Para la segunda mitad de su sexenio, Claudia Sheinbaum se enfrenta a un escenario inédito para el gobernante de la Ciudad de México: tener a una mayoría de alcaldes en su contra.

Con nueve de las 16 demarcaciones de la capital de la República en manos de la oposición, la jefa de Gobierno deberá ajustar su estrategia territorial para evitar que la nueva unión de rebeldes capitalice los espacios ganados el pasado 6 de junio.

Como ya se ha hecho a nivel federal, el bloque de Va Por México planea mantenerse junto ya pasados los comicios, para lo que los mandatarios electos de Benito Juárez, Miguel Hidalgo, Álvaro Obregón, Azcapotzalco, Coyoacán, Tlalpan, Cuajimalpa, Magdalena Contreras y Cuauhtémoc anunciaron la creación de la Unión de las Alcaldías de la Ciudad de México (UNACDMX). Esto bajo el argumento de que la organización defenderá los intereses de las demarcaciones en materia presupuestal.


Aunque Va Por México, en particular el PAN, se llevó las alcaldías que concentran la afluencia económica de la CDMX, Morena logró retener las que cuentan con el mayor número de habitantes

Por su parte, Sheinbaum Pardo también comenzó a hacer movimientos de cara a la reconfiguración del tablero político en la Ciudad de México. Comenzó por afirmar públicamente que los alcaldes opositores tendrán un “trato institucional” y serán recibidos por su secretario de Gobierno, Alfonso Suárez del Real, más no por ella misma.

Aunque Morena logró retener seis alcaldías en la pasada jornada electoral, además de conquistar la Venustiano Carranza, Sheinbaum ahora se enfrentará al reto sin precedentes de tener que gobernar la Ciudad de México en coordinación con una mayoría de alcaldes de oposición, volviéndose la primera gobernante capitalina en sortear un escenario así.

Para analizar el tablero político que le espera a la Jefa de Gobierno, Reporte Índigo consultó a Javier Santiago Castillo, profesor-investigador del Departamento de Sociología de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y presidente del Instituto Electoral del Distrito Federal de 1999 a 2006. Quien considera que este es un “descalabro” para Sheinbaum y Morena, mas no uno irreversible.

“No es lo mismo, por ejemplo, un Congreso opositor que tener alcaldes opositores, porque los alcaldes (tienen) la obligación de coordinarse con el Gobierno central para proporcionar los servicios públicos básicos a la población. Ahí el margen de confrontación creo que es menor, donde se va a dar el jaloneo va a ser en el Congreso, la distribución presupuestal para las alcaldías.”

El académico agrega que no se puede considerar un descalabro total ya que Morena logró retener las alcaldías que concentran el mayor número de habitantes: Iztapalapa, Gustavo A. Madero, Tláhuac, Xochimilco, Venustiano Carranza, Iztacalco y Milpa Alta. En tanto que la afluencia económica de la ciudad se focaliza en otras como Miguel Hidalgo, Benito Juárez o la zona de Santa Fe que comparten Cuajimalpa y Álvaro Obregón.

Este factor jugará en favor de Morena, ya que los servicios públicos los terminan por afectar en la evaluación que hace la ciudadanía de su alcalde, requieren de partidas presupuestales, mismas que se calculan teniendo como referencia el número de habitantes de una demarcación: “Hay servicios básicos que son prácticamente inamovibles, podrán crecer un poco, pero veremos. Para eso, tendrían que modificar los criterios del cálculo presupuestal”, dice Castillo.

El fin de la hegemonía de la izquierda en CDMX

Desde el año 2000, cuando las entonces jefaturas delegacionales comenzaron a ser elegidas de manera democrática por la ciudadanía de cada demarcación, el partido que controlaba la Jefatura de Gobierno capitalina también había contado con la mayoría, en ocasiones casi absoluta, de las autoridades locales.

Durante los gobiernos de Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard, hasta la primera mitad del de Miguel Ángel Mancera, el PRD osciló entre las 10 y las 14 delegaciones bajo su mando. Mientras el PAN fue decayendo de las seis que ganó en el 2000 a la única —Benito Juárez— que rescató en 2015. El PRI apareció y desapareció del tablero hasta que obtuvo en Cuajimalpa un bastión desde 2012.

Fue justamente en 2015, a mitad del gobierno de Miguel Ángel Mancera, que el PRD perdió la mayoría de las delegaciones de la Ciudad de México al rescatar sólo seis, apenas una más de las que ganó Morena al participar en su primera elección. Sin embargo, los delegados electos, entre quienes se encontraban la propia Claudia Sheinbaum y Ricardo Monreal, no tuvieron una postura altamente hostil con el mandatario capitalino, como se avizora ocurrirá en esta ocasión.

Alejandro Rosas Marín, director de la agencia Disruptio, contrasta estos resultados con los que arrojó el 6 de junio y concluye en que la imagen de Sheinbaum salió debilitada, pese a que ella misma minimice el impacto. Advierte del crecimiento de Acción Nacional, que terminará por convertir a la Ciudad de México en un “campo de guerra”, dado que ambos bandos buscarán posicionarse con miras al 2024.

“Si extirpamos a la Ciudad de México, dejando de ver el contexto nacional, pudiéramos decir que la jefa de Gobierno recibió un golpe más fuerte que cualquiera de sus antecesores en la CDMX. Si lo llevamos al comparativo con los demás estados en donde gobierna Morena y hubo intermedias, también me parece que es a la que peor le fue, en ningún estado gana la oposición la mitad del territorio, solamente en la Ciudad de México”.

De las nueve alcaldías que ganó Va Por México, Benito Juárez, Miguel Hidalgo, Álvaro Obregón y Azcapotzalco quedarán en manos del PAN, el PRD se queda con Coyoacán y Tlalpan, mientras que el PRI gobernará Cuajimalpa y Magdalena Contreras, habiendo postulado a una candidata común en Cuauhtémoc. Por lo que Acción Nacional se alza como líder del bloque opositor siendo, además, el partido más beligerante contra Sheinbaum.

“Yo sí noto una diferencia en la configuración. 2015 fue una escisión, un mismo partido se dividió en dos. En este caso, sí son partidos distintos, con ideologías e intereses distintos. Creo que es la primera vez que no veremos tanta cordialidad.


“El PAN en la Ciudad de México es el que más ha querido golpear. Cuando cayó la Línea 12 fueron a Tláhuac y hasta los criticaron. Son más bélicos, sí van a querer más sangre política al ir en contra de Claudia”

Alejandro Rosas Marín

Director de Disruptio

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