El anuncio de la construcción de un nuevo segundo piso en la Ciudad de México ha levantado polémica. Por una parte, hay académicos que creen que el nuevo viaducto vehicular de la Calzada Ignacio Zaragoza —que solo será para usado por autos particulares— ayudará a reducir el tránsito de la vialidad, una de las más importantes de la capital, porque dará más espacio a los transportes de carga y de pasajeros.

Mientras que otra postura de especialistas considera que ya existía un proyecto oficial de transporte público que iba a atender la demanda de usuarios que vienen del oriente de la capital, es decir, de los municipios conurbados del Estado de México e incluso de Puebla y Morelos.

Y afirma que hacer un viaducto solo va a generar más demanda de automóviles que provocará mayores emisiones contaminantes.

El inicio de la obra se consolidó con la declaratoria de necesidad en la Gaceta Oficial de la Ciudad de México del pasado 8 de diciembre; y forma parte del Plan de Reactivación Económica ante la pandemia de COVID-19 en la capital, que coloca a la construcción como principal motor para la recuperación.

En total, según el plan de reactivación dado a conocer en septiembre pasado, se invertirán 8 mil millones de pesos, recursos que se prevé sean aportados por la iniciativa privada y el Estado.

Según la información difundida sobre el segundo piso de Zaragoza, este tendrá una extensión de 15 kilómetros y atravesará las alcaldías de Iztapalapa, Iztacalco y Venustiano Carranza.

Transporte público y de carga en Calzada Zaragoza

A primera vista, parece que un viaducto en la Calzada Ignacio Zaragoza beneficia al automóvil, pero también va a repercutir favorablemente en el transporte público y de carga.

Así lo dice Carlos Arturo Gutiérrrez Alcalde, jefe de la carrera de Ingeniería en Transporte de la Unidad Profesional Interdisciplinaria de Ingeniería y Ciencias Sociales y Administrativas (UPIICSA) del Instituto Politécnico Nacional (IPN).

“Parece que se está privilegiando al transporte particular; sin embargo, recordemos que Zaragoza es una cuenca natural para desahogar a la ciudad y ¿cuál es el beneficio? Lo bueno de este proyecto es que ayuda a mejorar el tránsito en una vialidad que tiene un alto flujo de vehículos de carga y de pasajeros que son de Puebla, Morelos o Oaxaca. Zaragoza es una extensión de la república”, menciona.


La Calzada Zaragoza es la salida de la Ciudad de México hacia el Estado de México, Puebla, Morelos y Oaxaca

Argumenta que entre 2015 y 2017, UPIICSA realizó un estudio en el que detectó los más importantes centros de transferencia modal (Cetram) —paraderos que confluyen con uno o más medios de transporte— y de los ocho con mayor afluencia, tres están sobre Zaragoza: en las estaciones del Metro Zaragoza, San Lázaro y Santa Martha Acatitla.

Además de esto, según datos de la misma casa de estudios, sobre Zaragoza corren 800 rutas de transporte público, indica Gutiérrez Alcalde.

Por lo cual, si el transporte particular como automóviles transita por el segundo piso y el transporte público y de carga por abajo, se agilizará el paso de ambas formas de traslado

Añade que no es válido decir que se privilegia al coche con esta obra, pues durante los últimos seis años se han llevado a cabo proyectos de transporte público a los que se les han destinado grandes cantidades de recursos como el Trolebús Elevado, la extensión de la Línea 4 de Metrobús, la construcción de la Línea 7 del Metrobús y las dos líneas de Cablebús.

“Creo que dentro de la pirámide de la movilidad, donde primero están peatones, ciclistas, transporte público, transporte de carga y los automóviles, por equidad, ya le toca al de carga y al privado tener obras obras a favor”, dice el académico.

Círculo vicioso

Hacer otro segundo piso en la Calzada Ignacio Zaragoza, aparte del que está en Periférico, promoverá el uso del auto privado y provocará un aumento en el número de carros de la vía. Entonces, a largo plazo se hará un círculo vicioso, dice Víctor Alvarado, gerente de Movilidad Sustentable de El Poder del Consumidor.

Afirma que si bien es cierto que se necesita un proyecto de movilidad que también conecte la zona oriente de la capital con el nuevo aeropuerto de Santa Lucía, no obligatoriamente debería estar enfocado en el automóvil.

“Sí, se necesita una manera de llegar de forma segura y con prontitud y un viaducto va a ayudar en este aspecto, pero esta obra termina beneficiando al automóvil particular”, indica.

Afirma que un proyecto de transporte público como Metrobús también ayudaría a solucionar la problemática porque desincentiva el uso del automóvil y organiza las formas de traslado como vagonetas y microbuses.

Incluso, refiere que desde 2014, la Secretaría de Movilidad (Semovi) local tenía programado hacer un Metrobús por Zaragoza.

“Desde 2014 se tenía el proyecto de hacer un BRT (modelo de transporte Bus Rapid Transit como el Metrobús) para aliviar el tránsito en Zaragoza, porque un automóvil produce más emisiones contaminantes como el ozono y ocupa más espacio por persona.

“En promedio un coche transporta 1.5 personas mientras que un autobús articulado tiene capacidad para más de 160; entonces, una unidad del Metrobús mueve lo equivalente en usuarios a 105 coches y ocupa el espacio de solo cuatro automóviles”, argumenta.

Por último, menciona que según datos de los Estudios Demográficos y Urbanos del Colegio de México, construir un segundo piso solo reduce los tiempos de traslados en seis minutos pero aumenta 3.8 por ciento el tránsito vehicular.

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