A falta de casi 60 votos en la Cámara de Diputados y menos de 10 en el Senado de la República para que su coalición pueda modificar la Constitución, el Presidente Andrés Manuel López Obrador inició una campaña de presión pública para que el Revolucionario Institucional sume sus voluntades en la reforma energética. Incluso planteando que los legisladores tricolores tendrán que definirse entre retomar el cardenismo o seguir por la ruta del salinismo.

El llamado del PRI a debatir la reforma parece agradar al Movimiento Regeneración Nacional. Ignacio Mier, coordinador en San Lázaro, respaldó la propuesta de llevarla a parlamento abierto, mientras que Ricardo Monreal, su homólogo en el Senado, abrió la puerta a “meterle mano”.

El propio López Obrador anunció que, a partir de este lunes 11 de octubre, miembros de su gabinete asistirán a sus conferencias mañaneras para exponer a la población los particulares de su iniciativa.

Respecto a esto, José Luis Camacho, académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, comenta a Reporte Índigo lo que percibe como contradicciones por parte del primer mandatario, siendo que apenas un día antes de iniciar su presión para obtener los votos del PRI, utilizó la imagen de Raúl Salinas para escudar a los miembros de su gabinete que fueron señalados como parte de los denominados “Pandora Papers” por defraudación fiscal.

“Ayer le pega a quien estuvo vinculado a los priistas y hoy los soba, no puede ser eso. Como lo veo yo, el PRI no se deja presionar. Creo que es un gran oficio político de los priistas y, a lo mejor, obedece a toda una estrategia. El año que entra vienen seis elecciones por gubernaturas y pensaría que puede ser una estrategia, por un lado, pero por el otro es respetar al pueblo”.

De igual manera, critica el nuevo espectro ideológico que López Obrador planteó al PRI, diciendo que “no puede comparar lo que hizo el presidente Cárdenas en 1938 con lo que hizo el presidente López Mateos cuando nacionalizó la industria eléctrica en 1959 o lo que pudo haber hecho el presidente Salinas con las reformas estructurales o el presidente Peña Nieto el sexenio pasado. Son momentos en la historia de la humanidad y en la historia de México muy distintos.”

El doctor José Antonio Crespo, académico del Centro de Investigación y Docencia Económica, agrega a Reporte Índigo que esta tradición del llamado nacionalismo revolucionario es lo que permitiría que cierto sector del PRI tuviera afinidad por la reforma energética de López Obrador, quien los buscaría convencer con la idea de “redimirse” del neoliberalismo o, bien, podría buscar otras formas para presionarlos.


“Él ve al PRI primero porque tiene los votos suficientes, segundo, porque es más probable por las características de los priistas, por cómo son y porque seguro muchos tienen cola que les pise, que los pueda convencer de apoyarlo”

José Antonio Crespo

Académico del CIDE

“‘Tú tienes estos problemas, vota conmigo y nos olvidamos’, eso lo han estado haciendo con otros actores políticos y lo pueden hacer aquí. El PRI es el partido natural para tratar de sacar esos votos”.

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