Se refresca activismo tapatío

Guadalajara vive uno de sus mejores momentos en organización civil.

Las marchas que se han llevado a cabo en los últimos meses en esta ciudad han sido las más grandes en la historia de Jalisco.

Incluso en municipios metropolitanos que no tienen el mismo historial de movilizaciones que Guadalajara, como es el caso de El Salto, se han organizado manifestaciones de hasta 2 mil personas.

En la capital las marchas de #yosoy132 han logrado reunir  a más de 20 mil.

Comparte esta nota

"Queremos ser puente entre sociedad y gobierno. Caben las propuestas de la ciudadanía en general, se pueden llevar a cabo mediante el poder mediático que tiene 132”
Miguel Núñez Ochoa#yosoy132GDL

Guadalajara vive uno de sus mejores momentos en organización civil.

Las marchas que se han llevado a cabo en los últimos meses en esta ciudad han sido las más grandes en la historia de Jalisco.

Incluso en municipios metropolitanos que no tienen el mismo historial de movilizaciones que Guadalajara, como es el caso de El Salto, se han organizado manifestaciones de hasta 2 mil personas.

En la capital las marchas de #yosoy132 han logrado reunir  a más de 20 mil.

Y todo a pesar de que en Jalisco existe desconfianza para salir a las calles a demandar por la actitud represiva del gobierno.

Un caso emblemático fue el ocurrido el 28 de mayo de 2004 cuando se torturó a seis personas capturadas en una marcha realizada en el marco de la Cumbre de Jefes de Estado de América Latina, el Caribe y la Unión Europea (ALCUE).

Semanas después el entonces gobernador de Jalisco, Fco. Ramírez Acuña rechazó las recomendaciones que le hizo la Comisión Nacional de Derechos Humanos para iniciar un proceso en contra de los funcionarios que torturaron a los manifestantes.

Emilio González Márquez, el actual gobernador de Jalisco, validó esta postura como alcalde de Guadalajara.

Aún así los ciudadanos no muestran temor de protestar.

Miembros de diferentes movimientos civiles creen que tanto las nuevas tecnologías de comunicación como la indignación común por un gran tema, ha permitido que la organización civil crezca.

Y es que el activismo ha pasado por varias etapas en el estado.

Desde los 80 y 90 con movimientos incipientes con temas no directamente relacionados con la ciudad como el Zapatismo.

Luego la estructuración de organizaciones civiles que trabajaron a la par con el gobierno, porque así lo determinaron las primeras administraciones panistas.

Para los organismos civiles ha sido indispensable mantener una relación sana con el gobierno en curso, pero los funcionarios no ven un beneficio útil en mantener este trato para construir ciudadanía y sociedad, según señala Eduardo Reyes , impulsor de Derechos Humanos en la década de los 90.

A mediados de los 2000 surgieron colectivos que mezclaban el corte de asociaciones civiles con el de movimiento callejero.

Para Jesús Carlos Soto Morfín “El Negro” de Ciudad para Todos  existen diferentes generaciones de activistas en Jalisco, cada una con sus características propias de la coyuntura en las que les tocó participar.

“Existe una primera generación, una segunda generación y estamos hablando ahora de la tercera”.

Como miembro de la “segunda generación”, le ha tocado ver de cerca el nuevo aliento del #yosoy132gdl.

“Yo creo que estas organizaciones de segunda generación sí inspiran a estas nuevas (como el movimiento #yosoy132gdl) en la idea de tomar los espacios públicos para generar una conexión con la gente”.
La marcha del activismo

A pesar de que algunas organizaciones de la sociedad civil han sido constituidas de manera corporativa para obtener financiamiento del estado, existen otras que por su autonomía le han resultado incómodas a la clase gobernante.

Y es que parte de la génesis de las ONG en México se dio en Jalisco con el Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario (IMDEC) fundado en 1963 y el Organismo de Nutrición Infantil (ONI) en 1954.

Pero los cambios en la relación de los activistas tapatíos con el gobierno fueron sustantivos en los últimos dos sexenios panistas. La represión y la falta de disposición para construir una agenda conjunta se hizo presente.

Para Eduardo Reyes los gobernadores del PAN Francisco Ramírez Acuña y Emilio González Márquez desaprovecharon y lastimaron la oportunidad de consolidar los vínculos con organizaciones de la sociedad civil.

“El sexenio de Ramírez Acuña y Emilio, fueron perdidos en términos de una relación constructiva entre sociedad civil y gobierno. Ramírez Acuña más represivo pero ambos fueron utilitarios y no aprendieron la posibilidad de construir”.

Eduardo Reyes trabajó en los 90 en organismos civiles como la Academia Jalisciense de Derechos Humanos, miembro de la Red Nacional Todos los Derechos para Todos.

Mucho del activismo de aquella época buscaba la alternancia del gobierno en Jalisco, pero sobretodo subirse a la ola de grandes movimientos civiles como el Zapatismo y la defensa a los Derechos Humanos.

“El tema de ciudad dejó de ser muy relevante y más bien aparecieron otro tipo de causes: Derechos Humanos, el Zapatismo o intentos por generar alternancia en el gobierno”, señala Soto Morfín, de Ciudad para Todos.

A mediados de la primera década de los 2000 surgen colectivos de un corte más contestatario y más enfocados en problemas específicos de la ciudad.

“Lo que luego se encuentran este tipo de asociaciones es la cerrazón de gobierno a escuchar a la ciudadanía, no les interesa ese diálogo, el atole con el dedo le llamamos”, indica al respecto Soto Morfín.

Luego de la implementación de la Vía Recreativa las recién nacidas GDL en Bici y Ciudad para Todos empezaron a organizar paseos ciclistas e intervenciones “lúdicas”.

“La Vía Recreativa inspiró a recuperar la noción de ciudad pero a la vez nos dejó ver lo limitado que era tener un horario y un día para hacerlo”.

Pero de nuevo la efervescencia de este tipo de organizaciones se ve frenada por la simulación de dialogo del gobierno, cuando entre otros proyectos se aprueba un plan de movilidad que nunca se reglamentó y aplicó.

“Lo que despierta esta frustración con el Plan de Movilidad No Motorizada encajonado es la sensación de que esta mal diseñado nuestro sistema político: no es una democracia real donde la ciudadanía puede participar y tener mecanismos efectivos de control social de lo público”.

De aquí es donde existe otro punto de inflexión que “El Negro” cree detonó en las actuales movilizaciones, pues surgió el cuestionamiento ¿cómo hacemos para que nuestras autoridades se vean forzadas a trabajar con la ciudadanía?

Para Miguel Núñez Ochoa miembro de #yosoy132GDL el movimiento ha manejado la relación con el gobierno de forma cabal y respetuosa, sin embargo no se ha llegado a cambios de fondo.

“Queremos ser ese puente entre la sociedad y el gobierno. Caben las propuestas de la ciudadanía en general. Si se llega a una propuesta articulada que comparta los principios  y la esencia del movimiento, se puede llevar a cabo mediante el poder mediático que tiene 132”.

Para Núñez Ochoa aunque estos nuevos brios tienen poco tiempo, se ha logrado bastante, pues asegura que la estructura interna del movimiento ha “madurando muy rápido”.

“Estoy completamente seguro que no es efervescencia, la estructura que se está trabajando en 132 y justo lo que se está trabajando tiene horizontes mucho más allá de la coyuntura.”

Salir de la versión móvil