México necesita una reforma laboral de fondo a sus leyes para garantizar condiciones de trabajo dignas y de calidad, afirma Rogelio Gómez Hermosillo, coordinador de Acción Ciudadana Frente a la pobreza.

“Si queremos buscar el problema en la maldad de quienes invierten y generan este tipo de cuestiones (las apps), pues nos vamos a topar con pared porque ahí no está el asunto.


“Lo que necesitamos es ver cómo se construye un país con derechos laborales, cómo se garantiza el trabajo digno. No veo cómo exigirle a las plataformas que se conviertan en patrón porque no lo son”

Rogelio Gómez Hermosillo

Coordinador de Acción Ciudadana Frente a la pobreza

Gómez Hermosillo considera que la precariedad laboral es muy anterior a la pandemia, pero ciertamente llegó para acentuarla en mayor medida, y por ello se requieren acciones legales.

“La salud es un derecho humano, entonces no hay que separarla. Quitar las cuotas obrero-patronales para dar la salud con impuestos generales, para que todos tengamos derecho a los mismos servicios independientemente de a qué nos dediquemos, cómo trabajemos, cuánto tiempo trabajemos o si trabajamos o no”, explica el especialista.

Critica que en la seguridad social están incluidas cosas que no son prestaciones laborales, que en realidad son derechos humanos, como la salud y los servicios de cuidado infantil (guarderías), así como la vivienda.

“Un gran porcentaje de las personas empleadas no cuentan con seguridad social. Son informales, pero no porque no tengan empleo, sino porque no las afiliaron. Es una cuestión sistemática, es una cuestión estructural. Hay que hacer que se cumpla la ley”, sentencia.

En tanto, Carlos Lascuráin, director ejecutivo de la asociación Signos Vitales, alerta que millones de personas se sumaron a la informalidad laboral en 2020 mientras la CDMX se enfrenta a la peor crisis en materia de empleo de su historia moderna.

“La Ciudad de México se enfrenta a la mayor crisis laboral de las últimas décadas, 44 de cada 100 ciudadanos no han podido salir en búsqueda de empleo. Son datos muy dramáticos”, afirma el experto.

Nuevos modelos del mercado laboral

Cada plataforma ofrece diferentes opciones, pero en Glitzi se puede mejorar el ingreso de las profesionales que prefieren trabajar en la plataforma que en vez de en un salón de belleza convencional, afirma Ana Ramos, CEO de Glitzi, en entrevista con Reporte Índigo.

Glitzi es una plataforma donde las personas pueden agendar servicios de belleza y spa a domicilio, por lo pronto opera en CDMX y Querétaro, pero tiene la visión de estar en todo México y pronto en otros países de Latinoamérica.


Aunque Glitzi es un modelo muy similar a Uber porque es un “marketplace” y las personas que realizan los servicios deciden cuándo trabajan y cuándo no, creo que cada plataforma es distinta

Ana Ramos

CEO de Glitzi

“Las de entrega de comida varían mucho a la nuestra porque en particular las condiciones que se viven en salones y espacios tradicionales, por esa falta de estandarización y certificación, son precarias”, explica la empresaria.

En este modelo de negocio las personas de nivel adquisitivo alto, empresarios y amas de casa, agendan una cita para que un profesional acuda a hacerles un masaje o un corte de cabello en su domicilio.

“Esto es lo que le ofrecemos a los clientes, mientras que para los profesionales de belleza y bienestar en México es una forma de trabajo flexible y con muchas mejores condiciones que el estándar”, asegura Ana Ramos en entrevista.

Afirma que su plataforma da trabajo sobre todo a mujeres, por lo que el 95 por ciento de las profesionales pertenecen a este género, muchas de las cuales son mamás y amas de casa.

“Hay que ver específicamente el mercado, la industria y el perfil, si yo forzara a mis profesionales a trabajar ocho horas diarias y dándoles todos los beneficios de estar contratadas al 100 por ciento, no sé si sería tan atractivo para ellas porque lo que buscan es la flexibilidad”, explica la empresaria.

Dice estar sorprendida porque 30 por ciento de sus clientes son hombres, quienes solicitan cortes de cabello y masajes.

“Del lado de los clientes o de la gente que compra los servicios el público objetivo son hombres y mujeres de entre 25 y 50 años. Deben estar en Ciudad de México o en Querétaro porque ahí es donde operamos ahorita”, explica.

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