Los nuevos formatos de trabajo llegaron para quedarse, pues han incluso mejorado el rendimiento de los trabajadores que se desempeñan bajo estas modalidades. Foto: Especial

Teletrabajo y semana de cuatro días: México se replantea su forma de producir

En la vida productiva de los mexicanos, la presencialidad está por caducar en varios sectores, mientras que el teletrabajo, el home office y los nómadas digitales se incorporan cada vez más

La “fuga” de empleados de las oficinas de trabajo ha puesto en parálisis al corporativo inmobiliario del país, dedicado a la venta y renta de espacios laborales a nivel nacional.

 El reforzamiento de diversas modalidades de trabajo como el formato híbrido, el home office e incluso la aparición de los nómadas digitales, así como las nuevas tecnologías, han replanteado la obligatoriedad de la presencialidad en los centros laborales en México.

 La industria que se dedica a la renta y compra de espacios cuadrados destinados para el trabajo de empleados se desaceleró desde el inicio de la pandemia y su declive no se ha detenido a pesar de la reactivación económica de todo el país en los últimos meses con el fin de la pandemia.

Portales inmobiliarios consultados por Reporte Índigo reportan que la tasa de desocupación de oficinas se mantiene con signos de preocupación este 2023 en varias zonas de México y las proyecciones indican que este fenómeno se mantendrá debido a los cambios de hábitos laborales por los mexicanos. Esto sin que signifique que se encuentran en focos rojos.

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Para dimensionar este fenómeno, la caída de la rentabilidad de estos espacios de trabajo ha ido desde un 20 hasta un 30 por ciento en zonas como la Ciudad de México, Guadalajara y Nuevo León, principales urbes que acumulan el mayor número de espacios ocupados por oficinas de trabajo y rentabilidad de empresas nacionales y extranjeras.

 También se suman otras ciudades como Querétaro que están en crecimiento en fechas recientes. Además, la desocupación de estos espacios se dio principalmente en la capital de la República que vio una merma de hasta 55 por ciento en la renta de sus espacios con el confinamiento que generó la emergencia sanitaria durante 2021.

 Portales especializados y firmas inmobiliarias como JJ, Cushman & Wakefield y Home reportan que los contratos de alquiler para oficinas y centros de trabajo tuvieron una contracción desde 2020, la cual se agudizó en 2021 y 2022, debido a que varias empresas migraron por completo a otros formatos de trabajo a distancia.

 De acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad, cada mexicano llega a pasar hasta 423 horas al año en embotellamientos. Una cifra que se puede duplicar para los que viven en zonas como la Ciudad de México, Monterrey o Guadalajara.

El reacomodo

 Si bien las empresas y negocios han regresado a sus zonas de trabajo tradicionales después del confinamiento obligatorio, también han optado por buscar opciones más baratas con la idea central de reducir costos operativos a mediano y largo plazo.

 Por ejemplo, la demanda de oficinas se concentra históricamente en los principales corredores financieros de la Ciudad de México como avenida Paseo de la Reforma, Polanco, Insurgentes Sur y Santa Fe; sin embargo, tras la reactivación económica, diversos corporativos han apostado por instalarse en la periferia de estos distritos financieros o en demarcaciones más baratas.

 Para Eliana Bracciaforte, cofundadora de la plataforma latinoamericana de trabajo freelance Workana, los nuevos formatos de trabajo llegaron para quedarse, pues han incluso mejorado el rendimiento de los trabajadores que se desempeñan bajo estas modalidades.

 Un foro que se denominó “La oficina como la conocemos, ¿se terminó?” detalla que cualquier empleado o trabajador puede ser productivo en donde sea con las condiciones necesarias para un desempeño óptimo y no solo encerrado en una oficina.

 La reducción del horario laboral

 A esta nueva dinámica de trabajo y a la introducción del home office a los empleos que así lo permiten se suman las modificaciones que se buscan realizar a la jornada laboral en México desde el Congreso de la Unión.

 Uno de los más importantes consiste en reducir de 48 a 40 horas de trabajo a la semana con la idea de incrementar la productividad de los trabajadores que va a la baja desde hace varios años, a pesar de que es una de las poblaciones que más horas labora a nivel mundial.

 Otro de los cambios que se plantean es establecer una jornada de trabajo de cuatro días a la semana, en vez de cinco como sucede en la actualidad, con la idea de despresurizar los principales corredores financieros y dar calidad de vida a los empleados. 

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