La urbanización y desarrollo de la zona costera de Quintana Roo comenzó en Cancún, después en Playa del Carmen y hace 15 años le siguió Tulum.

Al poco tiempo comenzó el boom inmobiliario y la venta de lotes en el municipio gracias a la especulación y a la promesa de que la zona crecería hasta convertirse en “el nuevo Cancún”.

Desde entonces, cualquier obra de desarrollo que se realice en Tulum, debe ser a través de un Programa de Ordenamiento que data de 1995 y que no cumple con las necesidades actuales.

Si a eso se le suma la corrupción para dar permisos desde el Ayuntamiento y cambiar el uso de suelo para construir, el resultado es una sobredensificación, la cual trae como consecuencia la falta de servicios como agua, luz y drenaje.

“Hemos visto que las licencias de construcción, de densidades del suelo y de uso de suelo se compran. En el Ayuntamiento hay un tema de irregularidades que permiten que puedas aumentar las densidades aunque los documentos de planeación digan otra cosa. Con dinero puedes aumentar la altura de las construcciones y también cambiar el uso de suelo de forestal a urbano e incluso a comercial”, comenta Torres Talamante.

El 31 de marzo pasado se publicó en el Periódico Oficial del Estado del Gobierno de Quintana Roo el Programa Municipal de Ordenamiento Territorial, Ecológico y Desarrollo Urbano Sustentable del Municipio de Tulum (PMOTEDUS, Tulum), el cual lejos de ofrecer soluciones para el cuidado del medio ambiente y para mejorar la calidad de vida de los pobladores de la región, atenta contra la vida.

Al respecto, la Semarnat anunció tajamente en una carta al presidente municipal Víctor Mas Tah que no admitirían el Programa.

“Hago de su conocimiento que el mencionado Programa ha sido analizado a detalle por la Semarnat en sus diferentes áreas y componentes, encontrando graves faltas al debido proceso en materia de ordenamiento ecológico así como incongruencias relevantes que propician el deterioro ambiental del municipio y el estado.


Los lineamientos y criterios de regulación ecológica propuestos por el PMOTEDUS Tulum proponen cambios de uso de suelo para incentivar y permitir el crecimiento urbano y el desarrollo inmobiliario, repercutiendo negativamente sobre los ecosistemas, provocándose así, efectos negativos y diversos a los sistemas hidrogeológicos y por ende a las especies terrestres, marinas, de arrecifes y monumentos arqueológicos

Semarnat

La dependencia federal dijo al alcalde y a las empresas inmobiliarias que toda infraestructura que se pretenda desarrollar en dichas áreas o terrenos forestales, requerirá de la autorización de la Semarnat para todo cambio de uso de suelo y les recordó que cualquier remoción de vegetación forestal es ilegal, por lo que se podrían iniciar procesos legales y administrativos.

La Semarnat también anunció que inició un procedimiento jurídico para su invalidez. A la par, ciudadanos y organizaciones de Tulum promovieron 10 amparos en contra del nuevo ordenamiento urbano.

Sin lugar para los desechos en Tulum

Francia Rábago se cansó de vivir fuera de México. Después de 15 años residiendo en el extranjero eligió Tulum para establecerse y poner un negocio de artesanías nacionales e internacionales, así como un restaurante vegetariano.

Comenta que eligió este lugar por lo que representaba: un destino en el cual podría tener contacto con la naturaleza y llevar una vida más tranquila que la que tenía en Washington, Estados Unidos.

Para ser congruente con lo que piensa y cree, Francia construyó su local con puros materiales naturales, coco triturado y cal para las paredes, bambú para las estructuras y palma para los techos.

También comenta que ella se hace responsable de sus desechos gracias a un biodigestor que con una bacteria chinampera endémica de Xochimilco limpia el agua que utiliza.

Lamentablemente, comenta, las cosas han cambiado y a muchas personas que han llegado a Tulum los mueve la ambición, por lo que no está en su agenda ser amigables con el medio ambiente.

“Antes la gente quería mudarse a Tulum por los cenotes, por la playa, por las ruinas, por el vortex energético que tiene. Pero ahora, la gente se está mudando porque es un mercado enorme”.

Debido al crecimiento acelerado de Tulum y a la construcción de muchos fraccionamientos, el municipio está cerca de colapsar, principalmente por la falta de agua.


La contaminación de los mantos acuíferos es ocasionada por la construcción desmedida de fosas sépticas que en vez de retener y descomponer los desechos, los filtran a los ríos subterráneos y cenotes

“Hay muchas colonias que se construyeron por la presión de los desarrolladores y la permisividad del Ayuntamiento, en las que ni siquiera la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado tiene planeado poner drenaje en los próximos años.

“Esto provoca que se deje a la libre decisión de los desarrolladores el tipo de tratamiento que le van a dar a las aguas residuales. Cuando son empresas grandes a veces acceden a una planta de tratamiento, pero en general, no le invierten, hacen mal las fosas sépticas y el agua negra va directamente al acuífero”, explica el biólogo Olmo Torres Talamante.

El especialista señala que debido a esto el agua está contaminada por las heces fecales e incluso hay reportes de pozos naturales que antes proveían agua potable y ahora tienen agua contaminada y con olor fétido.

Al respecto, el cronista del pueblo, Hugo Villagómez comenta que durante el año pasado buzos alemanes detectaron en el subsuelo de Tulum hasta 30 centímetros de espesor de materia fecal.

“Cuando la gente llegaba a Tulum se sorprendía por todo lo bonito, lo veía como una ciudad ideal, no había contaminación ni cinturones de miseria. La ciudad ha ido creciendo y desafortunadamente la historia cambió”.

También puedes leer: Ecocidio y corrupción en el paraíso de Tulum