Que las buenas intenciones de los organismos públicos en torno a celebrar el centenario de Juan Rulfo se canalicen hacia fines menos ostentosos, pero más trascendentes en el terreno de la cultura” 

Carta enviada al Congreso

Por un abogado
de la familia Rulfo

Mientras en Jalisco los Ayuntamientos preparan la creación de una ruta que conmemore los cien años de uno de los escritores más connotados de Jalisco, como lo es Juan Rulfo, el abogado de la familia envió una carta al Congreso del Estado de Jalisco para que éste intervenga para detener dichas actividades.

 

El nombre de Juan Rulfo, prolífico escritor a quien le bastó una novela como Pedro Páramo y una recopilación de cuentos en El Llano en llamas, para convertirse en uno de los más grandes escritores latinoamericanos del siglo 20, ahora está en disputa.

 

Esto debido a los derechos de autor que actualmente tiene a su nombre la viuda del también guionista y aficionado por la fotografía, Clara Angelina Aparicio.

 

A través de un oficio enviado al Congreso local por el abogado de la familia en materia de derechos de autor, Ricardo E. Larrea Soltero, los Rulfo optaron por evitar la utilización política de su nombre, a unos meses de que se conmemoren los cien años de su nacimiento.

 

Enviado el pasado 7 de octubre al presidente de la mesa directiva del Legislativo, Felipe de Jesús Romo Cuéllar, la carta expresa que ante los eventos que públicamente se han presentado los familiares han decidido destacar que el nombre del autor está protegido por la Ley Federal del 

Derecho de Autor y los Tratados Internacionales de los que México es parte.

 

En especial el Convenio de Berna para la protección de las obras literarias y artísticas.

 

“Con motivo de lo anterior (el centenario del nacimiento de Juan Rulfo), hemos visto con sorpresa que varias personas y organizaciones públicas y privadas se encuentran en vías de realizar diversos eventos sin contar con la autorización de nuestra representada, quien de inicio no está de acuerdo en que se aproveche el nombre del prestigiado escritor mexicano para fines partidistas, políticos y/o personales”, se lee en la carta de Larrea Soltero.

 

De acuerdo al expediente 831750 de la marca mixta denominada “Juan Rulfo”, se desprende que está bajo la tutela de Clara Aparicio, luego de que fuera concedida el 26 de junio de 2007 y cuya vigencia sería hasta el 24 de enero de 2017.

 

La descripción de la marca señala que su destino es para la: “educación y publicación de libros, asesoría académica, cursos y capacitación, bibliotecas, organización de competencias literarias, organización de concursos literarios, organización y dirección de conferencias y actividades culturales”.

 

La ruta a seguir

 

Desde este año se han realizado actividades para preparar el 2017 como el centenario del nacimiento del escritor en Jalisco. 

 

Un ejemplo de ello es el decreto 25869/LXI/16 que se publicó el 11 de octubre pasado en el Periódico Oficial y en el cual el Congreso local declaraba: “2017, año del centenario de la promulgación de la Constitución política de los Estados Unidos Mexicanos, de la Constitución del 

Estado Libre y soberano de Jalisco y del natalicio de Juan Rulfo”.

 

Por otro lado, el 23 de junio pasado se dio a conocer la Ruta Cultural Juan Rulfo, que comprenderá los municipios de Sayula, San Gabriel y Tuxcacuesco. 

 

En este evento participan no sólo los Ayuntamientos, también la iniciativa privada y organizaciones de la sociedad, a decir de los organizadores.

 

La ruta comprende 67 kilómetros y se realiza con capital semilla por 20 millones de pesos. Además del involucramiento del Consejo Regulador del Tequila para respaldar el proyecto. El proyecto sigue en proceso, sin que se tenga claro si la familia Rulfo lo respalda.

 

El presidente municipal de Tuxcacuesco, José Guadalupe Fletes, dijo que ya se estaba invirtiendo en el proyecto y además se busca bajar recursos de la Secretaría de Cultura federal.

 

De igual forma, y por no contar con infraestructura hotelera o de turismo, invitó a la iniciativa privada para que invierta en la propuesta cultural, convirtiendo el proyecto de la ruta rulfiana en un depositario de recursos y aprovechando para solicitar apoyos.

 

Por eso, la carta de Ricardo Larrea hace patente el sentir de la familia respecto a la utilización de la figura del escritor jalisciense, al advertir que no es con los fines que ellos han querido para el nombre de Juan Rulfo.

 

“A efecto de que se abstengan de intentar organizar algún evento y/o celebración, con tintes de ‘homenaje’ y/o ‘reconocimiento’, sin que medie la debida autorización de nuestra representada para dichos fines”, solicitó Larrea Soltero en la carta.

 

Honor a su obra

 

A través de su abogado en materia de derechos de autor, la familia del escritor jalisciense ha protegido el legado del autor: 

 

>Juan Rulfo, escritor, guionista y fotógrafo, nació el 16 de mayo de 1917 en Sayula y falleció el 7 de enero de 1986 en la Ciudad de México.

 

>De acuerdo al expediente 831750 de la marca mixta denominada “Juan Rulfo”, se desprende que está bajo la tutela de su viuda, Clara Angelina Aparicio.

 

>La tutela fue concedida el 26 de junio de 2007 y cuya vigencia sería hasta el 24 de enero de 2017.

 

>La descripción de la marca señala que su destino es para la: “educación y publicación de libros, asesoría académica, cursos y capacitación, bibliotecas, organización de competencias literarias, organización de concursos literarios, organización y dirección de conferencias 

y actividades culturales”.

 

>La familia pide que los homenajes por el centenario de su natalicio sean en el terreno de la cultura, como sería el apoyo a las nuevas generaciones de estudiosos de las disciplinas a las que estuvo 

vinculado Juan Rulfo.

 

Un nombre con derechos

 

El de Juan Rulfo ha sido uno de los nombres más cuidados en la literatura a través de las discusiones legales en las que la familia interviene a nombre del escritor fallecido en 1986.

 

En el 2014 la familia Rulfo determinó interponer una demanda en contra de la Secretaría de Educación Pública (SEP), por violar los derechos del autor y afectar su derecho moral al publicar una alteración a un texto del autor.

 

Se trataba del cuento “Es que somos muy pobres”, del libro El Llano en llamas, que estaba en las redacciones de la Prueba Enlace para alumnos de educación media superior en el año 2013.

 

Se pedía como mínimo una disculpa pública, ya que el texto citado había sido manipulado y se comentaba que era una adaptación, sin al menos mencionar el nombre de quien había hecho tal alteración.

 

Otro caso fue en 2005, cuando la Feria Internacional del Libro de Guadalajara debió cambiar su nombre de Juan Rulfo a Premio FIL en Lenguas Romances. 

 

La familia retiró el apoyo a la FIL y entró en disputa legal por lo que ellos consideraban la infiltración de personajes poco honorables en la administración del premio concedido por la empresa parauniversitaria de la Universidad de Guadalajara, presidida por Raúl Padilla López, exrector de la misma.