es el Cártel del Golfo —que recluta a fuerzas especiales del Ejército mexicano que llegaron a ser Los Zetas que primero trabajan como una guardia del líder del Cártel del Golfo (Osiel Cárdenas Guillén—), terminan expandiéndose, terminan consolidándose primero en Nuevo Laredo y después para lograr mayor extensión y acaparar ciertos espacios”, explica la experta.

Estos dos grupos, Los Zetas y el Cártel del Golfo, terminaron en una confrontación que dio origen a diversos episodios de violencia criminal en el estado. Siempre ha estado ligada la actividad criminal con los grupos de poder en todos los niveles.

Entre estos escenarios de violencia están el asesinato del candidato al gobierno de Tamaulipas, Rodolfo Torre Cantú, la matanza de los 72 migrantes en el año 2010 y la aparición de narcofosas con alrededor de 200 cadáveres enterrados de manera clandestina y muchos otros eventos que no se documentaron, afirma la experta.

La delincuencia organizada en estas etapas ha cambiado de formas, se ha reconfigurado y diversificado, ha extendido sus capacidades y de tener una organización importante que operaba a nivel regional, que es el Cártel del Golfo, se reclutó a exelementos de Fuerzas Especiales del Ejército mexicano que se conformaron como Los Zetas, que primero trabajaron para el líder del Cártel del Golfo, Osiel Cárdenas, y tras su captura terminaron expandiéndose en Nuevo Laredo y luego acapararon más territorios en pugna con la organización que los hizo crecer.


Los grupos del crimen que hoy operan en Tamaulipas tienen precursores en el traslado de sustancias ilegales, cuyas alianzas con Poderes locales y federales dejan su rastro en la información de fuentes públicas

Considera que el actual gobernador, Francisco García Cabeza de Vaca, tiene que rendir cuentas de su presunta participación con los grupos de la delincuencia organizada.

“Terminó siendo más de lo mismo y un poco peor porque extendió su capacidad, de alguna forma podríamos decir o se puede decir que colaboró incluso con algunas células que estaban operando en Tamaulipas o lavó dinero y, bueno, dio protección. No sabemos todavía porque no se le ha hecho un juicio, pero sí llegó a un punto en el cual enfrenta un proceso de desafuero que no ha sido concretado y en éste se llama a la desaparición de Poderes precisamente porque tanto el Poder Judicial como el Poder Legislativo, el Congreso del estado de Tamaulipas decide proteger a toda costa al gobernador”, expone.

 Trafico se desarrolla a la par que el Estado

Al respecto, Carlos Flores, investigador del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) considera que en Tamaulipas se vive un panorama desolador que se ha desarrollado históricamente a la par que el propio Estado mexicano.

“Tamaulipas ha sido una zona secular de tráfico ilícito, en un primer momento e incluso estamos hablando de la época de La Colonia, el entramado que se va a conformando ahí, a la normalización de relaciones clandestinas para llevar a cabo tráfico ilícito en sectores de poder, en sectores empresariales y en sectores delictivos. Es algo ya muy viejo”, expone Carlos Flores.


“Se trata de distintas variaciones de una estructura criminal o de estructuras criminales que no necesariamente estuvieron conexas, en la de Juan García Ábrego no necesariamente es un antecedente directo de la de Osiel Cárdenas”

Carlos Flores

Investigador del CIESAS (sobre el Cártel del Golfo y Los Zetas)

En la región, se pueden documentar estas relaciones del Estado con los grupos criminales desde principios y mediados del siglo pasado, en donde se dan destituciones de gobernadores por estas causas, aunque también queda expuesta la protección de los delincuentes por parte de la Federación.

“Los tráficos que ahí se van realizando van de la mano entre actores de poder, uno de los elementos ya más significativos en cuanto se refiere a la información del régimen político contemporáneo lo podemos ver hacia mediados o finales de los años 40, cuando hay una transición forzada del poder con el gobierno de Miguel Alemán, que es el primer gobierno civil después de la Revolución Mexicana, con toda la fuerza, con todo el poder de facto, remueve al gobernador de la época en Tamaulipas, que era Hugo Pedro González, que estaba más ligado a la camarilla de Emilio Portes Gil, y coloca a un personaje que era en ese entonces subsecretario de la Defensa Nacional, lo coloca como gobernador”, explica Carlos Flores.

También puedes leer: El Mayo Zambada, el último del viejo narcotráfico en pie