La economía de México es un desastre. Todos los pronósticos coinciden en que no será fácil salir de esta crisis sin precedentes e incluso las cosas pueden empeorar.

La combinación de la recesión y el desempleo, aunada a la emergencia sanitaria, mandó a terapia intensiva a un país que estaba en espera de un cambio positivo.

Los efectos son devastadores y la población los resiente cada día, por lo que es tiempo de pensar y proponer soluciones para que 130 millones de mexicanos salgan adelante.

Diversos especialistas consultados aseguran que el primer paso para que la maquinaria se mueva de nuevo es que el Gobierno federal trabaje de la mano con la iniciativa privada para diseñar un plan de rescate económico que esté enfocado en incentivar las inversiones, impulsar las actividades productivas y fomentar el empleo formal.

Gabriela Siller, directora de Análisis Económico y Financiero de Banco Base, comulga con la idea de que México puede encaminarse hacia buen puerto en el futuro, pero insiste en que son necesarios varios elementos empezando por un discurso conciliador entre el presidente y los empresarios.


Hemos salido de muchas crisis y esta no es la primera, lo único es que bajo la ausencia de una política fiscal expansiva la recuperación se vislumbra hasta dentro de seis u 11 años, por eso es importante que el gobierno y los empresarios trabajen juntos

Gabriela Siller

Directora de Análisis Económico y Financiero de Banco Base

“El sector público tiene el poder de modificar las expectativas y sacar el miedo que hay entre las empresas y consumidores, mientras el sector privado puede generar empleos formales”, detalla.

El camino hacia la recuperación no es sencillo, sobre todo porque las calificadoras y organismos nacionales e internacionales estiman que el Producto Interno Bruto (PIB) caerá entre 9 y 11 por ciento al cierre de este año.

Durante el segundo trimestre la economía borró casi una década de crecimiento al desplomarse 18.9 por ciento respecto al mismo periodo del año pasado, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Esta caída histórica provocó que 12 millones de personas se quedaran sin empleo y al menos 10 mil empresas formales quebraran.

Para salir adelante, México cuenta con una serie de fortalezas en diversos ámbitos. Por principio sus finanzas públicas mantienen un estado de salud sano y goza de un pequeño margen para endeudarse, aunque la actual administración prefiere no optar por esta alternativa.

También posee instituciones macroeconómicas sólidas y una extensa red comercial que le permite recibir millones de dólares a través del flujo de mercancías que se exportan e importan.

Dentro de la medición del Banco Mundial (BM), la economía mexicana es la 11ª más grande y dentro de la región de América Latina ocupa el segundo lugar después de Brasil.

Para el tercer y cuarto trimestre el Banco de México (Banxico) estima un repunte de 7.6 por ciento y 3.5 por ciento en el PIB, con un crecimiento promedio de 3.0 por ciento para el siguiente año. No obstante, esta previsión podría cambiar si no se garantizan políticas económicas internas.

Tiempo de actuar para rescatar la economía

La pandemia provocó que diversos países desplegaran recursos sin precedentes para mitigar el impacto a su economía. México se quedó muy atrás en esto.

Estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de la OCDE revelan que el Gobierno federal destinó solo el 0.7 por ciento de su PIB en ayuda.

El plan económico del presidente Andrés Manuel López Obrador consistió en proteger al 70 por ciento de las familias mexicanas, equivalente a 25 millones de hogares.

Sin embargo, los apoyos consistieron, entre otras cosas, en otorgar tres millones de créditos dirigido a la población más vulnerable y prometió crear dos millones de nuevos empleos.


Estimaciones del FMI y de la OCDE revelan que el Gobierno federal destinó solo el 0.7 por ciento de su PIB en ayuda para mitigar la pandemia

Para José Luis de la Cruz, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y Crecimiento Económico (IDIC), una alternativa para estimular la economía sería a través de un programa integral para el desarrollo de infraestructura, de la cual dependen alrededor de 50 ramas de la economía.

Otro factor clave es apoyar la producción nacional o lo Hecho en México, pues al hacerlo se garantiza la continuidad en la cadena de valor y por ende se conservarían millones de empleos.

El doctor en Economía mantiene un pensamiento optimista hacia el futuro, aun cuando es consciente de la urgencia de resolver problemas de raíz para sacar al país de esta crisis.

“México va a superar esto, pero tiene que ser lo más rápido posible y para lograrlo es necesario que el gobierno apoye a las empresas para que no caigan en la quiebra y a la par se debe evitar que los efectos de esta crisis no se magnifiquen como ya ocurrió en las anteriores”.

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