San Isidro, Chilchota; el dolor de toda una comunidad

Ríos de gente acudieron a la montañosa comunidad de San Isidro, Chilchota, Puebla, para dar el último adiós a las 14 víctimas que perdieron la vida durante una explosión de fuegos artificiales al interior de una casa, de las cuales 11 fueron niños.

Los familiares y amigos se reunieron bajo una carpa en la que pequeños ataúdes se encontraban cubiertos de flores y cruces. Los residentes de la comunidad velaron en la explanada de la iglesia local a las 14 víctimas de la tragedia registrada la noche de este lunes.

Ríos de gente acudieron a la montañosa comunidad de San Isidro, Chilchota, Puebla, para dar el último adiós a las 14 víctimas que perdieron la vida durante una explosión de fuegos artificiales al interior de una casa, de las cuales 11 fueron niños.

Los familiares y amigos se reunieron bajo una carpa en la que pequeños ataúdes se encontraban cubiertos de flores y cruces. Los residentes de la comunidad velaron en la explanada de la iglesia local a las 14 víctimas de la tragedia registrada la noche de este lunes.

Las personas del lugar prepararon kilos de comida para las decenas de asistentes que acudieron a presentar sus respetos a los 11 niños que murieron tras la explosión provocada por un cohete errante que cayó en un montón de fuegos artificiales almacenados en una casa.

El dueño de la vivienda que quedó totalmente destruida, dijo a la agencia de noticias AP que perdió a tres hijos y dos de sus nietos durante la explosión, todos de entre 4 y 18 años edad, quienes de un momento a otro simplemente se fueron.

El hombre narró como tras el estruendo de la explosión, se puso de pie y comenzó a retirar los escombros, fue allí donde vio a su hijo de 14 años, tendido en el suelo y sangrando principalmente de la cabeza.

“Le dije ‘mijo ya te me adelantaste’, y me senté aquí abrazándolo”, narrá el hombre, quien poco a poco fue descubriendo los cuerpos de los otros miembros de sus familia. Los fuegos artificiales que deben ser símbolo de celebración esta vez se convirtieron en desgracia.

Alrededor de 400 personas acompañaron a los familiares y amigos de las víctimas este miércoles por el sinuoso camino de la iglesia del pueblo al cementerio donde descansarán eternamente los restos de las 14 víctimas.

En México, los fuegos artificiales son una arraigada tradición, por lo que es común que ocurran esta clase de accidentes. Apenas en diciembre pasado, en el municipio de Tultepec explotó un mercado entero de fuegos artificiales, lo que provocó decenas de muertos.

El próximo 15 de mayo, la comunidad San Isidro Chilchota celebrará la fiesta patronal de la localidad, como es tradición en muchos pueblos, una semana antes del festejo, se traslada el santo patrono de la casa del mayordomo a la casa del nuevo anfitrión.

En el traslado del santo, es acompañado con verbenas y fuegos artificiales, uno de los cuales cayó dentro de la casa donde se almacenaba material pirotécnico a usarse el día de la celebración, lo que provocó la explosión que derribó el techo de la vivienda.

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