El escándalo por los datos personales llegó a todos los rincones del mundo junto con la incertidumbre. Ahora los usuarios de WhatsApp deben decidir si migrar o no de esta aplicación de mensajería debido a las modificaciones en sus condiciones de uso.

El Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI), alertó a los mexicanos acerca de los cambios, ya que al aceptarlos, terceros tendrán derecho a revisar, almacenar y observar el comportamiento de su mensajería, contactos personales y hasta transacciones, incluso si se carece de una cuenta o perfil de Facebook.

Sin embargo, las compañías pertenecientes al multimillonario de 36 años, Mark Zuckerberg, llevan recabando y utilizando inteligencia artificial para analizar estos datos desde hace más de un lustro.

Entre 2011 y 2013, Antonio García Martínez, quien fungió como director de intercambio de anuncios para la red social de Zuckerberg, desarrolló Facebook Pixel, un código que virtualmente rastrea desde sitios web todo tipo de información que le ayuda a la red social para catapultar potenciales ventas dentro de la misma.

“Lo positivo de la polémica de WhatsApp es que nos hace ver la importancia de la extracción de datos que realizan, en este caso las compañías de la economía digital, más allá de si es noticia nueva o vieja, porque en su momento nadie le prestó atención”, comenta José Soto Galindo, periodista especializado en protección de datos personales.

Los cambios que anunció WhatsApp recientemente, se aplican en la práctica desde hace más de cuatro años, ya que Zuckerberg adquirió la app en 2014 y a partir del 2016, los datos que se comparten en la app de mensajería, son minados por Facebook.


Yo sugiero que no usen WhatsApp, no hay ninguna razón para confiar en Facebook, ellos han sido malos actores en todo el mundo y mienten continuamente a todos los gobiernos que les preguntan de sus prácticas de privacidad

Chris Vickery

Director de Investigación de Riesgo Cibernético en la compañía de ciberseguridad UpGuard en Australia

Vickery, quien nunca ha usado las redes sociales de Zuckerberg, reveló en 2016 que el partido político Movimiento Ciudadano había dejado en una nube de Amazon el listado completo del padrón electoral 2015, y compartió con esta casa editorial la exclusiva que dio vuelta a México.

Por su parte, el ciberactivista Alberto Escorcia, platica con Reporte Índigo cómo es que el manejo de nuestra información a través de WhatsApp es delicado.

“Es una mina de oro, no solamente en temas comerciales, es decir, las grandes empresas quieren esa información para sacarle provecho monetariamente, pero en el caso de los gobiernos, tiene que ver más con el control social, para tener tareas de seguridad e inteligencia”, aclara Escorcia, quien ha sido amenazado por denunciar bots en redes sociales en la campaña Electoral del Estado de México en 2017.

El momento que predijo George Orwell en 1984, cuando el Estado, dígase el Gran Hermano, nos vigila, ya es una realidad universalmente. Los tres especialistas concuerdan en un mismo punto, estemos en México, China, España, Francia, Estados Unidos o Singapur, todos los ciudadanos del mundo que tengan acceso a la tecnología, ahora estamos vulnerables.

Datos personales y biométricos en juego

En la Miscelánea fiscal del Paquete Económico 2021, el Ejecutivo federal propuso que el SAT use los datos biométricos que tiene recopilados de la ciudadanía para ofrecer un servicio de identificación de identidad a otros organismos tanto públicos como privados, una iniciativa que el Congreso de la Unión aprobó y la cual entró en vigor en diciembre del año pasado.

A pesar de que el SAT asegura que “no expondrá en ningún momento ningún dato personal proporcionado por el ciudadano”, según se observa en la Gaceta Parlamentaria número 5604-D, han habido muchas dudas y cuestionamientos al respecto.

El INAI ya se pronunció en contra de lo que pretende el SAT al considerar inconstitucional la reforma al artículo 17-f y el 137 del Código Fiscal de la Federación, por lo que impugnó los cambios que realizaron los legisladores ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Escorcia señala que que el órgano desconcentrado de la SHCP, acorrala a los mexicanos sin opción alguna a ceder esta información sensible, que además es intransferible, y subraya de “tenebrosa” esta acción por parte del SAT, ya que estos datos podrían comercializarse.

“Creo que en algo tan delicado como tu iris u otros datos biométricos sí debería haber alternativas o mayor información. Ahí está el problema, que no se explica la importancia de nuestros datos, porque con eso nos pueden falsificar todo”, argumenta el activista que además creó el portal Loquesigue.tv.

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