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millones de pesos es la disminución del presupuesto para el Programa Especial Concurrente (PEC)


Algunos de los rubros que presentan reducciones son el Seguro Popular, el Programa de Prevención y Control de Enfermedades y el Instituto Nacional de Cancerología, entre otros


El tema más afectado es la Reforma Educativa, pues el 30.2 por ciento de la reducción total en la educación corresponde a programas de esa enmienda


El momento en que las áreas sensibles del sector salud se empiezan a desatender por falta de presupuesto, empiezan a existir –y de verdad no busco ser catastrófico, pero es la verdad- las pandemias, las epidemias, las emergencias, las contingencias, empiezan a cobrarnos factura ni siquiera en el mediano plazo” 

Sahil Quiñonez

director ejecutivo de la Sociedad Mexicana de Salud Pública

https://youtu.be/03zz3P_zpoo

Recortar dinero a programas que podrían evitar o paliar una crisis puede ser contraproducente para el país.

 

Activistas y expertos coinciden en que quitar recursos a sectores como educación, salud o al desarrollo del campo, solo agravará los problemas que se tienen en México.

 

En el caso de la baja en educación y campo, la disminución de recursos podría traducirse en más pobreza, aumento en la migración y hasta el recrudecimiento de la delincuencia ante la falta de oportunidades.

 

En salud, el recorte significa que enfermedades podrían surgir o repuntar de un momento a otro o que no habrá suficiente dinero para tratar a pacientes con cáncer u otros males.

 

A estos sectores se suman los recortes en todo lo relacionado a cultura, cuyas actividades también se verán afectadas.

 

Para el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), el paquete económico presentado por el Ejecutivo preserva la desigualdad social y afecta el impulso económico.

 

“El Paquete Económico 2017 no presagia una crisis macroeconómica. Sin embargo, devela una precariedad fiscal que pone en entredicho el margen de maniobra del Gobierno federal y su capacidad presupuestaria para implementar políticas públicas.

 

“Compromisos que se asumían de ‘largo plazo’, ahora se hacen presentes, comiéndose gran parte del espacio fiscal. La necesaria estabilidad financiera cohabita con un presupuesto regresivo, que coadyuva poco al desarrollo social y económico”, considera el CIEP en su documento de análisis del paquete económico del próximo año.

 

Para 2017, la Secretaría de Hacienda anunció que vendrán recortes por más de 239 mil millones de pesos, que pegarán a todas las dependencias.

 

Desde las organizaciones de la sociedad civil se ha hecho un llamado al Ejecutivo y al Congreso a que se haga una reingeniería del gasto para quitar dinero a actividades que en poco ayudan al desarrollo del país y se conserve el financiamiento de rubros prioritarios.

 

Aunque el Ejecutivo ha dicho que el recorte lo asumirá el Gobierno, lo cierto es que los programas que tendrán disminución de recursos afectarán no sólo a los más pobres, sino a todos los estratos sociales.

 

Las cifras de estos recortes aún no son definitivas. Forman parte del Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2017 que envió el Ejecutivo a la Cámara de Diputados, donde podría sufrir modificaciones. El Presupuesto final debe quedar aprobado a más tardar el 15 de noviembre.

 

Educación, la reforma en trance

 

El recorte en educación es mayúsculo. En comparación con el 2016, el próximo año el sector recibirá 12 mil 132 pesos menos, una reducción del 4.8 por ciento.

 

En su análisis del Paquete Económico 2017, el CIEP señala que esa pérdida corresponde, por ejemplo, a todo el monto que el Gobierno federal destinó a todo el Programa Nacional de Becas uno de los 10 que este año tuvo más presupuesto asignado.

 

Aunque se afectan otros sectores, el tema más perjudicado es la Reforma Educativa. El 30.2 por ciento de la reducción total que tendrá la educación en el país, corresponde a programas de la reforma.

 

La Reforma Educativa ha sido uno de los cambios estructurales que más se han defendido desde el Gobierno federal. Por su implementación, incluso ha habido protestas que han cobrado vidas.

 

Y aunque en el discurso oficial se menciona una y otra vez que no habrá marcha atrás en dicha reforma, en los hechos esto podría complicarse.

 

En el caso del presupuesto del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE), que tiene a su cargo toda la instrumentación y aplicación de la evaluación a los maestros de todo el país, se prevé un aumento de 5.4 por ciento de sus recursos, que pasarán de mil 60 millones en 2016 a mil 153 millones de pesos.

 

Sin embargo, otros programas de la Reforma Educativa, como el de Escuelas de Tiempo Completo, pasará de 11 mil 61 millones a 10 mil 61 millones, una caída del 11 por ciento.

 

El Programa de la Reforma Educativa, que tiene como fin mejorar las condiciones de escuelas 

primarias y secundarias, pasará de 7 mil 607 millones en 2016, a 2 mil 141 millones, esto es, una caída del 72 por ciento.

 

El programa para la Inclusión y Equidad Educativa, que atiende a estudiantes y planteles en situación vulnerable, tendrá un recorte de casi el 40 por ciento, al pasar de 615 millones este año a 383 millones en 2017.

 

Ningún nivel educativo, establece el CIEP, tiene un incremento real en sus recursos, y los recortes a los programas de becas superan el 3 por ciento, porcentaje que aumenta conforme el nivel educativo.

 

“Analizando en términos de políticas educativas, esta propuesta de presupuesto educativo en 2017 está incentivando la deserción escolar y la inequidad en el Sistema Educativo Nacional”, señala 

Fiorentina García, investigadora del CIEP encargada del análisis en educación.

 

Claudio X. González, presidente de la asociación Mexicanos Primero, una de las principales impulsoras de la reforma educativa y la calidad en la enseñanza, criticó que se hagan recortes en temas fundamentales para el país, como la educación.

 

“No negamos una lógica de disciplina fiscal presupuestaria. Lo que pedimos es que no se hagan recortes en gastos sustantivos, sino a los que son gastos problemáticos y no le sirven a la educación en México porque podemos arriesgar una reforma educativa, la más importante para el futuro del país y en la que estamos involucrados, por cuestiones de recortes presupuestales y una lógica de no recortar en donde no sirve ese gasto.

 

“Hay que recortar la corrupción y el mal gasto, no los programas sustantivos en la materia”, ha dicho González.

 

En el Proyecto de Presupuesto de Egresos destaca también la desaparición de algunos programas, a los que no se les asignaron recursos para 2017, como el de Fortalecimiento a la Educación Temprana y el Desarrollo Infantil.

 

Otro de ellos es el de Inclusión Digital, a través del cual se le entregaban tabletas electrónicas a los estudiantes, y que en 2016 tuvo mil 642 millones de pesos.

 

En este tema, el secretario de Educación, Aurelio Nuño, ha dicho que con ahorros hechos en 2016 se podrá seguir financiando este programa el siguiente año.

 

El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) también presenta un recorte del 20.7 por ciento en su presupuesto, al pasar de 34 mil 10 millones en 2016 a 26 mil 963 millones de pesos.

 

Salud, peligro inminente

 

La reducción en el gasto destinado a salud podría poner en riesgo la efectividad de programas de prevención y tratamiento de enfermedades que afectan a millones de personas en el país.

 

La reducción a la Secretaría de Salud respecto al 2016 será de 10 mil 399 millones de pesos, una caída del 7.8 por ciento.

 

Entre los rubros que presentan reducciones se encuentra el Seguro Popular, que tendrá un decremento de casi 9 por ciento, al pasar de 75 mil 437 millones en 2016 a 68 mil 702 millones de pesos.

 

El Seguro Popular tiene afiliados a más de 55 millones de personas, y a través de él, la Federación envía recursos a los estados para que los pacientes se atiendan en las entidades.

 

Debido a este recorte, la Secretaría de Salud se verá obligada a revisar su padrón de beneficiarios y evitar que haya duplicidad –personas que estén también afiliadas al IMSS o al ISSSTE-, además de ajustar el gasto administrativo.

 

Los recursos para Vigilancia Epidemiológica se reducirán en 13 por ciento, al pasar de 735 millones este año a 646 millones de pesos.

 

En el caso del Programa de Prevención y Control de Enfermedades, tendrá una caída de 31.7 por ciento, pues pasará de 940 millones asignados en 2016, a 642 millones en 2017.

 

El Seguro Médico Siglo XXI, que atiende de cualquier padecimiento a todos los niños menores de cinco años y que incluye la aplicación de vacunas, tendrá una reducción de 27 por ciento. Sus 

recursos irán de 2 mil 685 millones a mil 955 millones de pesos.

 

El Instituto Nacional de Cancerología será otro de los organismos que enfrente un recorte severo el próximo año por la tercera parte de su presupuesto.

 

En 2016, el Instituto tuvo acceso a un presupuesto de mil 607 millones de pesos; en 2017, el Ejecutivo planteó entregarle mil 72 millones. Un 33.2 por ciento menos.

 

Esto impactará directamente en el diagnóstico y tratamiento que reciben miles de pacientes que se atienden en esa institución. El cáncer es la tercer causa de muerte en el país.

 

Para Sahil Quiñonez, director ejecutivo de la Sociedad Mexicana de Salud Pública, estos recortes ponen en grave riesgo la prevención y el tratamiento de enfermedades, lo que puede provocar una tragedia en el corto plazo.

 

“El momento en que las áreas sensibles del sector salud se empiezan a desatender por falta de presupuesto, empiezan a existir –y de verdad no busco ser catastrófico, pero es la verdad- las pandemias, las epidemias, las emergencias, las contingencias, empiezan a cobrarnos factura ni siquiera en el mediano plazo.

 

“En el corto plazo, hablando de meses, empezamos a ver los resultados negativos”, sostuvo Quiñonez en entrevista.

 

Los programas que no deberían recortarse por ningún motivo son los de prevención, como las vacunas, pues esto provocaría el resurgimiento de enfermedades que se creía desterradas del país o el recrudecimiento de otras que se han mantenido bajo control.

 

“Un peso invertido en prevención hoy, nos puede ahorrar cientos de pesos el día de mañana. La prevención en salud pública, dadas las características de la idiosincrasia en nuestro país, es algo que no está sujeto a un discurso o a un partido político, es algo que se tiene que llevar a cabo.

 

“No podemos recortar en programas prioritarios como es el Esquema Nacional de Vacunación. 

 

Resulta increíble que en nuestro país, año con año, tengamos que ir a la Cámara de Diputados a 

negociar un aumento o la manutención del monto para vacunas y para operar el esquema de vacunación”, criticó Quiñonez.

 

La primer área que se verá afectada con el recorte, consideró, son los centros de primera atención en las comunidades del país, sobre todo en los estados.

 

Además, podría afectarse también el monitoreo de enfermedades como el zika o el chikungunya, presentes en algunas entidades.

 

“No buscamos ser catastrofistas, pero se puede provocar una tragedia”, sentenció Quiñonez, “si no tenemos salud, como pueblo, de nada nos sirve tener más carreteras”.

 

El llamado es a que la Cámara de Diputados priorice el recorte en áreas de la Administración Pública que no son vitales y se considere el gasto en salud como uno irrenunciable.

 

Campo,la condena al olvido

 

El recorte al campo mexicano podría ser uno de los peores en años recientes; de concretarse, tendría consecuencias funestas, como el aumento de la migración o de la delincuencia.

 

El Programa Especial Concurrente (PEC), que aglutina a todos los programas relacionados con el desarrollo rural tendrá una disminución de 48 mil 91 millones de pesos.

 

En 2016, el PEC tuvo asignados 352 mil 842 millones; para el próximo año, se tiene programado que reciba 304 mil 751 millones; una caída del 13.6 por ciento.

 

Dentro del PEC se encuentran todas las estrategias relacionadas con el desarrollo del campo mexicano. Algunos de sus programas más importantes tendrán disminuciones notorias, sobre todo los relacionados con la inversión productiva.

 

Por ejemplo, el programa de Incentivos a la Comercialización tendrá una reducción de 34 por ciento, pues pasará de 11 mil 800 millones de pesos este año a 7 mil 694 millones en 2017.

 

Otro que tendrá un recorte importante será el programa de Incentivos a Productores de Maíz y Frijol, con una caída del 57 por ciento, al pasar de mil 654 millones a 700 millones de pesos.

 

El programa para la Producción Comercial y el Fomento a las Exportaciones caerá un 34.6 por ciento, pues pasará de 271 millones a 177 millones para el siguiente año.

 

La estrategia Arráigate Joven, que otorga recursos a personas jóvenes que deseen emprender proyectos productivos rurales, también verá limitado su alcance pues decrecerá en un 42 por ciento, al pasar de 515 millones en 2016, a 297 en 2017.

 

Este programa fue lanzado como parte de la estrategia de prevención del delito y la violencia, y busca dar recursos  jóvenes para evitar que se unan a las filas del crimen organizado.

 

Para Víctor Suárez, director ejecutivo de la Asociación Nacional de Empresas Comercializadoras de Productores del Campo (ANEC), el recorte al tema rural condena a México a otro año de pobreza entre los campesinos y a la no suficiencia alimentaria del país, con todas las consecuencias que esto trae.

 

“Lo que vamos a observar es el crecimiento de la dependencia alimentaria, de la desigualdad y la pobreza en el campo, de la migración hacia los Estados Unidos y a dar mejores oportunidades para que el crimen organizado siga creciendo y afincándose en vastas porciones de territorio rural del país”, consideró Suárez en entrevista.

 

La mayor preocupación de las organizaciones campesinas es la falta de apoyos productivos, pues no se le da al campo el impulso que requiere para aumentar la producción de alimentos, sino que el dinero se disfraza de ayuda.

 

“El presupuesto sigue teniendo un enfoque asistencialista, bajo una gran diversidad de programas, con una gran complejidad de reglas de operación, con una trama burocrática, que hace que el 

Presupuesto sea absolutamente ineficiente y que favorezca su uso clientelar, político electoral, y que 

favorezca la corrupción”, expuso.

 

Para la ANEC, el enfoque del dinero que se destina al campo debe tener un enfoque de inversión, para que sean los campesinos del país quienes produzcan los alimentos que consuma la población y disminuya así la importación de alimentos, que ronda alrededor del 50 por ciento del total del consumo nacional.

 

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Por Azaneth Cruz

 

Secretaría de Cultura: 2 mil 500 MDP menos

 

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El proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación para el 2017 plantea un recorte de 2 mil 500 millones de pesos para el sector cultural.

 

En el PPEF 2017, que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público entregó al Congreso, contempla una partida para la Secretaría de Cultura e instituciones culturales de 10 mil 928 millones de pesos.

 

Es un poco más de 20 por ciento menos que los 13 mil 458 contemplados en el presupuesto actual.

Instituciones como el Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC) recibirá 11 millones menos que en 2016. 

 

El Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine) 50 millones de pesos menos, y Radio Educación restaría también 3 millones a su presupuesto. 

 

Otros afectados por el daño a los estímulos que se otorgan en la creación son el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca), el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y el teatro.

 

A pesar de que la cultura fue planteada por el gobierno como “una prioridad nacional para enriquecer la herencia y patrimonios culturales”, los recortes a este presupuesto continuaron más fuertes que nunca.

 

“Es un contrasentido que el gobierno quite más de 2 mil millones de pesos a la cultura cuando en 2016 ha gastado 7 mil millones de pesos en publicidad; 28 mil 309 millones de pesos en repartir televisores y ha otorgado mil 300 millones para la construcción del nuevo edificio del INE en el presupuesto 2015 y 2016”, señaló Jorge Álvarez Máynez, legislador de Movimiento Ciudadano.

 

Debido al gran decremento, se pretende una lucha por aumentar la convocatoria de proyectos culturales y todo el presupuesto en la materia, ya que el gasto fijo que se asigna a los estados para 2017 viene en cero.

 

“Es asumir el recorte como un compromiso compartido entre el Legislativo y el Ejecutivo, si los diputados renunciamos al seguro de gastos médicos mayores, a las subvenciones extraordinarias como los bonos navideños y también todo el Gobierno federal renuncia a todos los exceso y prestaciones podríamos aumentar el presupuesto al sector cultural”, señaló el diputado Álvarez Máynez. 

 

Por otra parte, existe un acuerdo político entre todos los diputados y la Cámara de sacar adelante este año la nueva Ley General de Cultura, así como lanzar una convocatoria para proyectos culturales de la comisión.

 

Aunque se prevén nuevos ajustes en la propuesta del PEF 2017, el resto del año parece vislumbrarse como una parálisis en materia cultural debido al desastre administrativo y político entre la Secretaría de Cultura antes Conaculta (Consejo Nacional para la Cultura y las Artes) y el Gobierno de la República.