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CANNABIS

Todo lo que debes saber sobre nueva Ley Federal para la Regulación del Cannabis

El pasado de 19 de noviembre, el Senado de la República aprobó el dictamen para regular el uso lúdico, industrial y médico de la marihuana. La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) puso como límite el 15 de diciembre para que la Cámara de Diputados tomara la decisión final, pero será hasta febrero de 2021 cuando resuelvan si se aprueba o no la Ley Federal para la Regulación del Cannabis.

En caso de aceptarse el proyecto de decreto, también se modificarán y adicionarán disposiciones de la Ley General de Salud y el Código Penal Federal, lo que impactará directamente en la vida de las y los mexicanos que consumen cannabis por su uso lúdico, o para quienes lo utilizan por sus propiedades medicinales.

La Ley Federal para la Regulación del Cannabis prevé la creación del Instituto Mexicano para la Regulación y Control del Cannabis, como un órgano desconcentrado de la Secretaría de Salud.

“De ser concedida, sería hasta 2022 cuando en México se hable de cannabis de forma legal. La ley establece seis meses para la conformación del Instituto, no estaríamos en condiciones de generar acciones en torno a la ley hasta después de este plazo”, explica Darío Mercado, secretario general del Consejo Mexicano de Cannabis y Cáñamo (CMCC).

Esa institución regulará la venta y producción del cannabis a través de cinco tipos de licencias: cultivo, transformación, venta, investigación y exportación o importación.

Esto es lo que podremos hacer con la nueva legislación:

• Sólo las personas mayores de 18 años podrán cultivar, portar y consumir cannabis y sus derivados;

• La posesión de cannabis psicoactivo no podrá superar los 200 gramos, de lo contrario, será sancionada penalmente;

• No se sancionarán las actividades de siembra, cultivo o cosecha de plantas de cannabis siempre y cuando se realicen con fines médicos y científicos;

• Para el autoconsumo, se podrán tener seis plantas de cannabis psicoactivo por persona, las cuales deberán permanecer en el domicilio de su propietario. En caso de que ahí viva más de una persona consumidora, el monto de plantas no podrá exceder de ocho;

• La venta de cannabis psicoactivo y sus derivados estará permitida dentro del territorio y con una licencia expedida por el Instituto;

• Los pueblos y comunidades indígenas, campesinas, ejidatarias o quienes hayan resultado afectados por el sistema prohibitivo, tendrán una atención prioritaria para el comercio de la planta. Se prevé que al menos 40 por ciento de las licencias de cultivo se otorguen a estas comunidades.

“El uso adulto e industrial y tiene que ver con el recreacional y que pueda usarse alguna formulación en forma nutricional en apoyo a la salud”, explica Darío Mercado.


“Todo aquello que contenga CBD está permitido, lo que son los cannabinoides no psicoactivos. Eso incluye el cannabis psicoactivo para fumar y los usos industriales tienen que ver con fibras, biomasas, cremas, combustibles, aceites, entre otros”.

Legalizar el cannabis, dicen los expertos, representa quitar el monopolio de la producción y comercialización de la planta a los grupos criminales y, con ello, reducir significativamente la violencia ejercida por el narcotráfico.

Los cannabinoides y su potencial millonario en México

Según el Consejo Mexicano de Cannabis y Cáñamo (CMCC), la planta puede almacenar hasta 133 cannabinoides. Los más conocidos son el CDB y el THC, este último es el responsable de los efectos psicoactivos provocados por la marihuana.

El CBD, en cambio, no tiene propiedades psicoactivas y es legal en varios países del mundo. Otros cannabinoides son el cannabigerol (CBG), el cannabinol (CBN) y el cannabicromeno (CBC).

La nueva legislación podría representar una oportunidad para México de convertirse en potencia mundial en materia de investigación, explica Darío Mercado.

El mercado mundial de cannabis, tanto lícito como ilegal, representa una derrama de 340 millones de dólares movidos por alrededor de 263 millones de consumidores alrededor del mundo.


“Representa una gran oportunidad para el país porque hay un sinfín de formas en que se puede utilizar el cannabinoide en materia terapéutica y usos industriales de biomasas. Esta industria podría generar ganancias millonarias”.

Pero la legislación no contempla la exportación del cannabis psicoactivo. Con ello, se perderá la oportunidad de generar esos ingresos, en un país donde se pueden sembrar 8 mil toneladas anuales de marihuana.

“Los campesinos tienen experiencia suficiente para hacer del campo mexicano una potencia en la materia. Al manejarse de manera legal, también tenemos que mejorar la calidad de los cultivos y la planta. Si se permite la exportación con cannabis psicoactivo, México se convertiría en una potencia en investigación y producción”.

¿Y el uso medicinal del cannabis?

La ciencia demuestra que el cannabis puede generar efectos benéficos para la salud; a saber, funciona como anti-inflamatorio, analgésico, protector y reparador del tejido nervioso, anticonvulsivante, anti-tumoral, antiespasmódico, estimulante del apetito, inductor del sueño, regulador de la inmunidad, antioxidante y preventivo de la recaída y del síndrome de abstinencia, entre otros.

Asimismo, se pueden tratar padecimientos como la epilepsia, Parkinson, Alzheimer, esclerosis múltiple, autismo, síndrome de G. Tourette, náuseas, vómitos, acné, insomnio, migraña, psicosis, adicción, ansiedad, diabetes, lupus, VIH-SIDA, osteoporosis; así como acompañamiento de la radio y quimioterapia, entre muchas más.

“Las propiedades de la planta son muy amplias y el hecho de que la estemos recuperando no solamente permite hablar de una industria productiva para los mexicanos, sino de una alternativa natural para atender padecimientos y acompañar todos los daños o repercusiones de un tratamiento contra el cáncer, por ejemplo”, señala Darío Mercado.

Por su parte, José Manuel García Vallejo, presidente de Autocultivo Medicinal en México (AMEM), comprobó los efectos positivos del cannabis en su organismo, luego de que la planta le ayudara a reducir los síntomas de su enfermedad: la epilepsia.


“Hemos visto que utilizar aceites de cannabis ayuda a reducir la frecuencia de ataques epilépticos o de ansiedad. A mí me ayudó, porque yo de entrada controlé mis crisis en gran medida gracias al cannabis, mi calidad de vida mejoró, puedo hacer una vida más normal, y además se redujeron las crisis”.

Pero la nueva legislación aún deja mucho qué desear para el consumo del cannabis en el terreno medicinal, coinciden los expertos.

Inicialmente, la Ley Federal para la Regulación del Cannabis no es clara en torno al uso medicinal de la planta. Todavía no se especificaron los lineamientos sobre cómo se trabajará en la investigación y la práctica médica, dice Darío Mercado.


“Hay distintos cuadros clínicos que se pueden atender con cannabis en lugar de medicamentos patentes, al no haber una claridad en la parte medicinal, esas personas que se quieran atender con un cannabinoide no pueden hacerlo de forma legal”.

Por otro lado, tampoco proporciona lineamientos sobre el uso de la planta en combustión o a través de vaporizadores, lo que supone un problema para los consumidores que utilizan esos métodos para alivianar sus padecimientos.

“Creemos que este dictamen tiene algunas deficiencias, porque no contempla el consumo por vía pulmonar, entiéndase vaporizadores o combustión, como si fuera una vía de acceso medicinal. Ni siquiera mencionan al reglamento medicinal, no lo consideran como una vía de suministro real”, explica García Vallejo.

Aunque las reformas representan un avance, dice, será necesario homologarla con la Ley General para el Control del Tabaco y los espacios libres de humo, “para que donde se vale fumar tabaco se valga fumar cannabis”.

Pese a las limitaciones, dicen, la propuesta representa un enorme avance en una sociedad llena de estereotipos y prejuicios en torno a una planta milenaria que por mucho tiempo permaneció en la opacidad.

Urge legislar ¡ya!

Si la regulación continuara aplazándose, dicen, existe el riesgo de que el mercado gris se adelante a comerciar con el cannabis a través de canales de distribución no autorizados o ilegales.

Es decir, los grupos criminales podrían dominar el mercado interno a través de la percepción de legalidad de la planta, explica Darío Mercado.


“Si la regulación sigue retardándose y no integra a los distintos sectores de la producción, pudiera estarse entregando a los grupos criminales un nuevo mercado que antes no tenían, el mercado interno. Si tarda o si no es lo suficientemente amplia, pudiera estar generando una actividad criminal parecida a la piratería”.

Además, los legisladores deben prever tasas de impuestos que no se conviertan en barreras de acceso a los productos, es decir, que no los encarezcan; pues de hacerlo orillarían a los consumidores a comprar al mercado gris para no pagar impuestos.

Tras la apertura, la demanda continuará creciendo cada vez más.

Por eso existe el narcotráfico: la gente está buscando un producto que alguien más, de forma ilegal, le ofrece. La nueva legislación podrá evitar que la marihuana continúe oculta y provocando violencia a través de su informalidad.

“Necesitamos escribir una nueva historia en torno a la planta donde participemos todos”.

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