La rápida evolución y propagación del virus SARS- CoV-2, en contraste con el rezago que muchos países viven en materia de vacunación, ha desatado un debate a nivel mundial sobre la posibilidad de aplicar una tercera dosis a modo de refuerzo a las personas que ya fueron inoculadas para ofrecerles una mayor protección contra las nuevas cepas. 

Si bien la Organización Mundial de la Salud aceptó que una tercera dosis será fundamental para combatir la propagación del virus y garantizar la seguridad la seguridad de la población antes sus nuevas variantes, también detalló que, por ahora, solo debe aplicarse a los grupos poblacionales más vulnerables, pues primero se tiene que garantizar que los fármacos lleguen a países donde el porcentaje de inoculación de la población es muy bajo. 

Tal es el caso de Haití, Nicaragua, Jamaica, San Vicente y las Granadinas, y Guatemala, Estados donde el porcentaje de vacunación sigue siendo inferior al 20 por ciento, 50 puntos menos de lo que recomienda la OMS. 

En México, el presidente Andrés Manuel López Obrador, aseguró durante su conferencia matutina, que no descarta la aplicación de un tercer pinchazo, no obstante, este sería solo para las personas de la tercera edad. 

Al respecto, la doctora María del Sol Alamilla, concuerda en que, por el momento, de aprobarse el refuerzo en el país, éste solo debe ser para dos grupos poblacionales: personas con comorbilidades específicas y adultos mayores de 65 años. 

Aplican refuerzos 

A pesar del debate sobre la desigualdad en la aplicación de las vacunas contra el coronavirus en el mundo, ya son varios los países que decidieron comenzar la fase de refuerzo, poniendo por delante sus propios intereses. 

Israel fue el primero en administrar una tercera dosis de la vacuna a toda la población apta, es decir, mayores de 12 años. 

Además del país de Medio Oriente, naciones como China, Hungría, Emiratos Árabes Unidos, Rusia, República Dominicana, Chile, Uruguay, Canadá y Estados Unidos ya iniciaron. 

A finales de agosto, la Comisión Europea precisó que ante la ausencia de decisión en la región, la administración de la tercera dosis caería bajo “la responsabilidad de los Estados”. 

Por lo tanto, Francia ya comenzó a administrar la dosis extra al igual que Alemania, Austria y Hungría. 

En Latinoamérica, el primer país que aplicó el refuerzo fue República Dominicana, le siguió Chile y Uruguay confirmó una tercera dosis para algunos sectores de la población.

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